Con prismáticos por el camino hacia la meta

thumbs_Laitman_156[1]Recibí una pregunta: ¿Cómo puedo dirigirme correctamente hacia la meta?

Mi respuesta: El Creador me dio unos prismáticos, a través de los cuales puedo ver mi destino  a  distancia, y caminar hacia él. Estos prismáticos están representados por un puñado de almas, a las cuales me uno y a través de ellas reconozco la meta. Me pongo en movimiento hacia ella con su ayuda.

De todas las almas, el Creador seleccionó un grupo de almas para mí. Este grupo es un órgano del alma colectiva, el órgano al que pertenezco. El Creador, no sólo ha seleccionado este grupo de almas, sino que me ha llevado también a conectarme con ellas, de forma que  pueda convertirse en la unidad de las almas que están destinadas para mí. Esta unidad de las almas me ayuda a avanzar. La alcanzo  mediante la conexión al grupo y, a través de él, obtengo el sistema general del alma individual.

Todavía no estoy conectado a estas almas y no las reconozco. La conexión de todo está, haciendo un símil, como bajo el agua. Sobre el agua veo cuerpos físicos como el mío, ya que el Creador me condujo a un grupo físico. El Creador me dio la oportunidad de comenzar a introducir la red interna de las almas a través de mi implicación en la organización de la conexión física con los amigos, asumiendo diversas responsabilidades, deberes, tareas, así como asumiendo el estatuto del grupo.

En mi unidad intrínseca con ellos, es decir,  “sumergiéndome bajo el agua”, descubro que este grupo ya está completamente corregido, mientras que yo no lo estoy. Veo que, a través del grupo, se me ha dado la oportunidad de integrarme en el sistema corregido. A través de este grupo, se me permite entrar a formar parte del sistema integral de Adam, de Maljut del Infinito.

Tengo que llegar a la actitud de “Ama a tu prójimo como a ti mismo” en relación con mis amigos, mientras que con respecto al resto de personas del mundo mi actitud ha de ser la de “perdonar a todos los hombres.” “Amar a los demás” significa unirse al  dictamen y voluntad de este grupo, al cual el Creador me ha llevado.

 Ni siquiera elijo el aceptar al grupo, al cual el Creador me ha traído,  o permanecer en él aparentemente “libre” (aunque, en realidad es, precisamente, siguiendo sus órdenes). Aquí radica mi libre elección: moverme, conscientemente, con el grupo o por la fuerza (aparentemente libre) como todos los demás.

(Extracto de la lección diaria de Cabalá del 28 de mayo 2010 sobre la Carta 1-1920 de Baal HaSulam)

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