El llenado es la pantalla y la Luz Reflejada

thumbs_Laitman_509[1]Siempre pensamos acerca del llenado, debido a que fuimos creados para ello. Pero, el llenado perfecto es sólo posible dentro de un ilimitado deseo exterior. Este deseo pasa por renovaciones constantes. Lo llenas con tu otorgamiento y tu amor y por lo tanto sientes que existes en la perfección y en la eternidad.

Otorgar significa tener el deseo y la oportunidad de otorgar, en  donde tanto el deseo como la oportunidad nunca tienen fin. Son embargo, la meta de la creación no es el otorgamiento, sino llenar a la criatura. La meta del Creador es llenar a las criaturas, darles placer: que nosotros podamos recibir de Él.

Esto es cierto desde la perspectiva del Creador, sin embargo, desde nuestra perspectiva, la recepción significa siempre querer recibir para permitir que el Creador nos otorgue. Esto le proporcionará a Él y a nosotros un placer eterno e incesante.

En otras palabras, la intención de mi trabajo es tener una aspiración constante por Él, y esta aspiración es también mi llenado.  Después de todo, el llenado del Partzuf es la pantalla y la Luz Reflejada. Por ahora no tenemos la comprensión de este estado. Parece artificial, repulsivo e irreal. A pesar de eso, hoy también vivimos según el grado de nuestro llenado que es egoísta y por consiguiente limitado. ¡De hecho, incluso nos provoca sufrimiento!

El verdadero llenado no es la Luz Directa, sino el llenado a través del otorgamiento. Es la pantalla y la Luz Reflejada. ¿Cómo puede una pantalla ser el llenado? Una pantalla es algo que manda a la Luz de regreso, y no le permite entrar dentro del alma (el Partzuf). Es una frontera. ¿Cómo puede el llenado provenir de una frontera?

Cuando yo mismo coloco allí la frontera, cuando yo me formo a mí mismo,  me llena pues es mi otorgamiento al Creador. Es una frontera en contra de mi egoísmo, mi deseo de disfrutar (de la misma forma que el huésped), pero no a costa del Anfitrión. (Ver la parábola acerca del huésped y el Anfitrión.) Es una frontera que no me permite recibir gratuitamente, y la Luz Reflejada es mi llenado. Me permite hacer algo con el propósito también de otorgar y esto me llena.

¿Si eso es así, entonces para qué necesitamos el llenado? Lo necesitamos para que existan la pantalla y la Luz Reflejada. El Creador no experimenta placer por el llenado, sino por el otorgamiento, y yo también disfruto cuando doy. Esta equivalencia de forma es la adhesión con Él.

Por consiguiente, el deseo inicial de disfrutar que el Creador creó y el llenado, son tan sólo las condiciones necesarias que tenemos que emplear como base para construir un nuevo deseo y un nuevo llenado por encima de ellos. Yo soy quien crea el nuevo deseo y el llenado.

 (Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 4 de julio 2010, Escritos de Rabash)

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