El día empieza por la noche

thumbs_Laitman_119Pregunta: ¿Cómo comprobar que avanzo por el camino de la luz y no de los sufrimientos?

Respuesta: La señal de que avanzas por el camino de la Luz es la alegría. Esta escrito que “la alegría es la consecuencia de las buenas acciones”.


Si estoy unido a otros, entonces siempre soy la parte de un cuerpo común sano y recibo de él las fuerzas y la inspiración. ¡Estas fuerzas circulan constantemente en nuestro cuerpo común, pasando de uno al otro, por eso yo nunca caigo y no pierdo la inspiración! Ni siquiera noto el cansancio. Por supuesto puedo sentir en mi cuerpo el cansancio físico, pero no espiritual.


Constantemente recibo de los demás los nuevos deseos y nuevos llenados, que pasan de ellos a mí y de mí a ellos – sin parar. Por eso en este estado el hombre termina por sentir qué significan los descensos y los ascensos. Para él todo se convierte en uno entero. Pues realmente el día empieza por la noche. Pero yo no lo siento como una noche negra. Siento que es una preparación para el siguiente grado. Tengo que acumular el apetito, tener hambre, para poder estar después más atento hacia el conocimiento.


Esta noche no es tal oscuridad como pensamos. Es la oscuridad dentro del egoísmo, el tiempo de la construcción de la vasija espiritual (Kli). Si en la vida terrenal dormimos por la noche, en la vida espiritual por la noche estamos trabajando con esmero. ¡Estamos creando, nos construimos a nosotros mismos! Como si por la noche estuvieras construyendo un coche y por la mañana anduvieras en él.


No piensen que en lo espiritual la noche es un sueño sin conexión con la realidad. ¡Estoy separándome de la realidad anterior para obtener la nueva realidad! Y la construyo con la fe por encima de la razón.


A “medianoche” sucede la unión (Zivug) de Aba be-Ima para la creación de los nuevos deseos (Kelim). Tengo que trabajar en la oscuridad porque la oscuridad oculta de mí los viejos deseos (porque ya no los necesito y tengo que subir al nuevo nivel) y oculta los nuevos deseos para que empiece a buscarlos, añadirlos a mí y que entienda en dónde están y por qué.


Así jugamos con nuestros hijos preparando el juego, pero después él mismo debe hacer algo. El juguete debe ser desmontable (como los legos o los rompecabezas), no terminado de antemano. Porque tiene que montarlo él solo. Así es nuestro trabajo espiritual “por la noche”.


Por eso aquel que está fuertemente conectado con el entorno, no percibe en las caídas la separación del camino espiritual. Al revés, siente que le han dado la posibilidad de un trabajo y una excitante aventura. Como el niño cuando la naturaleza le empuja al desarrollo y por eso le gustan mucho tales juegos: montar y construir.


Si el entorno nos va a empujar a este juego, como al niño le empuja la naturaleza, vamos a sentirnos en un viaje excitante. Pero si el entorno no nos da esta inspiración, no queremos jugar. Como un niño enfermo que no recibió este deseo de la naturaleza y por eso se retrasa en el desarrollo…


(Extraído de la lección sobre “Shamati”, correspondiente al 11 de junio 2010)

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