Un dispositivo eterno, movido por el otorgamiento

thumbs_Laitman_420_07[1]Recibí una pregunta: ¿Cómo podemos esforzarnos por el otorgamiento si no percibimos la espiritualidad y no tenemos una visión clara de la meta, objetos espirituales, y formas? ¿Cómo puedo enfocarme en ellos y caminar en dirección a ellos sin hacerlo equivocadamente?
Mi Respuesta: Eso sería correcto si habláramos de externalidad, pero la espiritualidad es llamada el mundo interno. Requiere evolución interna porque está basado solamente en nuestros cambios internos.
Cuando yo elijo el ambiente por el cual ser influido, mediante esto determino cuales serán mis próximos deseos y transformaciones internas. Mi constante examen de mi progreso está basado en qué me hace avanzar. ¿Está basado en si he recibido satisfacción egoísta, o no, de algo que hice, un sentimiento de orgullo por mis acciones, el recibir el halago de alguien, ganar un entendimiento mayor, o alcanzar una mejor percepción? ¿O, estoy progresando a pesar del vacío en todos mis deseos egoístas? ¿Estoy dispuesto a seguir sin satisfacción, sino movido por otra fuerza?
¿Qué es esta otra fuerza? No lo sé. Yo exijo que se me conceda. Es la fuerza de otorgamiento y amor. Esta fuerza no puede ser ganada del grupo; el grupo sólo puede inculcar en mí la importancia de recibirla. La fuerza misma tiene que venir del Creador.
Súbitamente comienzo a sentir un completo laboratorio dentro de mí y no requiero ninguna imagen externa. Comienzo a ver la gradación de cualidades y por tanto el examen  ocurre dentro de mí. Lo que ocurre fuera de mí no tiene importancia. Yo veo la meta espiritual – continuar trabajando movido solamente por la fuerza de otorgamiento – dentro de mí mismo también. Anhelo que mis deseos sean llenados con la Luz Reflejada, no mediante el cumplimiento directo. Quiero la sensación de otorgamiento, no la sensación de satisfacción mediante la Luz.
Por lo tanto, me alejo de mis dudas tales como dónde está la meta externa y cómo llego a esta. Ahora siento que está dentro de mí. La examino y evalúo al analizar qué llena mi vasija espiritual y la fuente de su energía vital y lo que espera: una satisfacción saciada o el combustible para el otorgamiento. Entonces, yo no siento que carezco de alguna visión o señales externas en el camino espiritual, todo está dentro de mí.
Cuando una persona transfiere gradualmente su atención de los parámetros externos a los internos, la transformación es el dispositivo de medición de cuánto se ha acercado al Majsom, la barrera que separa el mundo corporal de los mundos o grados espirituales.

Ahí es cuando una persona comienza, con la ayuda del Creador, a controlarse desde fuera, a través del grupo, de tal manera que puede trabajar no para avanzar de acuerdo a sus propios criterios egoístas, sino por encima de la razón. Una persona comienza a operar en base a un tipo extraño de energía que no poseía antes. Su cuerpo, el vehículo, empieza a moverse por sí mismo como una “maquinaria perpetua”. Es una indicación de que ha comenzado a recibir la energía del otorgamiento que le sirve de combustible.
(Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá, el artículo, Algunas veces le damos el nombre de espiritualidad al alma, Neshama)

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