El Superior no se equivoca

img_5652_100En todo nuestro camino espiritual debemos avanzar con la fe por encima de la razón, porque al obtener la percepción de lo espiritual, entramos en el ámbito del Creador, deseamos atraer Sus fuerzas. Precisamente esto se llama la fe por encima de la razón, cuando voy no con los ojos cerrados, sino con la fuerza del otorgamiento, no con mi razón y mi percepción sino con el peldaño superior.

Pero voy de tal manera que acepto la razón y la percepción del superior, elevándoles por encima de los míos, en contrapeso a los míos propios. O sea, obtengo las nuevas cualidades, más altas, más lógicas. Solo que a mí no me parecen lógicas. Lo mismo nos sucede ahora. Siempre nos topamos con el mismo problema: tengo que tratar a mis compañeros y a todo el mundo por el principio “ama a tu prójimo como a ti mismo”. ¿Tengo que amarles, unirme a ellos, hacer algo conmigo mismo? ¿Cómo es posible? Esto no me gusta, no soy capaz de hacerlo. Y aquí hay que aceptar esta condición, esta ley de la fe superior a la razón. Decidir que lo haré. Porque tengo la posibilidad de cumplir esta condición incluso sin deseo, como se ha dicho: “¡Haremos y escucharemos!”


Por eso, como está dicho en la Torá, floreció el bastón de Moisés. Todo esto sucede con la bendición de arriba, cuando aceptas la razón del peldaño superior, que significa que voy detrás del Creador. Porque el Creador es un peldaño más alto, y no algo lejano.

Así el niño menor aprende del mayor. Está captando con la boca abierta todas sus palabras, todos sus movimientos, todos los ejemplos. Cualquier cosa que le enseñas la asimila. Se desarrolla gracias a esto. Lo mismo tenemos que utilizar como una gran fuerza contra nuestra naturaleza, obligarnos a aprender del escalón superior.

Esto se llama la fe por encima de la razón. La misma fuerza que obtengo del escalón superior, la razón, multitud de conocimientos e información. Esto sólo se llama la fe por encima de la razón, porque en el estado actual tengo que ir contra la razón. Pero está claro que es así. Porque en el peldaño superior existe un deseo mayor de recibir el placer y este es más grande en la intención del otorgamiento.

Sin duda, el peldaño más elevado es contrario a mí. Este peldaño nunca me parece lógico. El superior siempre le parece al inferior extraño, confuso, que actúa incorrectamente, porque el peldaño superior es contrario a mí, incomprensible y estoy seguro que el superior no tenga razón. Y sólo por la experiencia vemos que el superior no se equivoca. Incluso si su comportamiento nos parece extraño e ilógico, simplemente no entiendes sus cálculos. Pero durante todo el camino él no se equivoca.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar correspondiente al 11 de junio 2010)

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