Ángeles rotos

El primer hombre fue creado sólo con Kelim de otorgamiento, Galgalta veEynaim. No tenía deseos de recibir, el AJP, pues él todavía necesitaba adquirirlos. Y no necesitaba simples deseos de recibir, sino deseos listos para la corrección, es decir, deseos que contienen chispas de otorgamiento.

 No hay necesidad de corregir el Galgata veEynaim ya que no es una persona; es un ángel en el Jardín del Edén. Lo que se necesitaba era una persona con un alma rota, con todos los preparativos para la corrección, y por eso se produjo la ruptura.

 Sin embargo, romperse por sí mismo no era suficiente, ya que uno no siente que esté roto: ¡nació así! Estando roto, no tiene contacto con la Luz, por lo tanto, no puede medirse a sí mismo y darse cuenta de su estado. Ahora necesita acumular, gradualmente, las definiciones dentro de sí mismo para comprender que está roto. Y lo hace debido a dos componentes: el deseo de disfrutar y la chispa de otorgamiento. Ambos necesitan ser cultivados.

 Se involucra en esto contrastando uno con otro, así llega a un estado de decepción. Después comienza la corrección, con el fin de convertirse en humano.

(Extraído de la cuarta parte de la lección diaria Cábala  correspondiente al 19 julio 2010, Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot.)

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