El hombre comienza con experimentar la ruptura

thumbs_Laitman_406[1]En el principio, Maljut es simplemente un punto. Entonces la Luz Superior viene y lo desarrolla. Maljut adopta las propiedades de Zeir Anpin, se expande, y piensa que es capaz de recibir para otorgar. Recibe esta Luz y se rompe. Sin embargo, como resultado de este rompimiento, los deseos de Zeir Anpin penetran Maljut, y ahora ella contiene las propiedades de otorgamiento en las que no había pensado antes.

De ese momento en adelante, uno puede tomar dos direcciones diferentes. Los deseos otorgantes pueden ser usados para tratar de recibir tanta Luz como sea posible para el placer propio, en otras palabras, otorgar para recibir. Así es exactamente como la humanidad se desarrolla hasta que comienza a revelar que esta es una mala manera de actuar. Cuando se trata de esta recepción egoísta todo está claro: Es malo y las personas le fruncen el ceño. Pero cuando otorgo, necesito checar si este otorgamiento no es egoísta. ¿Tal vez doy a otros sólo para beneficiarme de ello?
Al final, descubrimos que nuestro “otorgamiento” por entero es egoísta. Esto requiere miles de años de desarrollo. Solo hasta ahora comenzamos a entender que el verdadero otorgamiento es otorgar para otorgar y recibir para otorgar.

Sin embargo, el rompimiento fue una preparación necesaria para que la maravillosa, entera corrección se desplegara. De otra manera, nunca hubiéramos sido capaces de entender que hay algo más alto que nuestra naturaleza, nuestra materia egoísta. Hubiéramos permanecido en esta por siempre, como todos los niveles inanimado, vegetativo, y animado de la naturaleza. ¡Pero el hombre comienza con experimentar la ruptura! No puede ser de otra forma.

Al principio los deseos otorgantes caen dentro de los de recepción. El egoísmo puede todavía regir sobre ellos por un periodo de tiempo, que es exactamente lo que pasa en nuestro mundo. Desarrollamos ciencias, cultura, y educación, y todo esto es debido a los deseos de otorgar que han caído dentro de nosotros. Avanzamos con su ayuda hasta que comenzamos a ver que nada bueno resulta de esto.

Podemos usar los deseos otorgantes para otorgar, pero tan pronto como deseamos recibir placer a través de ello, descubrimos que nuestro deseo de recibir placer no es capaz de recibir ningún placer en su interior. ¿Así que, por qué debería otorgar? Entonces el desarrollo por entero lentamente comienza a frenarse, como lo estamos experimentando ahora, y finalmente ilumina la verdad: Solo podemos operar por el bien del otorgar.

(De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá del 5 de Julio 2010, El estudio de las diez Sefirot.)

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