El amor convierte la recepción en otorgamiento

ruki_pered_licom_100_wp[1]Pregunta: Está escrito que el placer está en la recepción de las cualidades del Creador. Entonces, ¿resulta que disfrutamos de la recepción?

Respuesta: El placer consiste que yo me convierta semejante al Creador. La acción en sí, la recepción o el otorgamiento, no es tan importante.

El propósito es la fusión con el Creador; es la meta superior que quiero alcanzar. La fusión se produce como resultado de que yo le estoy otorgando a Él, y Él a mí.

¡Pero para otorgar el uno al otro, debemos recibir del otro! ¡Sino, no habrá conexión entre nosotros!

Para que exista conexión entre nosotros al igual que mutua recepción y otorgamiento, necesitamos que exista amor entre nosotros.

El amor es un medio. La recepción y el otorgamiento también son medios. Todos son medios para el alcance de la fusión.

La acción en si no tiene importancia. Si yo quiero a alguien y él me quiere a mí, ¿acaso es importante si nos estamos otorgando o si recibimos uno del otro? ¡Simplemente estamos disfrutando uno del otro!

¡Cuánto placer le produce a una madre un recién nacido que recibe de ella! Por supuesto ella le otorga, pero él le da mucho más.

¡¿Qué le da?! Vemos que le exige todo su tiempo, además, llora y ensucia pañales. Al mismo tiempo, le da la posibilidad de disfrutar… Todos entienden esto con facilidad; no les tengo que explicar esto.

Lo espiritual es parecido a estas acciones que ocurren en lo material, pero con la diferencia de que todo el sentido está en la intención: ¿para qué hago todo esto? La acción en sí de “dar o recibir” no tiene ninguna importancia.

Un ejemplo aún más llamativo sería este: un hombre agarra un cuchillo y le abre la barriga a otro.  Aquí lo más importante es la intención con la cuál realiza esta acción.

Es decir, si está actuando como un médico, por el interés del prójimo, o en su propio interés, como un ladrón o asesino. Esto hace toda la diferencia.

La acción se puede valorar sólo por su intención: ¿para qué se ha hecho, con qué propósito?

Y ustedes siguen argumentando si recibir u otorgar… ¡¿Cuál es la diferencia?! Lo importante es ¡para qué!, ¡¿para dar o para recibir placer?!

 (Extracto de la lección según el artículo Matan Torá (La entrega de la Torá) de Baal HaSulam, correspondiente al 4 de mayo 2010).

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