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Lección vespertina del Zohar del 10 de junio 2010

El Libro del Zohar, Capítulo Va Yetze (Y salió Jacob, Punto 23
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Abriendo el camino hacia La Luz

thumbs_Laitman_027Una pregunta que recibí: ¿Bajo qué condición, la Luz que reforma comienza a influir en una persona?

Mi respuesta: La luz actúa sobre uno si él quiere. Todo depende del deseo. La Luz está en un estado de reposo absoluto; sólo necesitamos adquirir el deseo por la acción que la Luz tiene que realizar en nosotros.

Hay multitud de acciones que se suceden en diversos niveles y en diversas formas, tales como las acciones de aclaración, reconocimiento del mal, corrección y llenado. Tenemos que aclarar qué acciones ha de realizar la Luz en nosotros y prepararnos para ello. Tan pronto como nuestro deseo se vuelva igual al de la Luz, se llevará a término.

Nosotros mismos somos los que abrimos el camino hacia la Luz y dejamos que actúe sobre nosotros. Si no llegamos a conseguir el deseo requerido, entonces no seremos dignos de la acción de la Luz y no sucederá nada. Sin embargo, a continuación, la Luz que necesitaba ser revelada nos afectará a través de su reverso, causándonos sufrimiento. En última instancia, este sufrimiento nos empuja a crear el deseo, la vasija de la Luz, para que seamos dignos de corrección. Por lo tanto, sólo necesitamos el deseo.

(Extracto de la 1ª parte de la Lección Diaria de Cabalá del 9 de junio de 2010, El Zóhar).

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Todos pueden ascender al nivel más elevado
Tentado por una pequeña chispa de Luz

Otorgando podemos recibir más

thumbs_Laitman_715Pregunta: ¿El otorgamiento egoísta es un nivel más elevado que la recepción egoísta?

Respuesta: “El otorgamiento para la recepción” es un nivel más elevado, es una recepción más compleja. Está claro que con su ayuda puedes ganar más y hacer más daño a los demás. Pero lo más importante es que uno entiende que el otorgamiento es una cualidad muy valiosa que le trae una ventaja.

La recepción directa está limitada en sus posibilidades. El otorgamiento puede dar una posibilidad mucho más grande y un beneficio. La humanidad no se habría desarrollado si las personas no hubieran instalado sus negocios para vender sus servicios a cambio de una ganancia. Cada uno se habría encerrado en sí mismo, como los animales, quienes pueden sólo recibir en forma egoísta. Sólo el ser humano con su egoísmo desarrollado entiende qué es otorgar para recibir una ventaja, para recibir mucho más después.

Pero, la Cabalá habla sólo sobre la unión entre nosotros. Por eso incluso el primer grado, la recepción egoísta, también habla sobre las relaciones entre los amigos y sobre la vida cotidiana. Todos estos grados corresponden a mí conexión con las otras almas y a la revelación del Creador dentro de esta unión.

(Extracto de la lección según el Artículo de Rabash, correspondiente al 09 de junio 2010).

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La luz curativa del Zohar

Tratar de ver la verdad detrás de la ilusión

thumbs_laitman_526Prefacio al Comentario Sulam, Punto 61. “Una Gran Norma en un tiempo y en un lugar”, “Sepan que todo lo que expresa tiempo y lugar en la sabiduría de la Cabalá, no se refiere al tiempo imaginario y el lugar en la corporeidad, ya que en la espiritualidad todo está por encima del tiempo y del espacio. Más bien, “antes” y “después” se refiere a causa y efecto. Nos referimos a la causa como el “antes” y a la consecuencia como el “después”, ya que toda causa precede a su efecto… Igualmente, “por encima y por debajo” y “ascenso y descenso” son medidas de la tosquedad y de la pureza del deseo, porque “ascenso” significa purificación del deseo, y “descenso”, significa tosquedad.

Y cuando decimos que un grado menor se ha elevado, significa que el grado más bajo ha sido purificado y que se ha convertido en uno tan puro como el Grado Más Alto. Por lo tanto, se considera que se han ajustado a él, porque la equivalencia de forma une los grados espirituales entre sí… Estúdialos así, es decir, estudia sus significados espirituales, según el tema tratado”.

La Cábala utiliza el lenguaje de las raíces y las ramas, el cual usa palabras de nuestro mundo para describir lo que sucede en el mundo espiritual, el Mundo Superior. En el mundo espiritual, los significados de nuestro mundo como, por ejemplo, el tiempo, el movimiento, el espacio, la distancia y la dirección, no existen. Pero los mismos nombres que utilizamos para identificar algunos objetos y acciones en nuestro mundo significan, en el mundo espiritual, las fuerzas, las cualidades, y sus acciones.

Por lo tanto, tenemos que esforzarnos al máximo para tratar de imaginar las acciones espirituales que se esconden tras estas palabras. Estos esfuerzos son muy útiles ya que crean una petición (MAN), el deseo, la necesidad de comprender y percibir el mundo superior, y comenzar a vivir en él. A través de estas acciones nos ayudamos a nosotros mismos a entrar en él.

Así, en el artículo de Baal HaSulam, Introducción al Estudio de las Diez Sefirot, del Punto 155, se dice que a pesar de que no entendemos lo que estamos estudiando, debido a nuestro fuerte deseo y voluntad de entender el material estudiado, atraemos la luz circundante a nuestras almas. Como resultado, nos aporta las cualidades que necesitamos para poder percibir el mundo espiritual.

Esto no significa que alguna nueva imagen externa se nos haya revelado, sino que nuestro deseo trae consigo un cambio en nuestra percepción, en nuestras cualidades internas, en las cuales empezamos a ver lo que estamos leyendo.

No importa si no sabes lo que significan purificación y tosquedad de los deseos o lo que es el ascenso y el descenso de la pantalla, pero hay que tratar de imaginar esto en forma de deseos e intenciones. Esto es todo lo que existe: un deseo, su intención, y la Luz que trabaja en ellos. Así es como debería conectar estas palabras con lo que sé y cómo debería impresionarme por lo que está escrito.

Esto ya es suficiente para conectar con este sistema. ¡Si es incorrecta, no importa! Lo que importa es mi esfuerzo, mi deseo de entrar en este sistema aunque sea artificial. Por supuesto, no siento una conexión sensorial, pero esto es natural: desde Arriba no se espera nada más de mí.

(Extraído de la segunda parte de la lección diaria de Cábala, Prefacio al Comentario del Sulam, 10 de junio de 2010.)

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Siempre mirar sólo hacia arriba
¡Dibujen para ustedes mismos el mundo superior!

Lección diaria de Cabalá del 10 de junio 2010

El Libro del Zohar, Capítulo Vaietze, punto 8
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Del Rav Yehuda Ashlag, Prefacio al Comentario de la escalera, punto 55
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Del Rav Yehuda Ashlag, Introducción al estudio de las Diez Sefirot, punto 49
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Escritos de Rabash, artículo, La importancia de la Asociación
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Tenemos que sentir cuanto mal hay en nosotros

Duración: 00:02:15

Un nuevo deseo viene junto con una nueva Luz

thumbs_Laitman_503_01[1]Introducción al estudio de los diez Sefirot, artículo 40: Por lo tanto, ¿cómo dices, “me he afanado y he encontrado? Y si existe un esfuerzo, debería decir, “me afané y he comprado” o “me he afanado y he adquirido”… ¿Si existe un esfuerzo, entonces no debería nuestro trabajo obtener un pago o recompensa, es decir, un resultado anticipado?

En contraste, tenemos aquí una brecha, mediante la cual los esfuerzos prolongados y conscientes se ven coronados con un hallazgo inesperado, un resultado
completamente diferente de lo que imaginamos que sería la recompensa. Es algo nuevo e inesperado. Pero, de cualquier forma,  aunque lo recibimos como un resultado no anticipado, ¡no nos decepciona!

Yo me afané con el fin de llegar a un cierto objetivo, pensando recibir una recompensa egoísta que yo imaginaba. Al ejercer el esfuerzo, actué de acuerdo a mi mente y mi sentir. Sin embargo, ¡me transformé en el proceso! Adquirí un nuevo deseo hacia el otorgamiento, el cual ni siquiera podía imaginar antes.
El deseo ha cambiado, así como la satisfacción anticipada. Yo me imaginé la recepción como una recompensa, pero resultó que cuando el Creador es revelado dentro de mí, la recompensa está en el otorgamiento. A todo esto se le llama un “hallazgo”: un nuevo deseo y una nueva Luz.

(Extracto de la tercera parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de junio de 2010, Introducción al estudio de los diez Sefirot)

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Arriba por los peldaños de la corrección

La fortuna: Dejar fluir la Luz gota a gota

thumbs_Laitman_721_05[1]El Zohar, capítulo Vaigash, punto 55) Los alimentos del hombre ante el Creador son tan difíciles como la partición del Mar Rojo. Esto es porque los alimentos del mundo se encuentran en lo alto, en ZA, del Masaj de Hirik en la línea media. Es porque los hijos la vida, y el alimento no dependen del mérito, sino dependen de la fortuna. Y por esta razón, los alimentos del hombre ante Él son difíciles pues dependen de la fortuna, pues de ella surgen los hijos, la vida y los alimentos. Por eso es que los alimentos del mundo son difíciles ante él, pues no se encuentran en su posesión hasta que no sea bendecido por la fortuna.

La fortuna (Mazal) quiere decir fluir (Nozel) e indica la abundancia Superior que fluye por goteo. No se derrama como una corriente constante, debido a nuestras  limitantes, nuestra incapacidad para recibir más. El Superior desea darnos todo el Mundo del infinito, pero se ve forzado a dejar fluir la Luz gota a gota, en la medida en que somos capaces de percibirla.

Por esta razón está escrito que,” Los alimentos del hombre ante el Creador son tan difíciles como la partición del Mar Rojo”. La naturaleza del Creador es ser “Bueno y Bienhechor”, y es contrario a su naturaleza restringirse y no darle al hombre todo el bienestar de una sola vez. Por consiguiente, es duro para el Creador dejarlo fluir gota a gota.

 (Extracto de la lección vespertina del Zohar, del 7 de junio 2010.)

El Infinito representa la unificación sin límites

thumbs_Laitman_724[1]Con el fin de percibir la realidad correctamente tenemos que reunir todas las formas que se nos han revelado. Sólo existe el mundo interior de la persona. ¡El Infinito no habla de distancias, sino de la unificación sin límites! En un determinado momento, surge un obstáculo, en este mundo del Infinito, con el objetivo de hacerme ver cuán cerca o lejos estoy de él. Es decir, dentro de este infinito, se revela un deseo egoísta, el cual crea una distancia entre las diferentes partes.

Esta distancia entre los deseos, entre el ego, es imaginaria. Y como resultado de ello, el mundo comienza a propagarse desde el infinito hacia abajo, lo que significa que surge una sensación de distancia, entre las diferentes partes, en ese mismo lugar. Esto se llama “el descenso de los mundos” o” la intensificación de la ocultación entre nosotros”.

Después de todo, esta distancia no es física, sino sensorial. Tenemos que pasar a una percepción más interna. Debo darme cuenta de que puedo estar, físicamente, cerca o lejos de ciertas personas, al mismo tiempo que siento que ellas están  cerca o lejos de mí; ambos factores son completamente independientes. En espiritualidad, no existen las distancias, al contrario de lo que ocurre en este mundo imaginario en el que vivimos; sólo existen los sentimientos. Medimos la percepción sensorial en Sefirot, Partzufim, y los mundos de acuerdo a la equivalencia de las propiedades entre los objetos espirituales o deseos.

Por un lado, existen diferencias entre los deseos, ya que cada uno de ellos es diferente. Pero, por otro lado, son similares entre sí, ya que se esfuerzan en estar juntos, independientemente de sus invariables diferencias naturales. Solamente esta “distancia”  es la que se mide en la espiritualidad, y es sólo esta “cercanía” en la intención, la que aspiramos  lograr.

A pesar de las diferencias entre nuestros deseos iniciales, que están distanciados infinitamente unos de otros, vamos a lograr, a través de la pantalla y de la luz reflejada (otorgamiento mutuo), una aspiración común por acortar dicha distancia. Vamos a llegar a la unificación sensorial, que será infinita, es decir, carecerá de límites. En nuestros deseos nos sentiremos infinitos, en cuanto a la distancia física, mientras que en nuestra aspiración sensorial de estar juntos, pasaremos por encima de este límite y sentiremos nuestra unificación infinita, ilimitada,  en la cual todos existimos en un punto.

 Estas dos formas de medida deben convivir juntas y dar intensidad a nuestra unificación y adhesión. Una de ellas es la distancia infinita que separa nuestros deseos, que son opuestos entre sí, mientras que la otra es la infinita unificación, sin límites, de todo el mundo en un punto, en una voluntad y aspiración común.

(Extracto de la charla sobre un Nuevo Internet el 4 de junio 2010)

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Deja de vivir en una fantasía

thumbs_Laitman_022[1]Los libros cabalísticos nos hablan de nuestros estados futuros, los cuales tenemos que descubrir dentro de nosotros mismos atribuyéndoles los nombres de los mundos espirituales, Sefirot y Partzufim. Al peinar nuestros deseos para alcanzar esto, crearemos una demanda de corrección que provocará la reacción de la Luz. Añadirá la intención del otorgamiento a nuestro deseo y empezaremos a percibir lo que los cabalistas nos describen.

Todos estos estados futuros que deseamos alcanzar y sentir –AB, SAG, Abba ve Ima, Zivugim y Partzufim– sólo se refieren a la conexión entre nosotros, es decir, a los diferentes tipos de otorgamiento. Esta conexión se inicia en el nivel de este mundo (así es como se llama nuestra conexión actual) y, extendiéndose sobre los pasos de los mundos espirituales, alcanza la conexión llamada Infinito (conexión ilimitada entre todos).

Infinito quiere decir ausencia de límites cuando se corrigen todas las almas hasta tal punto que se unen como un todo. Aunque aún no estamos en este estado, debería ser nuestro objetivo inmediato. Debemos aspirar a ser como “un hombre con un corazón” y anticiparnos a que esto ocurra.

Es muy importante hacer la transición de la percepción externa a la interna, donde todos los mundos y todo lo que existe se encuentra dentro de una persona. No entendemos lo que significa “dentro de una persona”, por lo que nos imaginamos el espacio geométrico, pero deberíamos trabajar constantemente sobre la imagen correcta. Al principio del camino, una persona imagina su trabajo interior, la espiritualidad y al grupo de una manera muy peculiar. Sin embargo, a medida que avanza, debe asegurarse de que todas las imágenes, las formas, los enfoques, las transformaciones y la meta en sí, se alinien en un solo punto. Además de este punto, no hay ningún otro espacio. 
 Así, comienzas a imaginar todo sólo en el punto de tu percepción, y de ese modo vuelves al punto de la creación, “Yesh Mi Ain” (existencia desde la ausencia). Esto no es una fantasía. De hecho, ahora estamos viviendo constantemente en una fantasía ya que todo el mundo existe en su propio mundo imaginario. 
 (Extracto de la Discusión sobre un Nuevo Internet del 4 de junio de 2010)

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