Anticipándose al egoísmo

thumbs_Laitman_507_01Una pregunta que recibí: Usted ha hablado, en repetidas ocasiones, sobre nuestra tendencia a huir de la espiritualidad mucho antes de que ésta se acerque. En otras palabras, nuestro egoísmo nos aleja del estado espiritual, ya que nos hace dar ciertos pasos hacia atrás. ¿Cómo podemos evitar cometer este error y, por el contrario, conseguir avanzar en contra del ego?

Mi respuesta: Usted necesita anticiparse. Cuando ya está ocurriendo, nada ayuda. El ego, de todos modos, lo engaña y lo engatusa. Usted necesita asegurarse de antemano; constantemente. Es similar a un alpinista que se ata a una persona estando ésta, a su vez, ligada a otra persona, y así sucesivamente. Esta interconexión mutua es esencial.

En nuestro camino, una persona puede perder el control en cualquier segundo. Sin este vínculo con los demás, cae en un abismo y, después, tiene que volver a subir. Toda una vida se puede perder en esto. Ésta es la razón por la que uno puede que, en toda su vida, no llegue a la espiritualidad ni avance a través de los 125 grados espirituales.

Todo está dispuesto de manera muy precisa, lógica y adecuada. Es una ley de la naturaleza. No existen mimos por parte del Creador; Él no dice “Ah, eres tan pequeño, Te quiero, voy a hacer todo por ti…” No, esto no existe. La fuerza de otorgamiento y la fuerza de recepción son opuestas. Uno tiene que encontrar la interrelación correcta entre ellas y actuar de forma precisa. Esto es una ley.

No es como en nuestro mundo, donde, de alguna forma, nos adaptamos y creamos condiciones artificiales para nosotros mismos. No hay misericordia en la naturaleza, según la idea que tenemos de este término. Para nosotros, la misericordia significa, recibir lo que no nos merecemos. Sin embargo, esto no es exacto. ¿Por qué debería ser así? ¿Por su cara bonita, quizás…?

Por lo tanto, si entendiéramos la esencia de la naturaleza y cómo debemos comportarnos con respecto a ella, tendríamos éxito. Justificaríamos las acciones del Creador, en vez de esperar misericordia. Debemos estudiar las leyes de la naturaleza y  llevarlas a cabo, de forma precisa, en nosotros mismos. Si hacemos esto, no habrá ningún problema. Veremos lo perfecto y eterno que es todo y nos volveremos de esa misma condición.

Pregunta (continuación): Entonces, ¿cuál es la solución? ¿Cómo puede uno anticiparse?

Mi respuesta: Sólo estando conectado con los demás.  Nos ha sido asignada esta condición. Sólo el estado de garantía mutua puede ayudar. Es igual que lo que ocurre con los alpinistas. Sólo tú y yo juntos podemos llegar a la meta. En otras palabras, tengo que pensar en ti y también en mí mismo. Necesito preocuparme por cada uno de tus actos, al igual que hago conmigo.

Pregunta (continuación): Con los alpinistas, la cosa resulta obvia: si alguien se cae, se ve. Pero, aquí es diferente. Uno regresa a los placeres de este mundo todo el tiempo, y eso le hace feliz.

Mi respuesta: Esto entra, también, en el mismo programa de garantía mutua; un entendimiento mutuo de que avanzamos por este estado y necesitamos cuidar los unos de los otros. Debemos darnos cuenta de esto.

Una persona debería preocuparse de lo que les ocurre a los otros, porque de lo contrario, no alcanzará la meta. Luego, bajo la influencia de la Luz Superior, se adquiere tal sensación con respecto a ellos que, se convierten en más importantes que usted. Es como en nuestro mundo, cuando usted comienza a cuidar del niño de otro, este niño se convierte en importante para usted y, comienza a amarlo. Ésta es la influencia de la Luz Superior.

Inténtelo y verá.

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