Una barrera psicológica en el sendero del otorgamiento

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Existe una barrera psicológica en el sendero del camino espiritual. Si deseo alcanzar el otorgamiento no debo preguntar nada excepto cómo otorgar. Además, no se trata del otorgamiento como lo define mi inteligencia egoísta en mi deseo actual. Esto significa que no puedo pedir nada de lo que se encuentra dentro de mi entendimiento ahora; sería opuesto al verdadero otorgamiento y el estado espiritual. Sólo cuando paso al estado espiritual y recibo este atributo espiritual comenzaré a examinarme con una nueva mentalidad y un nuevo corazón. En ese momento, sentiré y entenderé dentro de los deseos del otorgamiento.

Sencillamente no puedo conocer el otorgamiento en mis deseos egoístas; no funciona. De hecho, la primera frase al entrar en la espiritualidad es, “cruzar el Majsom (la barrera previa al mundo espiritual, precisamente por esa razón). La percepción del atributo de otorgamiento está completamente separada de cualquier cosa que esté ocurriendo en mis deseos ahora. Por consiguiente, es por encima de la razón (por encima de mi comprensión actual) que exijo el atributo de otorgamiento. Sólo quiero saber cómo recibir este atributo, aunque no sepa lo que significa. Por ahora, no tengo conexión alguna con el atributo, ningún punto de contacto, o la capacidad de experimentarlo. Sencillamente lo acepto en cualquier forma que desde Arriba se me entregue.

Esta actitud no parece propia de una persona seria, evolucionada e inteligente. Pero, es totalmente lo opuesto. Aquellos que poseen percepciones de avanzada, una inteligencia y comprensión de todo el proceso por el que atravesamos, examinan  su egoísmo y constatan cuan esclavizados y controlados nos encontramos por éste. Entienden que no tenemos otra elección, sino elevarnos por encima de él, separándonos de nuestros deseos presentes y la percepción y la inteligencia limitada y egoísta.

Por lo tanto, durante la lección, solo le pido a la Luz que trabaje conmigo. No importa lo que haga. Soy como un niño que no entiende pero se encuentra en brazos de su madre, complaciente con todo con lo que ella haga. Tengo que alcanzar una devoción tal y anularme frente al Superior. Le suplico, “cúrame”. Más allá de esto no pido nada más.

 (De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de junio de 2010, El Zohar.)

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