El requisito para escapar de egoísmo

thumbs_Laitman_013_06[1]Recibí esta pregunta: ¿Cómo puedo combinar la siguiente actitud dual: por un lado, tengo que ver a cada uno de los amigos como más grande que yo, como el más grande de la generación. Pero, por otro lado, ¿tengo que verlos como más pequeños que yo, como si necesitaran de mi atención constante? 
 Mi respuesta: Puedo relacionar fácilmente esto como lo que hago con mi hijo: él es más importante que yo ya que sus deseos determinan mis acciones. Si necesita cualquier cosa, yo suelto todo lo que estoy haciendo y hago lo que él me pide. Sin embargo, cuando me ocupo de él, me relaciono con él como si fuera más pequeño que yo, como si no pudiera hacer nada sin mí. Con lo cual, puedo tener esta doble actitud simultáneamente. 
 Se sobreentiende que el deseo común es más importante que el mío. Es el modelo en miniatura del alma común, que ya lo contiene todo, al igual que un holograma.

Si me relaciono con este pequeño grupo según la ley de la garantía mutua (digamos que el grupo es de diez miembros), esos diez miembros son los mismo que diez billones. No hay diferencia. De hecho, tengo que salir de mi egoísmo, por lo que no importa si lo hago en relación a diez o a diez billones de personas. Si a través de ellos revelo el mundo espiritual, entonces ¿quién es más importante: ellos o yo? 
 Por mí mismo no puedo revelar nada aparte de esta vida terrenal, corpórea, mientras que en la conexión adecuada con los demás, revelo la espiritualidad. Naturalmente, con respecto a la meta, el grupo se vuelve más importante para mí que yo mismo. 
 Tengo que aceptar su deseo como mi propio deseo más sagrado, ¡como una ley! Esto es lo que nos permite unirnos. Por otro lado, tengo que percibirles como más pequeños que yo, para sentir que necesitan mi ayuda y así darles todo lo que tengo. 
 Siempre que hablemos de amor y unidad, puedo considerar al otro como un individuo pequeño y como uno grande. No hay contradicción aquí. Es muy parecido a un bebé con respecto a un adulto, donde el bebé se vuelve más importante que todos los demás. Un niño pequeño es como el cabeza de familia: toda la familia gira en torno a él. 
 (Extraído de la cuarta parte de la lección diaria de Cábala, del artículo El propósito de la sociedad, del 10 de junio de 2010.)

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