Vamos a tirar de toda la humanidad a través del ojo de una aguja

thumbs_Laitman_727[1]Aún no comprendemos enteramente cuán seria es la tarea que tenemos entre las manos.  Billones de años de la evolución del universo, toda la naturaleza de la Tierra, y la acumulación de la historia de la humanidad hasta nuestros días ejercen presión sobre nosotros (junto con los niveles, vegetativo, animado y humano de la naturaleza ubicados tras de nosotros) para que establezcamos una conexión con el Creador. Toda la masa de este deseo de recibir debe fundirse con el Creador a través de un diminuto agüero: el atributo de otorgamiento que debemos conseguir. Se nos ha confiado la responsabilidad de tirar de todo el egoísmo creado por el Creador para que pase a través del “ojo de la aguja”.

Sentimos que estamos frente a la pared de nuestro egoísmo, pero aún no entendemos de qué clase de pared se trata. La pared es la fuerza del Creador. ¡Nuestro egoísmo es la fuerza del Creador! Pensamos que es un vicio ordinario que podemos derrotar o descartar. No va a funcionar. Tendremos que reconocer que solamente el Creador puede cambiar nuestra naturaleza egoísta. Es Él que debe hacerlo, pero sólo a petición nuestra, con nuestra plegaria.

De hecho, todo el sendero del descenso por los mundos espirituales, desde el Mundo del Infinito mismo, desde arriba hacia abajo, incluyendo la evolución humana en el mundo corporal que le siguió, está llegando al punto culminante, la fusión con el Creador. Es nuestro deber atraerlo hacia la Luz. Tan sólo imaginen por cuánto ha pasado la creación, y ahora debemos implementar esta fusión.

Nuestra misión nos parece muy grande, pero el Creador la ha depositado en todos nosotros. Cuántas veces en la Torá no se queja Moisés con el Creador de que es incapaz de completar su tarea, pero el Creador le ordena continuar. Hoy en día, nos encontramos en los zapatos de Moisés; hemos recibido el deber de elevarnos por encima de nuestra naturaleza. Debemos desempeñar su papel en nuestra generación. (Moisés o Moshé, proviene del verbo Mosheh, jalar)  

Es debido a esto que tenemos que entender que nuestra tarea es extremadamente delicada y sutil; trabaja a través del ojo de la aguja que difícilmente podemos discernir. Pero, si enfocamos los esfuerzos de todos los que estudiamos dentro de nuestro sistema alrededor del mundo, vamos a lograrlo.

Se nos entrega todo lo necesario para esta tarea desde lo alto; no cabe duda. Sencillamente necesitamos tener una visión clara de nuestra meta y pedir al Creador que nos ayude. Nosotros somos esa misma criatura que debe llegar a la adhesión con el Creador y a través de eso, le damos a todas las almas la oportunidad de ascender al estado de la perfección. A diferencia de los cabalistas del pasado que sólo preparaban el camino para nosotros, debemos completar este sendero al convertirlo en realidad en nosotros mismos y en los demás

La pared delante de nosotros es el Creador Mismo. El está de pié y espera que nosotros lo traspasemos para regocijarse de que “Sus hijos lo hayan derrotado”.

 (De la charla durante la comida de la festividad del viernes el 25 de junio 2010)

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