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Alcanzar la velocidad de la Luz

Lo único que podemos modificar es la rapidez con la que podemos avanzar y la velocidad con la que atravesamos los diversos estados en nuestro desarrollo. Un animal no experimenta el cambio, mientras que una persona sí lo hace, pues el deseo egoísta crece en la persona día con día. Desde los albores de la humanidad y durante sus múltiples ciclos de vida, nuestro deseo egoísta creció por sí mismo. Nosotros no estuvimos conscientes de ello y nada podíamos hacer al respecto. Ahora, sin embargo, tenemos que participar en el proceso de la creación de nuestros nuevos deseos de otorgamiento. Esto se encuentra en nuestras manos. Podemos cambiar la velocidad de nuestro progreso a través de nuestros propios esfuerzos.  

Dependiendo de la velocidad, conoceremos la meta hacia la cual nos dirigimos y la forma en que nos sentimos. ¿Lo deseamos, o no? Si no deseamos el cambio, caminamos por el camino del sufrimiento. Si lo deseamos caminamos por el camino de la Luz. Aparte de la velocidad a la que avanzamos, no podemos cambiar nada. Lo que nos ayuda en este proceso es la Luz Circundante que atraemos durante nuestros estudios y el auto análisis que llevamos a cabo a través del grupo. Qué tan rápido podamos aclarar nuestro deseo depende únicamente de qué tan rápido podemos unirnos.

Por esta razón está escrito: “Haremos y escucharemos”. Podemos realizar acciones sin entender todos los detalles más finos. Pero al actuar al principio por encima de nuestra razón, como los niños, adquirimos el conocimiento  y la percepción al final. En unos cuantos meses, la persona empieza a discernir dentro de sí misma ciertos cambios y estados. Es el resultado del camino que ha recorrido, aunque él haya desconocido de antemano todo aquello por lo que tuvo que pasar. Todo lo que necesitamos hacer es seguir las recomendaciones de los cabalistas para dar curso a los cambios indispensables.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 21 de Julio 2010, Artículo, Y se hizo la noche y se hizo el día.)

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Los cabalistas acerca de la Esencia de la sabiduría de la Cabalá – Parte

Queridos amigos, hagan preguntas acerca de esos pasajes de los escritos de los grandes cabalistas. Prometo darles respuesta.  Los comentarios entre paréntesis son míos.

Cuál es el fundamento de la sabiduría de la Cabalá:

1) En esta introducción quisiera esclarecer cuestiones que al parecer son simples (así nos parecen a nosotros). Asuntos que cada uno maneja y sobre los cuales mucho se ha escrito (en cada generación). Es que aún no hemos alcanzado un conocimiento concreto y suficiente de ellos. Aquí están las preguntas:

¿Qué o cuál es nuestra esencia?

¿Cuál es nuestro papel en la larga cadena de la realidad de la cual somos tan sólo pequeños eslabones?

Cuando nos examinamos a nosotros mismos encontramos que somos (los seres creados) tan corruptos y tan bajos como se puede ser. Y cuando examinamos al Operador que nos ha hecho, (el Creador que es perfecto y absoluto, como lo indican aquellos que lo han revelado) estamos obligados a estar al más alto grado, porque no existe nadie tan digno de alabanza como Él. Pues es necesario que únicamente operaciones perfectas puedan surgir de un operador perfecto. (pues el resultado de la acción y la calidad testifican del hacedor.)

Nuestra mente nos dice que Él es completamente benevolente, más allá de toda comparación. (Si Él incluye todo en Si Mismo y es la base de la vida, entonces Él debe ser perfecto.) ¿Cómo entonces Él creó tantas criaturas (a todas ellas) que sufren y agonizan a través de todas sus vidas?, ¿No es acaso la naturaleza del Bueno el hacer bien, o por lo menos no dañar de la manera que se hace (llenar su existencia con mal)?  

¿Cómo es posible que el infinito, que no tiene ni inicio ni fin, produzca criaturas finitas, mortales y corruptas?  (La creación de una criatura finita sugiere la existencia de la cualidad de finito en el Creador).  

–          Baal HaSulam, Introducción al Libro del Zohar, Ítem 1

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La Luz que te trae de regreso al Creador

Está escrito: “Creé la inclinación al mal y la Torá para su corrección”. Nos hemos acostumbrado a esos dichos y a pensar que son sólo palabras lindas acerca de la Torá. Sin embargo, en realidad, todo esto es muy profundo y serio. Si no nos aproximamos al estudio de la Torá correctamente, sufrimos por ello. La Luz es una fuerza poderosa que nos influye, y con su ayuda podemos alcanzar ya sea la bondad o su opuesto.
Este “opuesto” es también un camino, es decir la revelación del mal nos deja lograr la bondad también. Vemos esto a través del ejemplo del último exilio. Exilio significa que somos arrojados de la espiritualidad y no tenemos ninguna oportunidad de llegar a una conexión con el Creador hasta el final del exilio. Sin embargo, ¿cómo podemos estudiar la Torá mientras estamos desconectados de la espiritualidad y tenemos intenciones egoístas? Todos tus estudios serían por el bien de la satisfacción propia, recibir una recompensa, ni siquiera por “Lo Lishma,” eso es, estarían completamente vacíos de la intención correcta.
Sin embargo, ya entendemos que precisamente porque estudiamos la Torá (la Torá externa, no la Cabalá) durante el exilio, en consecuencia atraemos la Luz Circundante. Pero en lugar acercarnos a la corrección, esta Luz nos aleja de ello. Esto significa que usamos la Luz de la Torá como “poción de muerte”. Sin embargo, mediante esto descubrimos que estamos inmersos en el mal, y con el descenso de las generaciones, en que “el rostro de la generación se ha vuelto como el rostro de un perro”, llegamos a un estado sobre el que está escrito: “Y los hijos de Israel lloraron por este trabajo”.

En otras palabras, ya sea que estemos en un estado de alcance espiritual o el exilio, constantemente usamos la Luz de la Torá, haciéndolo ya sea desde el lado negativo o el positivo. Sin esto nunca seríamos capaces de llegar a una sensación de exilio, la necesidad de la redención.
Por lo tanto, ahora, cuando existimos en tal estado especial que Baal HaSulam llama “la generación del Mesías en el umbral de la redención”, es muy importante para nosotros entender que todo esto es una condición que nos entregan desde arriba. Nosotros, sin embargo, aún no la hemos aceptado. ¿Qué significa esto? Significa que se nos dio una oportunidad de comenzar a usar la misma Luz que Reforma, la Luz que lo retorna a uno al Creador, de una manera nueva: de manera que nos retorne a la Fuente en lugar de alejarnos durante el exilio.
Durante el exilio nuestras intenciones eran constantemente dirigidas a nosotros mismos: ¿Cómo podemos beneficiarnos al usar la Torá en este mundo y en el mundo futuro? Ahora necesitamos cambiar nuestras intenciones. Debido a esto cambiaremos la influencia de la Luz Circundante sobre nosotros, y nos regresará verdaderamente a la Fuente, directamente a esta, en lugar de hacerlo a través de su parte posterior.

Por lo tanto, ahora tenemos principalmente que pensar acerca de la intención con la cual nos aproximamos a los estudios. Mientras más clara, deseable, y precisa sea nuestra intención, mejor nos organizaremos de tal manera que nuestra plegaria llegará a ser una “plegaria grupal,” y nos uniremos todos en un todo frente a la única Fuente. Mientras más hagamos esto, más avanzaremos.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 23 de Junio 2010. El Zohar)

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El Libro del Zohar – Capítulo, Lej-Leja (Vete por ti), Ítem 106

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Rav Yehuda Ashlag, Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot, Ítem 22, Lección 19

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Apertura y cierre del ego