¿Cómo podemos encontrar nuestro Punto de Libertad?

thumbs_Laitman_725[1]Una pregunta que recibí: ¿Por qué el Creador creó el mundo tal como es? ¿Por qué se oculta de nuestra mente y sentidos? ¿Por qué nos ha creado para estar frente a Él y frente al objetivo final?

Mi respuesta: Lo hizo porque quería darnos libertad. Pretendía que nosotros deseáramos revelarLO a través de nuestra propia y libre elección. Su intención era que quisiéramos convertirnos en otorgadores, como Él. Si sentíamos al Creador como correcto, desde el principio, no objetaríamos nada ni querríamos hacer ninguna cosa diferente.

De la misma manera, ninguno de nosotros desea oponerse al egoísmo que nos rige. Solemos realizar, de forma automática, nuestro programa egoísta. Del mismo modo, si nos hubieran instalado el programa de otorgamiento, lo habríamos llevado a cabo también de una forma automática, y seríamos llamados ángeles, es decir, fuerzas “automáticas” de la naturaleza. Sin embargo, no hay libertad en ninguna de estas formas.

La libertad se sitúa sólo en la mitad. Entre la impureza y la santidad. Este estado es llamado “Klipat Noga“. Es el tercio medio de la cualidad de Tiferet.

El Creador está obligado a situarnos en el punto de inestabilidad con el fin de que no sepamos cómo equilibrar, es decir, hacia qué lado inclinarnos. No sabemos lo que es bueno o malo; ¿Qué hemos de preferir? o ¿ A qué debemos aspirar? Aquí es donde está situado el punto de nuestra libre elección.

Formamos una línea fuera de dichos puntos de libre elección y  progresamos, desde ese instante, hasta el fin de la corrección. Nuestra única tarea es la de comprender el alcance de la ocultación y sus formas y, darnos cuenta de las razones y la  necesidad de dicha ocultación. De esta manera, nos vamos formando como seres independientes.

El Creador no tiene otro objetivo, que nuestra independencia. Después de todo, Él necesita, para poder deleitarse, una criatura independiente; ¿Cómo iba a deleitarLE una máquina que Él creó y que controla por completo? Sin embargo, en la medida en que una criatura se convierte en independiente, El Creador recibe placer del hecho de deleitarla. ¡Ahora hay alguien a quien puede deleitar!; ¡ Hay alguien que realmente existe!.

Es por esto que Él no nos creó para ser buenos ni nos dio el mundo del Infinito desde el principio. Se vio obligado a crearnos para ser opuestos a Él y nos colocó entre dos mundos. Después de todo, precisamente aquí, en el medio, entre estos dos mundos, donde ni las reglas del Creador, ni las de la criatura funcionan, en este punto neutro que no pertenece ni al Creador ni a la criatura, sólo aquí tenemos  libertad.

(De la tercera parte de la Lección Diaria de Cabalá 8/6/10, Introducción al estudio de las Diez Sefirot)

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