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¿Esto es un callejón sin salida o una puerta al mundo nuevo?

laitman_2008-11-14_6989A lo largo de toda nuestra historia, nos hemos ido desarrollando por los escalones de los niveles inanimado, vegetal y animal. Esto es lo máximo que alcanzó la humanidad hasta ahora.


Así fue el desarrollo del deseo egoísta que percibía el mundo en sus cinco órganos sensoriales.


Este desarrollo no fue artificial en absoluto. Simplemente hemos cumplido con el programa que la Naturaleza puso en nosotros, siguiendo los instintos y deseos que estaban despertando en nosotros. ¿Y después qué?


Ahora estamos descubriendo que todo este desarrollo fue perjudicial para nosotros. Por otro lado, revelamos en nosotros mismos un deseo nuevo (espiritual), el cual hasta ahora nos no interesaba y no sabíamos a dónde estaba dirigido.


Pero este deseo exige un llenado. De lo contrario, nos sentimos devastados, impotentes, y sin saber qué hacer con nuestra vida.


Pero de repente, como ayuda, llega la ciencia de la Cabalá que explica que este deseo adicional que sentimos por encima de todos los anteriores logros materiales pertenece al nivel humano. Antes sólo estábamos llenando nuestras necesidades animales.


Desde luego, no fuimos unos animales simples, sino muy desarrollados, a quienes les da placer la buena música, la pintura, la buena comida y la cama blanda. Pero hoy sentimos una necesidad que está por encima del cuerpo.


Además, todo el mundo a nuestro alrededor se hace más amenazante. Pensábamos que con ayuda de la ciencia, del progreso tecnológico, de la autorrealización podríamos lograr una buena vida (desde el punto de vista del hombre común y corriente).


Aunque en el mundo contemporáneo nuestro cuerpo ha recibido unos bienes materiales unos kilos de carne en el refrigerador y unos electrodomésticos sofisticados, sentimos un gran vacío y sufrimiento en el nivel humano, incluso en lo más simple.


Como si se hubiese caído el antifaz y nos descubrieramos a nosotros mismos más indefensos y desnudos delante de esta vida, sin saber qué hacer con ella. La humanidad se siente perdida.


Todos los intentos por alcanzar la perfección (por lo menos en lo material), la fuerza y la prosperidad dieron como resultado problemas aún más grandes.


Necesitamos una nueva comprensión, en el nivel superior, de nosotros mismos y de toda nuestra vida. De otro modo, no podremos avanzar.

Por eso llega la ciencia de la Cabalá y nos propone una solución.


(Extracto de la lección sobre el artículo Exilo y Redención de Baal HaSulam, correspondiente al 14 de abril 2010).


Material Relacionado:

La importancia de difusión de la ciencia de la cábala parte 1

Este maratón se ha alargado demasiado

Cómo un árbol perfora una piedra, cuando se dirige hacia la luz

laitman_2008-11-13_6684Pregunta: Hoy en día mucha gente en todo el mundo se une a los estudios de Cabalá. En diferentes ciudades, surgen nuevos grupos, al igual que las setas después de la lluvia. ¿Cómo debemos tratarles?


Respuesta: ¡Simplemente debemos ser para ellos un ejemplo y así creceremos todos juntos! No veo en esto ninguna dificultad.


Sabemos que es imposible parar la vida. Todos hemos visto como un árbol perfora una piedra y se abre camino. Nada puede pararlo. El buscará su camino hacia la luz y crecerá.


Y en nuestro caso es lo mismo. Si al deseo de ser humano se le da un poco de la Luz de las fuentes cabalísticas originales, entonces, él se abrirá el camino y empezará a crecer. La gente organizará para sí misma los centros de estudios y grupos, tomarán nuestro ejemplo y se irán desarrollando.


Sólo hay que difundir esta sabiduría lo más extensamente posible. Pero no podemos determinar qué forma tomará este desarrollo.


Es un desarrollo libre. Sólo hay que seguir los principios cabalísticos sobre la formación del grupo y el desarrollo del hombre. Nosotros sólo difundimos el material y el resto lo hará la Luz Superior.


Nosotros creamos esta unión con la Luz Superior, le damos a la gente los libros que atraen la Luz que retorna a la fuente y la gente empieza crecer.


Así será en todo el mundo. Esperemos que este desarrollo vaya a crecer rápido hacia arriba de forma exponencial.


(Extracto de la lección sobre el artículo Exilio y Redención de Baal HaSulam, correspondiente al 14 de abril 2010)

Material Relacionado:

Cada uno de nosotros depende de ti

Todo el mundo esta esperando que nosotros hagamos las correcciones

“Ojo por ojo y diente por diente”

laitman_2009-02-20_5900Pregunta: En la Torá hay una expresión famosa que se ha hecho muy popular en todo el mundo: “Ojo por ojo, diente por diente y herida por herida”. ¿Qué significado tiene desde el punto de vista de la Cabalá?

Respuesta: Es muy sencillo. Allí donde se produjo el rompimiento hay que hacer la corrección: en el mismo escalón, en el mismo nivel y de la misma forma.

Allí, donde el deseo fue dañado debemos corregirlo para hacerlo útil.

Debo reconocer correctamente dónde se produjo el rompimiento y corregirlo en el mismo lugar. ¿Por qué?

Porque de este modo aprendo lo que hizo el Creador y de cómo Él arregló todo de forma tan ingenua, tropezándome en cada estado para que yo le exija ayuda y aprenda de su trabajo.

Todo el trabajo de corrección se denomina “el trabajo del Creador” porque yo revelo lo que está dañado: lo tomo de la mano y lo llevo al lugar cual le pido que corrija. De antemano, me imagino como este estado debe de ser corregido, y cuando Él lo corrige, con esto lo completo porque yo lo acompaño. De tal forma estamos unidos con el Creador.

Si pudiese hacer esta corrección por mí mismo, entonces, no tendría una conexión con la Fuerza Superior. Si el Creador pudiera hacerlo sin mí, entonces, ¿quién soy yo y por qué existo? Sólo de esta manera trabajamos con Él como dos socios.

El Creador lamenta que los deseos estén rotos (Kelim) y por un lado quiere corregirlos. Pero por otro lado, en el sistema común, Él no puede hacerlo sin mi petición, sin mi demanda y sin la indicación precisa de qué y dónde hay que corregir.

Por eso Él y yo nos convertimos en verdaderos socios.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 30 de abril 2010)

Material relacionado:

De la lección de la noche del Libro del Zohar, 30.04.2010

La vida continúa y está a nuestro favor

Mi “Yo” está entre dos imanes

process_poshel_100_wpPregunta: ¿Por qué el deseo de recibir placer debe sufrir tanto y soportar tantos golpes, para convertirse en el deseo de otorgar?

¿Si siento que el otorgamiento es una cualidad buena, por qué es tan difícil renunciar al deseo de recibir?

Respuesta: Sientes los golpes y el peso porque te identificas con el deseo de recibir el placer y no lo ves como algo que no te pertenece.

Ambos deseos, él de recibir y él de otorgar, son ángeles, son fuerzas del Creador y los dos fueron enviados para ti.

Son dos líneas que te llegan desde arriba. Tú debes de identificarte con la línea media, que consta de ambas pero que no pertenece a ellas y se encuentra por encima de las mismas.

Entonces empezarás a sentir que tienes una realidad nueva, totalmente separada de ellas.

Ellas sólo te ayudan, como dos imanes que desde la distancia influyen sobre un trozo de metal con sus polos opuestos.

Estas conectado con estas fuerzas, con el fin de que puedas colocarte en la línea media, como resultado de sus influencias.

Pero tú no te identificas con ninguna de ellas: ni con el deseo de recibir el placer, ni con el deseo de otorgar.

El Creador creó el deseo de recibir placer “de la nada”. Y el deseo de otorgar es el Creador mismo, “lo que existe de lo existente”.

Tú no tienes nada que ver con ninguna de las dos cosas, sino pierdes tu independencia. Tu independencia reside en que a partir de ellas, creas tu “yo”.¿Por qué en este momento nos sentimos mal? Para apartarnos del deseo de recibir placer, no identificarnos con él y subir por encima del mismo.

Al principio los golpes llegan en forma de vergüenza y humillación, para apartarte del deseo de recibir, ya que te traen sufrimiento. Pero después es lo contrario: tú quieres que este deseo crezca más, ya que por encima de éste —como por encima del imán— tú te crees a ti mismo.


(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 04 de mayo 2010)