De la mentira a la Luz

thumbs_Laitman_106Recibí una pregunta: ¿Cómo podemos exigir la corrección, en la actualidad, cuando estamos totalmente inmersos en deseos egoístas?

Mi respuesta: Claro que no podemos exigir corrección actualmente. Si soy un egoísta absoluto, ¿cómo puedo pedir corrección? Sin embargo, lo que se me exige es pedir un poco de otorgamiento, en la medida en la que sea capaz de pedirlo, mientras estoy en el egoísmo. Esto significa que mientras usted está en Lo Lishma, (es decir, en una mentira, en el ego, en su deseo de placer, y en los pensamientos acerca de usted mismo), está realizando un débil llanto que desea ofrecer.

Por supuesto, es una mentira; usted no quiere amar a los demás, darles ni llegar a ser similar al Creador. Usted, simplemente, no sabe lo que es el otorgamiento y, debido a esto, es capaz de decir semejantes palabras. Si usted supiera lo que es, saldría corriendo de inmediato. La verdad se oculta de usted para que no sepa lo que está pidiendo. El Otorgamiento es tan contrario a su naturaleza que, realmente, supone la muerte de sus deseos presentes y cualidades.

En la ciencia de la Cabalá, estudiamos la relación entre las luces y los deseos. Hay una vasija o deseo y, a su vez, una Luz opuesta a ella. Al lado de esto, existe otro estado en el que el deseo no es cierto, sino falso, y la Luz, que es opuesta a dicho deseo, no es directa, sino circundante. Éste es, exactamente, el estado en el que nos encontramos ahora. Sin embargo, por el momento, pedimos que esta Luz venga y nos traiga ese deseo de dar, como si quisiéramos convertirnos en dadores y, funciona debido a esto.

El sistema está diseñado de tal manera que, desde nuestro estado actual, en el que no queremos el siguiente estado pero, sin embargo, lo estamos pidiendo, podemos llegar a él; podemos empezar a quererlo, recibirlo, y estar en él. Esto se debe a los Reshimot, los genes espirituales, que permanecen en nosotros desde el estado corregido, que más tarde fue destrozado. Estos Reshimot despiertan luces en el mundo de Atzilut, dichas luces están lejos de nosotros. Podemos atraerlas para que nos influyan y se conviertan en lo que llamamos: luces circundantes.

En efecto, nos encontramos en una mentira y no queremos otorgar o amar a nuestro prójimo. Es cierto. La Torá no nos oculta este hecho. Al contrario, nos dice que el Creador se oculta y el mundo espiritual está oculto porque si usted lo viera, nunca lo querría.

Así pues, la espiritualidad se oculta de modo que usted pueda imaginar que ésta es buena para usted, incluso en sus deseos egoístas. Cuando pensamos en alguna recompensa egoísta para nosotros mismos, como si deseáramos el mundo espiritual, la Luz aún nos influye y cambia nuestros deseos y pensamientos, de recibir a dar. Así es como funciona. El sistema fue diseñado precisamente para este proceso.

Funciona de esta manera no sólo en nuestro estado, cuando ascendemos desde este nivel de recepción al primer grado de dar. Cuando cruzamos el Majsom (la barrera con la espiritualidad), ascendemos, de un estado a otro, según el mismo principio: deseando lo indeseable. Aunque, en esas etapas “el alma de una persona le enseña,” y tenemos algo de apoyo, porque ya estamos en el mundo espiritual.

(De la primera parte de la Lección Diaria de Cabalá 2/6/10 sobre El Zóhar).

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