De una ilusoria libertad hacia la libertad

thumbs_Laitman_054[1]Recibí una pregunta: ¿En qué radica mi libertad? Siempre elijo lo que es mejor para mí de todas maneras y si no lo quiero el sufrimiento me forzará a regresar al camino de la Luz, ¿no es así?

Mi respuesta: Existimos por debajo de la línea divisoria llamada el Majsom; esta es la frontera que nos separa del mundo espiritual. Este mundo corporal se localiza por debajo de él y por arriba se encuentra el mundo espiritual. Aquí, en nuestro mundo, vivimos como animales, es decir que estamos motivados por nuestros instintos al cien por ciento. Los biólogos, psicólogos, los genetistas y los físicos confirman que el ser humano está totalmente programado y controlado por sistemas internos y externos.

¿Por lo tanto, de dónde proviene el deseo? ¿Proviene accidentalmente del vacío? Sólo nos parece que la vida está gobernada por la regla de la suerte porque no vemos la fuente y la razón de todo lo que sucede en la vida.

Pero, descubrimos que la naturaleza es un sistema cerrado. Entre más lo exploramos, más nos convencemos que la naturaleza es global y que nosotros somos su parte integral. Nada puede escapar al poder de esta ley común llamada, “la naturaleza”. En su Gematria (el valor numérico de una palabra), la palabra “naturaleza” es equivalente a la palabra Creador. La Naturaleza es la ley y explorándola vemos que todas las leyes están interconectadas, precisas, e invariables, lo cual no nos deja libertad de elección.  

Si miramos a la imagen completa de la naturaleza, toda su esfera, veremos que está gobernada por una ley singular. Constantemente cometemos errores porque pensamos que nos encontramos por encima de la naturaleza. Así es que en lugar de estudiar sus leyes y seguirlas, tratamos de reformar la naturaleza para adaptarla a nuestros deseos. Por lo tanto nuestra vida es una serie de fracasos. El ego humano es el único defecto en toda la realidad y es la causa de la corrupción de todo lo demás.

Sin embargo, junto con nuestro mundo despierta en nosotros un pequeño deseo por la espiritualidad llamado el punto en el corazón. Si seguimos este punto y vamos más allá de los parámetros de este mundo, entramos en el mundo gobernado por las leyes Superiores. Todas las leyes, en este y en los Mundos Superiores, se llaman el Creador o la Naturaleza.

En otras palabras, estamos gobernados por las leyes, como es Arriba así es abajo. Pero, al ascender de un tipo de leyes a las otras, realizamos actos de libre albedrío. No tenemos la libertad de estar por encima de las leyes de la naturaleza, pero elegimos en qué naturaleza deseamos existir, es decir que podemos cambiar del camino del sufrimiento al camino de la Luz. No tenemos la libertad de rechazar, pero sí tenemos la elección de estar de acuerdo y ver la vida como buena, o no estar de acuerdo y sufrir.

 (Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de julio de2010, Shamati 38)

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