El Bondadoso Sanador de Corazones

thumbs_Laitman_15[1]Todo nuestro trabajo en términos de libre albedrío se lleva a cabo en la ocultación del Gobierno Superior. Este período se describe en la Introducción al estudio de las Diez Sefirot, en el Punto 53: “La recompensa en concordancia al dolor”. Como Su Guía no se revela, es imposible verle, pero sólo en la ocultación del rostro, desde atrás… y con dudas… De esta manera, uno siempre parte de la opción de cumplir Su voluntad o no cumplirla. Esto se debe a los problemas y los sufrimientos que padecemos y que nos hacen dudar de la realidad de Su guía sobre Sus creaciones…

Imagina que ves a través del prisma de tu deseo egoísta a una persona que se encuentra delante de ti. Ahí estamos el Creador y yo, y entre nosotros se encuentra mi naturaleza egoísta. Es como si una persona buena y amable se estuviera acercando, como un médico sosteniendo una jeringa en la mano para ponerme una inyección y yo fuera un niño pequeño. Miro su amable sonrisa y la jeringa que está escondiendo en la mano, y me quedo congelado por el horror. Sin embargo, cada vez está más cerca, al parecer, para hacerme daño.

¿Te lo imaginas? Ese es el estado en el que nos encontramos. Tenemos que conocerle, entenderle y sentir Sus intenciones, incluso si Él deseara ponernos una inyección. No tenemos otra opción, si estamos enfermos y necesitamos ser sanados (corregidos).

¿Por qué lo organizó todo de esta manera? Lo hizo así precisamente con el fin de conocerle, de lo contrario, esto sería imposible. Los beneficios de la Luz sólo pueden conocerse desde la oscuridad. 
 Entonces, entiendes que todas estas terribles representaciones imaginarias –la inyección, todo este mundo con su sufrimiento, y el mal–  son simplemente las imágenes asentadas en tu esencia egoísta. Alcanzar el grado de fe significa elevarse por encima de esta esencia y no volver a sentirla. Te darás cuenta de que todo eso era una fantasía infantil que en realidad nunca existió. La Luz, la bondadosa actitud del Creador, le parecía a tu egoísmo como una dolorosa inyección. Al igual que niños con miedo a las jeringas, igualmente le temíamos a Él. 
 (Extracto de la tercera parte de la lección diaria de Cábala, Introducción al Estudio de las Diez Sefirot, del 10 de junio de 2010.)

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Un comentario

  1. soy en mi familia la mas pequeña, por lo cual la regalona de papa. yo lo respetaba . y tambien le temia,.El me enceñio de muy chiquita los consejos q,ustd. nos da.Fueron una guia en mi vida, respeto. amar al otro. y unirme a la naturaleza,cuidarla…

    Argentina 06-08-2015

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