¿A quién podemos llamar una criatura?

Laitman_2010-03-15_9987_us[1]Una pregunta que recibí: ¿Qué es la criatura de la que la Cabalá habla todo el tiempo? ¿Somos criaturas o no? ¿Qué es lo que nos hace ser criaturas? ¿Es un deseo especial o un estado? ¿Por ejemplo, una vaca, un gato, o un perro son criaturas, o no? Parecen existir, pero no tienen libre albedrío. ¿Entonces alguien que no tiene libre albedrío puede ser llamado una criatura? Si es así, el metal podría ser llamado también una criatura. Si una criatura es algo que tiene libre albedrío, ¿entonces podemos nosotros ser llamados criaturas? ¿Tal vez una criatura es sólo alguien que conoce al Creador, se comunica con Él, y le otorga a Él en términos de reciprocidad? Es decir, ¿la criatura es alguien que en cierta medida es semejante al Creador?

Mi respuesta: El Creador y la criatura existen juntos, en un deseo. La criatura otorga al Creador, y el Creador a la criatura. Tanto el Creador como la criatura toman decisiones. La criatura existe si percibe al Creador; es una criatura en un menor o mayor grado, de acuerdo a la medida en que siente al Creador, es decir, es similar a Él. Una criatura no es simplemente un robot controlable bajo el gobierno completo del Creador.

Por esta razón, la criatura comienza con la unión de Maljut con Biná, es decir, cuando Maljut se eleva hacia Biná y la obliga ya sea a abrirse o a cerrarse. Esto indica que alguien más aparte del Creador está llevando a cabo acciones.

Así una criatura independiente y en posición opuesta al Creador nace seguida de una secuencia de eventos. No es tan simple el aceptar las fuerzas de amor y otorgamiento de Biná, o ganar la fortaleza para renunciar al propio egoísmo. Y es igualmente difícil elevarse a Biná, restringirla, y decir: “No me des nada, soy incapaz de recibir sin egoísmo.”

Yo quiero recibir; pero no puedo porque eso me traería la muerte espiritual. Si yo recibo, dejaré de ser independiente, es decir, moriré como criatura. El Superior tiene todo lo que yo quiero, pero le pido que no se revele, que no me de nada. Lo restrinjo yo mismo para que Él no me de nada.

Sólo después de restringir al Superior comienzo gradualmente a revelarme a Él. Yo regulo la Luz que viene de Arriba por mí mismo y determino la forma, la cantidad, y las condiciones para recibirla. Y al adquirir una satisfacción múltiple, polifacética, yo adquiero la forma de la criatura, lo cual es mi semejanza con el Creador.

No puedo hacerlo solo. Tengo que acumular el deseo, el cual viene del grupo, y la fortaleza, la cual viene de la Luz que Reforma, y la Luz nos permite llegar a ser semejantes al Creador.

(Extracto de la segunda parte de la Lección Diaria de Cabalá 09/06/10, Prefacio al comentario de la escalera)

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