Las letras nacen de la luz y la oscuridad

thumbs_Laitman_018El Zohar, Capítulo Tetzave: Punto 18) Y cuando la luz de Butzina iluminó en la letra Yud, de la parte de iluminación de la Yud, los tres puntos de la Yud –Holam, Shuruk, Hirik – se expandieron, se convirtieron en dos líneas, y la línea media se conectó a ellos en Hirik… Entonces estos cuatro puntos se expandieron y se convirtieron en un Heijal… por lo tanto sólo hay cuatro puntos en cada una de las dos letras Hei, y no nueve, como en la Yud. Eso es porque cada una tiene una Bejina de la Yud, una tiene Toj y la otra Sof.

Baal HaSulam explica que la punta de la letra “Yud” que fue creada por el Creador “de la nada”, lo incluye todo dentro de sí. La Luz y el punto “creados de la nada” constituyen opuestos completos; la Luz es redonda al igual que la oscuridad que existe opuesta a ella.

¿Cómo es que la Luz, actuando dentro del deseo, genera diversas formas de deseo? Si la Luz y el deseo existen uno frente al otro, ¿por qué la Luz no influye al deseo en forma pareja? El secreto es que la Luz influye al deseo no tan bien como el bien influye al mal o la Luz a la oscuridad. Siendo este el caso, un pequeño punto negro Yesh Mi Ain (la existencia de la ausencia) sencillamente se expandiría. Más bien, la Luz transporta el “pensamiento de la creación” para complacer a la criatura; es conductora del deseo del Creador no solamente para llenar a la criatura, sino también para transferirle la esencia interna del Creador, haciendo por consiguiente a la criatura semejante a la Luz.

En otras palabras, la Luz transporta dentro de sí dos cualidades que impactan el “punto negro”. Es por esta razón que el punto negro no solamente se expande, sino que también se desarrolla en diferentes direcciones. Eso da lugar a las formas que nosotros llamamos “letras”.

(Extracto de la lección vespertina del Zohar del 31 de mayo 2010)

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