La fuerza de atracción de la Luz

laitman_2009-11-06_zohar_tv_8165_w[1]La Luz Circundante influye al hombre sólo en la medida de su deseo hacia lo espiritual, que recibe del grupo cabalístico.

De su entorno circundante, que se encuentra a su nivel, él absorbe todo, como la semilla plantada en la tierra. La semilla en sí está muerta. Sólo cuando la plantan en la tierra empieza a vivir gracias a su entorno. Sin este entorno la semilla no está viva, sólo es un gen informativo. Pero cuando cobra vida gracias al entorno, el sol empieza a influir en ella y todas las demás fuerzas de la naturaleza. La semilla debe tener una relación con el entorno, para que empiece a trabajar sobre ella una fuerza superior común.

Lo mismo es con el hombre. Aquel que no se ubica en un entorno correcto, como la semilla plantada en la tierra, no puede esperar el avance espiritual. Esto le tiene que quedar claro a cada uno. Sólo en la medida en que el hombre puede absorber del entorno, recibe el sol y el oxigeno que empiezan a hacer de él un árbol.

Entonces esta fuerza será percibida dentro de él, incluso por aquellos que no son capaces de verla realmente con sus ojos materiales. Y como nos encontramos todos juntos en un único sistema común, sentirán que dentro de nosotros existe una carga espiritual genuina y perfectamente perceptible, la Luz dentro de la vasija.

 (Extracto de la lección sobre el artículo de Rabash  correspondiente al 14 de mayo 2010).

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