Cómo convertirse en una criatura

thumbs_Laitman_515_01Una pregunta que recibí: Si le doy algo a mi hijo, él no se va a avergonzar por ello debido a que le amo. ¿Por qué entonces nos sentimos avergonzados ante el Creador cuando Él nos da?

 Mi respuesta: Un hijo no siente vergüenza en recibir de su padre porque pertenece él y se ve, a sí mismo, como parte de los padres. Recibe del padre ya que tiene derecho a ello, y todo lo que consigue no es suyo, sino de su padre. Sin embargo, el hijo no conseguirá desarrollarse de forma independiente, si sigue actuando de esta manera.

 Esta forma de desarrollo se llama “concepción” y  “alimentación “, lo que significa que el hijo, al ser pequeño, todo lo recibe de su padre, el adulto. Pero los hijos crecen y no desean recibir de sus padres por más tiempo ya que, el hacerlo implica que se mantengan bajo su autoridad. Por lo tanto, un padre empieza a sentir la necesidad de distanciarse de su hijo para que éste crezca y se convierta en un adulto independiente, llegando a ser padre también. Así pues, de acuerdo con su grado de independencia, los niños se separan de su padre, no deseando ya recibir más de él, y comienzan a ganarse la vida por su cuenta.

 El Creador quiere que seamos independientes y similares a Él. Para ello, realiza una restricción y se esconde, dándonos la oportunidad de ser como Él, a través de nuestros propios recursos, para ganar nuestra propia perfección, grandeza y plenitud. De lo contrario, si siguiéramos recibiendo de Él, permaneceríamos pequeños y todo nuestro trabajo consistiría, únicamente, en anularnos y rogarle al Creador. Así que, después de pasar por la etapa de ser pequeños, aprendemos del Creador a cómo ser como Él.

 Sin embargo, el Creador no quiere que permanezcamos en ese estado. Por lo tanto, después de la etapa inicial, cuando, al igual que los más pequeños, aprendemos del Creador a cómo llegar a ser semejantes a Él, adquirimos la independencia. En el desarrollo espiritual, incluso durante las etapas de la “concepción” y la “alimentación”, actuamos en contra de nuestra naturaleza, y es por esto que esos grados son ya niveles de independencia.

 El único requisito para convertirse en una criatura es fomentar su independencia, permitiéndole así desprenderse del Creador. Por lo tanto, no hay criatura sin separación del Creador. El desapego es necesario y obligatorio; es nuestra esencia. De lo contrario, nunca sentiremos que existimos.

 Sin embargo, hasta ahora ni siquiera nos sentimos como una gota de semen en el Creador.

 (Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá 29/6/10, Artículo, La Necesidad de Amar a los Amigos).

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