“Si me dejas por un día…”

Estamos totalmente en poder de la naturaleza que dirige todas nuestras acciones de cuerpo y alma. Sin embargo, los cabalistas nos dicen que tenemos libre albedrío pues, no habría tenido sentido crear toda esta creación, si la fuerza superior de antemano hubiera predefinido todo lo que sucedería con ella.

No obstante, el libre albedrío se encuentra por encima de nuestra vida corriente; se halla sólo allí, en ese lugar adonde queremos subir por encima de nuestra naturaleza egoísta, en una dimensión más elevada, en el atributo del otorgamiento.

Sólo al ir subiendo de un peldaño a otro podemos elegir si queremos ascender, ya sea por los golpes de la naturaleza, en caso de no querer hacer uso de nuestro libre albedrío; o hacer un esfuerzo, esforzándonos nosotros mismos en la misma dirección; esto es, ver en ello la meta deseada. Si buscamos las fuerzas que nos ayuden a realizar este ascenso, allí encontramos el libre albedrío.

Y los cabalistas explican que el libre albedrío está sólo en la construcción del entorno correcto. En todos los casos me desarrollo bajo la influencia del entorno, sólo que yo no lo elijo. Sin embargo, yo mismo puedo optar por un entorno y con esto aumentar la velocidad del avance y también cambiar el carácter de este ascenso. En vez de dar tumbos de un lado a otro bajo los golpes del destino, como un animal maltratado, puedo subir por un camino maravilloso, según mi deseo, lleno de sentimiento, comprensión y fuerzas propias, como corresponde a un hombre.

Si investigo la meta, si quiero acercarme a ella y entiendo que para aumentar la velocidad del desarrollo necesito atraer más luz de lo que llegaría a mí por el camino normal, entonces utilizo el medio que se me ha otorgado, que es la Torá, la luz superior, que me devuelve a la Fuente.

Y respecto a este trabajo, está escrito que si dejamos aunque sean por un día sin realizar nuestro libre albedrío, entonces nuestro desarrollo se detiene por dos días, quitándonos la posibilidad de avanzar independientemente. Esto es, las fuerzas superiores de la naturaleza empiezan a actuar sobre nosotros.

Porque no es suficiente perder sólo en la medida del esfuerzo que no realizamos; esto no nos puede enseñar. Por eso es necesario recibir un castigo mayor. Es para que la próxima vez que en nuestro camino aparezca un obstáculo más fuerte, tengamos mucho cuidado de no tropezar con él.

Por eso la ley espiritual nos dice: “Si Me dejes por un día – por dos días te dejaré”.

(Extracto de la lección sobre el libro “Shamati”, correspondiente al 9 de julio 2010)

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