¡Un paso hacia el universo!

Experimentamos el mundo dentro de nuestro deseo de recibir placer. Todo lo que somos capaces de percibir, a través de nuestros cinco órganos sensoriales (vista, oído, gusto, olfato y  tacto) da como resultado la imagen que observamos desde el interior. Ésta es la realidad que percibimos.

¿Existe una forma de salir de esta percepción limitada hacia una mucho más amplia, que no esté limitada por el cuerpo físico y sus cinco órganos sensoriales? Después de todo, nuestra visión del mundo y de nosotros mismos la dicta nuestro cuerpo animado. Todo depende de la percepción. Tal vez, existan innumerables formas, más allá del cuerpo pero éste las filtra, permitiéndonos sentir sólo lo que es capaz de procesar. Esto significa que nunca seremos capaces de experimentar la realidad verdadera. Si esto es así, entonces, ¿quizás, podamos ver la verdadera realidad una vez que el cuerpo muera? Sin embargo, ¿cómo sería posible si nuestros cinco órganos sensoriales mueren con él?

Los cabalistas nos dicen que somos incapaces de percibir toda la realidad, ya que se vive “dentro de mí” y, por lo tanto, está limitada a una percepción parcial llamada “este mundo”. Sin embargo, podemos cambiarla  por una percepción “exterior”,  que está fuera del cuerpo. Hay una fuerza que cambia nuestra gama de percepción, donde es posible experimentar la realidad fuera de mí. En otras palabras, en lugar de centrarme en mí mismo, me centro en los demás y los pongo por encima de mí mismo.

Cuando leemos acerca de la realidad exterior, nos influye de tal manera que, poco a poco, empezamos a percibirla. Esto es lo que está escrito que,  “Trabajó y encontró”.  Hay que esforzarse para obtener esta nueva percepción. Tras algunos meses de trabajo, empezamos a notar los cambios que ocurren dentro de nosotros y lo diferente que se vuelve nuestra percepción de los demás.

La manera más eficaz de avanzar en este proceso es a través de un grupo de lectura del Libro del Zohar, independientemente de cuánto entendamos dicho libro. Lo que cuenta es nuestro deseo de ser afectados por él, lo cual poco a poco nos ayudará a empezar a experimentar la realidad exterior.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 23 de julio 2010. El Zohar.)

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