La religión es la conexión inversa a lo espiritual

thumbs_Laitman_115_03[1]Se entregó la religión al pueblo de Israel durante el periodo del exilio para desarrollar en la nación  la comprensión de la mala naturaleza del egoísmo y la necesidad de la Luz que Reforma.  Todos los otros pueblos tuvieron que desarrollarse por medio de sus religiones y creencias.  En la antigua Babilonia, Abraham “dio regalos (los sistemas de las creencias) a los hijos de sus concubinas y les envió al Este”. Los pueblos cercanos recibieron estos “regalos”, bajo la forma de las religiones del mundo, el Cristianismo y el  Islam. Se denominan regalos porque proceden del Creador y su misión es acercar a los pueblos al Creador. Sus seguidores también están convocados para llevar al ser humano a la comprensión de la naturaleza mala de su egoísmo.

Todas las religiones son la conexión “inversa” a lo espiritual que al final nos muestra cuán opuestos somos a la espiritualidad.  Poco a poco  revelamos que nuestro egoísmo se ha desarrollado hasta el punto de donde no hay retorno;  es como un tumor canceroso que nos devora. Y todo esto se nos revela con la ayuda de la Luz.  Todo nuestro desarrollo histórico sucedió bajo la influencia de la Luz Superior. Todo lo hace la Luz, con la influencia directa o en su forma inversa.

La Luz desarrolla nuestro egoísmo, explicándonos gradualmente nuestra naturaleza: que existimos en la naturaleza mala y egoísta, como un murciélago en la oscuridad, y sólo vemos en esta oscuridad  aquello que nos beneficia. Gradualmente percibimos al egoísmo como malo, como la causa del mal en el mundo y en virtud de esto nos esforzaremos por llegar al bien.

Todo esto son las etapas necesarias de nuestro desarrollo.

 (Extracto de la lección sobre el artículo Prefacio al comentario de la escalera, correspondiente al 29 de junio 2010).

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