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El mundo se construye con nuestras plegarias

Las personas piensan que la plegaria se relaciona con la religión y las personas religiosas y que está apartada de las personas ordinarias seculares. Pero esto no es verdad. Todas nuestras vestimentas exteriores, los cuerpos físicos y los objetos que nos rodean en este mundo son expresiones del deseo. No existe nada, sino el deseo, que crea todas estas vestiduras para sí mismo.

Por lo tanto, sin estar conscientes de ello, determinamos nuestras vidas con nuestros deseos, incluyendo el estado al que ingresaremos en el instante que sigue y cómo vamos a experimentar esta realidad. Lo queramos o no, siempre estamos rezando, o pidiendo algún tipo de llenado para nuestro deseo. Lo hacemos inconscientemente. No necesito rezar por alguien o por algo intencionalmente. El deseo comprende toda nuestra esencia interior y mi sensación de que carezco de algo se llama la plegaria.

Deseamos algo a cada momento. Es de esta forma que influimos la realidad, que no tiene nada sino el deseo y la fuerza del deseo. Esto significa que a cada momento yo quiero algo y rezo por ello. Nuestros deseos se conectan uno al otro y controlan el universo entero, produciendo continuamente nuevas imágenes y nuevos estados para nosotros.

Construimos este mundo con nuestras plegarias. Por lo tanto, lo único que necesitamos cambiar son nuestras peticiones, a pesar de los deseos de nuestro corazón. Entonces revelaremos un nuevo mundo porque todo este mundo es la sensación dentro de mi deseo.

La ciencia de la Cabalá recibe su nombre de la palabra “Kabbalah”, que significa recepción, porque habla acerca de lo que recibirás en el siguiente instante. Sólo tú determinas lo que será ese momento, lo que recibirás y lo que sentirás. ¿Podrías cambiar tu visión del mundo, dirigiendo tu deseo en la dirección necesaria (que se llama plegaria)? Si cambias tu plegaria para que en vez de querer lo que quieres ahora, deseas lo que es correcto, entonces cambiarás toda la imagen del mundo y toda la realidad.

(Extraído de la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 12 de julio 2010. La importancia de la plegaria de muchos.)

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Un fábula de Igrot (Las Cartas) de Baal HaSulam, Carta 26, página 85: Un gran y bondadoso Rey tenía un propósito: otorgar placer a los ciudadanos de su reino. Les dio la orden de trabajar para él durante un año y destinó un lugar específico para este efecto en su palacio. La recompensa se dispuso en el lugar del trabajo, en donde el Rey preparaba banquetes que abundaban en platillos exquisitos.

Todos comenzaron a trabajar y pensaron que el Rey pondría guardias para vigilar su trabajo, pero el Rey se ocultó y ellos podían hacer lo que les parecía. No estaban al corriente de un invento del Rey: un sazonador, un polvo curativo que le daba a todos las bandejas llenas de bocadillos deliciosos y golosinas un sabor amargo muy desagradable. Pero, allí en donde las personas realmente trabajaban, el sazonador le daba a la comida un sabor divino.

Aquellos que fueron leales al Rey, realizaron el trabajo como se les indicó y llevaron a cabo las órdenes con precisión sin necesidad de vigilancia. Por lo tanto, el polvo curativo llenaba sus cuerpos. Cuando llegaba el momento del banquete, los trabajadores podían degustar innumerables sabores y dulzuras tales que nunca antes habían probado.  Por esto, constantemente alababan y agradecían al Rey.

Pero aquellos deleznables trabajadores que no reconocieron la grandeza del Rey, al que habrían tenido que amar fielmente (porque ningún guardia los vigilaba), descuidaron al lugar del trabajo y eligieron ocuparse  en lo que era más placentero. Así es que cuando llegaba la hora del banquete, la comida les sabía terriblemente amarga debido al polvo mágico. Comenzaron a maldecir y a criticar al Rey y a sus  banquetes, pues ¡cómo les había preparado tal recompensa por su esfuerzo! Y para ellos el Rey se convirtió en un embustero que les daba amargura y sal en vez de exquisiteces y golosinas.

 (Extraído de la lección diaria de Cabalá del 9 de julio 2010, Baal HaSulam Carta 26, página 85)

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Sintonizándose con la frecuencia del Creador

Todo aquello de lo que nos hablan los cabalistas ocurrió en sus sensaciones. Sin embargo, también está sucediendo dentro de mí, dentro de mi materia (Kli), ¡Aun así no lo percibo! Necesito recibir las propiedades de los mismos procesos que deseo percibir, entonces seré capaz de sentirlos.

Todas las acciones descritas en el Estudio de los Diez Sefirot ocurren dentro de nosotros; un número infinito de acciones tienen lugar cada momento. Y aun así, no las percibimos porque existimos “sin consciencia (espiritual).” De la misma manera, en el mundo corporal, estoy siendo inundado por un sinnúmero de ondas. Transmitidas por numerosos dispositivos electrónicos, millones de conversaciones telefónicas y todos los canales de radio y televisión pasan justo a través de mí. Podemos reconocer esas frecuencias con la ayuda de varios dispositivos.

De forma similar, residimos en el ambiente espiritual donde las actividades descritas por los cabalistas están constantemente ocurriendo. Debemos aprender a percibirlas. Debemos desarrollar una sensibilidad hacia el otorgamiento. Necesitamos ser aptos para determinar qué es, a quién otorgar, basado en qué, qué recompensa viene con ello, y si vale la pena hacerlo o no.

Si empiezo a analizarlo, desarrollaré un sensor dentro de mí que será capaz de reconocer las propiedades de otorgamiento. Como resultado, comenzaré a “escuchar” frecuencias de otorgamiento como ondas de radio. Me “saldrá” un transmisor que será capaz de recibir varios tipos de frecuencias de otorgamiento que son llamadas las Luces. A través de esas Luces, comenzaré a percibir las fuentes de las que vienen, hacia donde van, hacia quién, y por qué propósito. Y al final pero no menos importante, ¡llegaré a saber que esta estación que está generando esas ondas es el Creador! Pero esto se volverá posible solo si yo construyo un receptor (“radio”) dentro de mí, que pueda “leer” tales propiedades.

De hecho, de acuerdo a la ley de equivalencia de forma (resonancia), para recibir esas frecuencias, tengo que crear una similar dentro de mí. En esas ondas internas y externas, hay una característica común: “la onda portadora.” En la onda externa, sin embargo, hay una onda más, acompañante, que está contenida en la principal; es esta última la que trae la información para mí.
Al crear la onda de la misma frecuencia (por ejemplo, 93 MHz) en tu “radio” (tu alma), serás capaz de recibir la señal externa (el Creador), de discernir la “señal válida:” una onda (una voz, canción, o mensaje del Creador)

La radio espiritual funciona bajo el mismo principio que lo corporal dado que la naturaleza no cambia. Nosotros y el Creador necesitamos una base común, esta frecuencia (93 MHz), la fuerza de otorgamiento, traslapada con una diminuta señal para tu recepción. Esta señal entra en ti, y tú la recibes. Cuando te alineas con la onda entrante en su propiedad de otorgamiento, esta trae un atributo adicional menor para tu habilidad de recibir, la Luz de Jojmá que te llena. 
  De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de julio 2010, Introducción al Libro Panim Meirot uMasbirot.)

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¿Por qué existe todo?

Nuestra entera realidad está dividida en dos partes: La develada de la que estamos conscientes y la oculta de la que no sabemos nada. A través de avanzar en la ciencia convencional, podemos ciertamente ampliar nuestro conocimiento de la parte evidente de la realidad, pero sólo a través de refinar los mismos cinco órganos sensoriales que siempre hemos tenido y nada más. Sin embargo, esto no nos permitirá hacer un salto cuántico y descubrir una nueva dimensión.

La Cabalá dice que podemos desarrollar un sentido adicional que nos permitirá percibir la realidad que está más allá. Pero, debemos estar conscientes de que la encontraremos opuesta a la que vemos hoy. Hoy día nuestra percepción de la realidad depende de nuestra habilidad de absorberla por medio de nuestros cinco órganos sensoriales corporales: vista, oído, gusto, olfato, y tacto. Las sensaciones provistas por esos órganos son llamadas nuestro mundo.

Pero tenemos una habilidad de desarrollar percepciones adicionales. No significa que recibimos brazos adicionales, piernas, sabores, o tales cosas, sino salir de nuestro yo a través de desarrollar otros cinco órganos de percepción: Keter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin, y Maljut. En esos órganos de percepción extra, que son completamente opuestos a los corporales, comenzamos a percibir todo lo que tiene lugar fuera de nosotros.

                                

 Esto significa que nuestra percepción llega a ser ilimitada y salimos a un espacio abierto interminable. Vemos todos los mundos. Nuestra habilidad de percibirlos depende solamente de cuán desarrollados están nuestros órganos espirituales de percepción. No estamos limitados a nuestro cuerpo que está circunscrito a cuánto podemos consumir hasta saciarnos. Ahora todo depende de cuán lejos podemos expandirnos.

 

Entonces comenzamos a alcanzar todas las fuerzas, pensamientos, deseos, tareas, y el propósito de la creación: el mundo entero a nuestro alrededor. Comenzamos a entender qué está pasando dentro de nosotros. En contraste, sin este conocimiento, nunca entenderemos qué está sucediendo a nuestro alrededor y cómo nos impacta, ni en el mundo ni en nosotros mismos.

La ciencia que enseña cómo salir del yo y develar la vida en la dimensión Superior  es llamada la sabiduría de la Cabalá. Cuando finalmente salimos de nuestro ego y comenzamos a explorar el universo, descubrimos el propósito de la creación, porqué existe todo.

Cuando salimos de nuestro yo, nos liberamos de las restricciones de nuestro diminuto cuerpo y nos elevamos por encima del tiempo, movimiento, y espacio; es decir, nos elevamos por encima de la percepción corporal de la realidad en sus tres ejes coordenados: arriba-abajo, izquierda-derecha, adelante-atrás. Dejamos de experimentar el tiempo dado que no hay tiempo en esa realidad. Vemos causas y efectos, significa que recibimos propiedades y habilidades absolutamente nuevas, fuera de la conexión a nuestro cuerpo animado.

De la misma manera en que somos capaces de ver, y entender a una persona directamente frente a nosotros, tenemos que conocer y comprender la realidad completa llamada el Creador o la Fuerza Superior. ¡Por lo tanto, nos sentiremos peor y más restringidos en nuestra realidad limitada hasta que encontremos una manera de salir de esta hacia el mundo abierto!

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Julio 2010, artículo, La sabiduría de la Cabalá y su esencia.)

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Pregunta: ¿Cómo  imaginar los procesos que ocurren en los mundos espirituales, que estudiamos en la ciencia de la Cabalá? ¿Dónde y cuándo suceden o ya han sucedido?

Mi respuesta: Todos estos procesos ya ocurrieron en nuestras raíces, y nosotros sólo los revelamos, ascendiendo desde abajo hacia arriba y acercándonos a ellos. Pero todo esto “ya ocurrió”. El tiempo en lo espiritual es la secuencia  de las acciones de causa a efecto.

El Creador creó el deseo de recibir placer, después este deseo recibió la Luz, después sintió la vergüenza, hizo una restricción, tomó la decisión de recibir en forma no egoísta (utilizando la pantalla– intención) y empezó recibir para otorgar en la medida de su capacidad y así sucesivamente. Es decir, que estudiamos una cadena de acciones consecutivas, que sucedieron antes de que nosotros mismos empecemos a sentirlas.  

Pero he aquí que ahora nazco y a partir de este momento empiezo a sentirme a mí mismo. Dicen que antes de mi nacimiento la gente vivía, pero no se lo qué significa “antes de mí nacimiento”. Empiezo percibir la realidad solamente en el momento de mi nacimiento.  Entonces puedo decir que “según mi percepción de la realidad”, me parece que hay gente a mi alrededor que nació antes de mí e incluso otras que vivieron y murieron antes de mí.  Pero todo esto existe en mi realidad en la que nací y vivo ahora. “Ellos” es lo que percibo como imágenes en mi cabeza.  Todos trabajamos sólo con nuestro deseo interior que debemos aclarar.

Por eso mi realidad empieza en el momento de mi nacimiento. Y todo lo que supuestamente sucedió antes de mi nacimiento es una preparación a mi sensación actual. Es decir que esto se relaciona con el Creador, con Sus acciones, que Él hizo para prepararme a sentir el mundo y la realidad en el momento mismo de mi nacimiento. ¿Pero quiénes son mis padres y las otras personas que me rodean? ¿Y por qué actúan de esta manera? El Creador ha preparado para mí este sistema que me cuida. Todo el mundo que veo delante de mí está preparado por el Creador  para mí trabajo.

Por eso toda nuestra vida está conectada con estos procesos espirituales y está destinada a llevarnos al despertar espiritual y a la revelación de nuevas sensaciones. ¿Y tú, pensabas que en tu existencia pudo haber un solo momento inútil?

(Extracto de la lección sobre el artículo La Introducción al Libro Panim Meirot uMasbirot, correspondiente al 08 de julio 2010).

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La plegaria del corazón de piedra

Todos sabemos lo que es la plegaria. Existe en todas las religiones y culturas. La gente se dirige a otra con la plegaria rogando o pidiendo por algo. La plegaria puede ser dirigida a la gente o a la Fuerza Superior (como sea que ella la imagine). 

La plegaria contiene gran poder porque cuando una persona siente que está en una situación límite, una plegaria de ayuda verdadera surge con toda la fuerza. Esta es una reacción natural a la que llamamos plegaria, una súplica, un clamor. También está la plegaria de gratitud que brota del corazón. Esta acción despierta enormes reservas internas de la persona y le brinda sanación, la habilidad de sobreponerse a los obstáculos que aparentan ser insuperables.

Sin embargo, en la Cabalá, “la plegaria” no es solo una súplica, sino una petición de corrección, para alcanzar el objetivo de la creación. Previo a la caída, de la sensación del Creador, nosotros no teníamos libros de oraciones porque la gente sentía al Creador y cada persona se dirigía a Él desde el corazón, en acuerdo con el versículo ” El Alma de una persona le enseña”. Cada persona sabía lo que necesitaba discernir y lo que necesitaba hacer para estar más cerca de la meta, unirse con el Creador y lograr la equivalencia de forma con Él.

 Este fue el caso antes de la caída del Templo, porque toda la nación vivió en las  sensaciones más elevadas y sintió lo que necesitaba pedir. La sensación en el corazón de la gente fue la plegaria esencialmente. La gente vivió con el principio “Lo que uno siente en su corazón es lo que uno habla”.

 La gente sintió en sus corazones la aspiración, del otorgamiento, amor por el prójimo, amor por el Creador, y la equivalencia con Él. Esto fue sentido desde el corazón y por lo tanto las palabras no fueron necesarias. Expresar esto verbalmente es algo frecuente hecho por nosotros, en lugar de escucharnos internamente y comprender lo que nuestro corazón siente.

 Ese fue el tiempo en que nosotros estábamos en un estado corregido. Sin embargo, luego el Templo fue destruido en nuestros corazones debido a la caída general de la gente del “amor al prójimo” al “odio infundado de unos a otros”. Por ello, dejamos de ser similares al Creador y perdimos la equivalencia de forma con Él. Por lo tanto, Él desapareció de nuestra sensación y comenzamos a pedir, a necesitar cosas para nuestros egos en lugar de nuestra propia corrección.

 Pedimos por cosas que son solicitadas por el nuevo deseo que se ha apoderado de nosotros, nuestro egoísmo. ¿Y qué puede querer ese egoísmo? Quiere sentirse bien y que otros se sientan mal, para así luego,  sentirse mejor comparado con ellos.

 Así es como nuestro nuevo corazón “el corazón de piedra” opera. Obviamente, no alcanzamos la plegaria verdadera hasta que no corrijamos nuestros deseos. Por otra parte, debemos saber, conocer, lo que es una plegaria verdadera para poder comprenderla al menos con nuestra mente (si no fuera con el corazón) y así avanzar en esta dirección corrigiendo nuestras cualidades. 

 Este es el porqué los cabalistas hicieron un libro de rezos para nosotros, para que así supiéramos qué pedir.

 (Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 12 de julio 2010, La importancia de la plegaria de muchos.)

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Cabalistas acerca del propósito de la Creación, Parte 16

Queridos amigos, por favor, hagan preguntas acerca de estos pasajes de los grandes cabalistas. Me comprometo a responder a ellas. Los comentarios entre paréntesis son míos.
¿Por qué se oculta El Creador del hombre?
Esa deficiencia (en nuestras sensaciones) nació sólo como consecuencia de la ocultación del rostro del Señor, que no quería hacer brillar Su rostro sobre Sus criaturas de inmediato, ni (gracias a este ocultamiento) crear a sus criaturas completas desde el principio. Más bien al contrario, el Creador ocultó Su rostro (perfección de la propiedad de otorgamiento y amor)  de ellos, dejándoles con una carencia (ya que la propiedad opuesta, es decir, la recepción y el odio, aparece en ellos como resultado del ocultamiento), puesto que la Luz del la cara del Rey es, sin duda, la vida, y Su ocultamiento es la fuente de todo mal.

Sin embargo, puesto que la intención inicial de ocultación no se oculta, al contrario, se revela más adelante e  incorpora cualquier mal, nacido a partir de ese ocultamiento, Él así estableció la ley y el orden, a fin de revelar Su rostro oculto benevolente. Esto se logra mediante las acciones de las personas; mediante el cumplimiento de las leyes y doctrinas que Él nos dio en Su Torá, la doctrina de la verdad. Al llevarlas a cabo, el hombre llega a (revela la sensación de) la vida eterna, ya que la recompensa de una Mitzva  (la corrección de cada uno de los 613 deseos del alma);  Mitzva, (el acto de otorgamiento en sí)) es la Luz de Su rostro (lleno de otorgamiento y amor) que Él ocultó al hombre desde el comienzo de Su Creación.

Por lo tanto, el trabajo de la criatura (en su aspiración por llegar a ser similar al Creador), siendo dominado por su mala (egoísta) inclinación, y su manifestación del mal en todo tipo de deficiencias (egoístas) (con respecto a los otros), y su distancia de lo que le daría la Luz de la vida (la propiedad de otorgamiento) y los actos de Mitzvot (los actos de otorgamiento a los demás y al Creador) atraen la Luz oculta (previamente) sobre él, para que, cuando haya  completado la ley de las Mitzvot (haya corregido el total de los 613 deseos que estaban corruptos, debido a su egoísmo)  se complemente con ellos (en similitud con el Creador, desde Adam, hombre, que proviene de la palabra Dome, similar) en la atracción de la Luz hacia esta vida (y, por lo tanto, la detección de la existencia eterna y perfecta, semejante al Creador, en la propiedad de otorgamiento).

Ramjal, Klalei Pitjei Jojmá ve Daat (Reglas de las Puertas de la Sabiduría y el Conocimiento)

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El Libro del Zohar, Capítulo Lej Leja (Vete por ti) Ítem 2

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Rav Yehuda Ashlag, Talmud Eser Sefirot, Vol. 2, Parte 7, Ítem 12, Lección 8

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Rav Yehuda Ashlag, Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot, Ítem 17, Lección 13

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