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¿Dónde debemos buscar al Creador?

gruppa_serdze_100_wp[1]Pregunta: ¿Por qué siempre hablamos sólo sobre la conexión entre nosotros y no hablamos sobre la conexión con el Creador?

Respuesta: Ahora se trata de la realización de nuestra tarea y, por eso, ponemos tanta atención en la conexión entre nosotros.

El objetivo final es la unión con el Creador según la ley de la semejanza de las cualidades. Esto significa convertirnos en “hombre”, Adam (es decir, “semejante” al Creador).

Para esto, debemos preparar nuestra vasija espiritual (Kli), haciéndola semejante al Superior. Esta vasija debe ser la misma para todos, donde todas sus partes se unan como un hombre con un corazón.

Ella incluye todo nuestro odio, envidia, ambición, altanería y anhelo por el poder. Debemos ascender y unirnos por encima de todo esto, para asemejarnos al Creador y lograr la unión con Él.

Nos parece que el Creador está fuera de nosotros, pero al final, Él se revela dentro de la misma vasija espiritual común que creamos entre nosotros.

Por eso, para tener una visión correcta, necesitamos percibirlo todo desde el mismo lugar. ¡Nosotros creamos este espacio para la revelación del Creador! Este espacio se encuentra precisamente donde nos unimos, entre nosotros, por encima de nuestro egoísmo.

Éste se queda abajo y por encima de él creamos uniones entre nosotros. Si nuestra unión es realmente firme y se basa en la fuerza de la Luz que retorna a la fuente, entonces, revelamos al Creador (Bore) que significa “ven y ve” (Bo re).

Esto no significa que Él está allí en las nubes y yo estoy aquí abajo haciendo algo para que Él se revele en el cielo.

Le revelo a Él  precisamente dentro de la conexión entre las almas, entre los órganos del cuerpo espiritual: como una Luz interna que llena esta conexión.

Pero a la gente le parece que apartamos al Creador y que sólo hablamos de la conexión entre nosotros, porque ellos no están internamente preparados para ponerse de acuerdo en que existe una conexión entre nuestro trabajo, nuestros estudios, nuestra difusión, nuestra unión y el Creador.

Cada uno percibe al Creador como algo superior y está de acuerdo en unirse con Él, pero no con otra persona. Ellos no entienden que es lo mismo.

Una conexión más profunda, más interior entra las personas se denomina “El Creador”, la cualidad del otorgamiento. Pero la naturaleza del ser humano no le permite estar de acuerdo con esto…

(Extracto de la lección sobre el artículo La Garantía mutua de Baal HaSulam, correspondiente al 18 de mayo 2010).

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El diapasón único de cada alma

laitman_2008-12-07_6468[1]La garantía consiste en que yo me comprometo a que mi parte en los demás siempre esté llena.

Parece simple pero, para que esto ocurra, tengo que unirme espiritualmente a cada uno y sentir su deseo.

Tengo que aclarar dónde está mi parte dentro de su deseo, porque estamos conectados a través de nuestras almas. Sin duda, él tiene que recibir algo a través de mi alma, como en un cuerpo común.

¿Dónde está en él este espacio vacío que tengo que llenar, según el sistema que existe en el mundo del Infinito?

Tengo que ocuparme de esto y, así con cada uno de nosotros. No existe un alma en la cual yo no esté incluido y en la cual yo no tenga que llenar ese puesto mío.

Nadie puede llenarla aparte de mí. Es un espacio especial, un diapasón único del que sólo yo puedo ocuparme. Yo me comprometo que quiero y voy a hacerlo; ¡permítanme llenarla!

¡No necesito nada más, igual que le ocurre a la madre que se ocupa de su bebé! Ella quiere sólo una cosa: tener la posibilidad de cuidarlo.

¡Traten de decirle a una madre que debe entregar a su bebé en manos extrañas! Incluso si es una reina, va a disfrutar dándole de comer a su niño, aunque tenga una multitud de sirvientes que puedan hacerlo por ella.

Ella disfruta de esto. Igualmente, nosotros debemos tomar el acto de “otorgar al otro” como un placer.

Gracias a nuestra inclusión mutua, dentro de cada alma existe una parte que yo tengo la obligación de llenar.

Mi alma incluye 7 mil millones de partes y fuera de ella hay otras 7 mil millones de almas en las cuales tengo que llenar mí parte (y así cada uno de nosotros).

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A través de mi punto en el corazón, estoy llenando partes mías en el resto de las almas. Y cada una de ellas tiene que llenar su parte en mí. Esto se llama “la introducción mutua de las almas”. En cada uno existe la raíz de su alma, de la cual actúa.

¡Y todos los deseos que existen en mí, excepto la raíz, son ajenos! Se encuentran en mí porque yo incluyo en mí a todos los demás.

Al principio, soy sólo un punto. ¡Necesito que todos los demás llenen todos estos deseos; entonces viviré!

Yo mismo debo utilizar estos deseos para entender al otro y corregir en él la carencia que sólo yo puedo llenar.

A través de estos deseos ajenos, incluidos en mí, puedo entender tu carencia y llenarla desde mi punto en el corazón.

Y tú me comprendes a través de mi deseo incluido en ti y llenas en mí el lugar que te corresponde desde tu punto en el corazón. Esto se llama la garantía mutua.

¡No tenemos ninguna otra posibilidad de recibir el llenado! Este es el único método.

(Extracto de la lección sobre el artículo La Garantía mutua  de Baal HaSulam, correspondiente al 18 de mayo 2010).

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Todos somos responsables por todos los demás

laitman_2008-11-14_7127[1]Baal HaSulam escribe en el artículo La garantía mutua (Arvut) que todos los que se dirigen al Creador son un único pueblo responsable el uno por el otro. Esto es la garantía mutua.

La Torá (la Luz de la Corrección) fue entregada a este pueblo sólo después de que se le preguntase a cada uno: si estaba dispuesto asumir el cumplimiento del mandamiento amar al prójimo como a sí mismo, como está escrito: “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”, es decir, cuidar a los demás no menos que la Naturaleza nos obliga a cuidar de nosotros mismos.

Esta es la condición para que podamos atraer la Luz de la Corrección. Sólo si revelemos nuestro deseo de unirnos, entonces, llegara la Luz y corregirá nuestra vasija espiritual.

La Garantía mutua es cuando nos encontramos como en un único cuerpo, un organismo único y dependemos unos de los otros, al subir por encima de nuestro propio deseo.

Para esto, cada uno debe poseer una pantalla anti egoísta y estar en el mundo espiritual en el escalón del otorgamiento (Jafetz jesed) y relacionarse a su vida material como algo necesario para el ascenso espiritual.

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Cada uno llena al otro y entiende que debe unirse con él, porque toda su vida está predestinada a esto, como las células de un mismo cuerpo.

Cada célula y órgano del cuerpo vive para cumplir su función en relación al organismo común.

El sentido de su vida es el amor y el otorgamiento. Cuando sentimos tal conexión entre nosotros, esto se denomina una vida espiritual.

¡Si queremos unirnos de esta manera, entonces, recibiremos la fuerza para hacerlo!

(Extracto de la lección sobre el artículo La Garantía mutua  de Baal HaSulam, correspondiente al 18 de mayo 2010).

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