Mi “Yo” está entre dos imanes

process_poshel_100_wpPregunta: ¿Por qué el deseo de recibir placer debe sufrir tanto y soportar tantos golpes, para convertirse en el deseo de otorgar?

¿Si siento que el otorgamiento es una cualidad buena, por qué es tan difícil renunciar al deseo de recibir?

Respuesta: Sientes los golpes y el peso porque te identificas con el deseo de recibir el placer y no lo ves como algo que no te pertenece.

Ambos deseos, él de recibir y él de otorgar, son ángeles, son fuerzas del Creador y los dos fueron enviados para ti.

Son dos líneas que te llegan desde arriba. Tú debes de identificarte con la línea media, que consta de ambas pero que no pertenece a ellas y se encuentra por encima de las mismas.

Entonces empezarás a sentir que tienes una realidad nueva, totalmente separada de ellas.

Ellas sólo te ayudan, como dos imanes que desde la distancia influyen sobre un trozo de metal con sus polos opuestos.

Estas conectado con estas fuerzas, con el fin de que puedas colocarte en la línea media, como resultado de sus influencias.

Pero tú no te identificas con ninguna de ellas: ni con el deseo de recibir el placer, ni con el deseo de otorgar.

El Creador creó el deseo de recibir placer “de la nada”. Y el deseo de otorgar es el Creador mismo, “lo que existe de lo existente”.

Tú no tienes nada que ver con ninguna de las dos cosas, sino pierdes tu independencia. Tu independencia reside en que a partir de ellas, creas tu “yo”.¿Por qué en este momento nos sentimos mal? Para apartarnos del deseo de recibir placer, no identificarnos con él y subir por encima del mismo.

Al principio los golpes llegan en forma de vergüenza y humillación, para apartarte del deseo de recibir, ya que te traen sufrimiento. Pero después es lo contrario: tú quieres que este deseo crezca más, ya que por encima de éste —como por encima del imán— tú te crees a ti mismo.


(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 04 de mayo 2010)

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