El programa de la creación

thumbs_Laitman_061[1]Llevar a cabo el objetivo de la creación significa llegar a ser similar e igual al Creador. Ese es Su programa en relación a nosotros porque este es el estado mejor, perfecto. Sin embargo, para llegar a ser igual a Él, tenemos que adquirir un deseo igual al Suyo.
El Creador creó un punto de deseo y entonces lo satisfizo con Su actitud, Luz, todos los placeres, y amor por la creación. El exhibe dos maneras de relacionarse con la creación: La Luz de Jojma y la Luz de Jasadím. Esto causa que el deseo se vuelva enorme, el Mundo de Infinito. Nuestra tarea es añadir nuestra propia actitud a este deseo, donde nuestra actitud es opuesta al Creador. Para ayudarnos con esto, el Creador coloca un punto de otorgamiento dentro del deseo que El creó, para que nosotros lo desarrollemos con nuestros esfuerzos. Así, desarrollamos nuestra actitud hacia El hasta que llegamos al tamaño de Su actitud hacia nosotros. La incrementamos 620 veces.

Es imposible hacer este cambio de una vez. Solo puede hacerse gradualmente, paso a paso, haciendo pequeños cambios. El camino está cubierto de ascensos y descensos porque por una parte la creación debe permanecer vacía y desear satisfacción, y por otra parte debe adherirse al Creador por encima del deseo vacío y llegar a ser igual a Él. Este es el porqué de que haya siempre dos estados opuestos combinados dentro de la creación.

Hay dos tipos de Luz: Directa y Reflejada. El Creador quiere que nos relacionemos con El en la Luz Reflejada de la misma manera que Él se relaciona con nosotros en la Luz Directa, y así llegar a ser lo mismo que Él. Sin embargo, para EL el otorgamiento es Su deseo y Su naturaleza, mientras que para nosotros, otorgamiento es la intención de otorgar mientras deseamos recibir por el bien de Él.

Por lo tanto, podemos ser opuestos a Él al tener deseos opuestos, pero iguales a Él al tener las mismas intenciones-la intención de otorgamiento y amor. Si me dirijo a Él con mi deseo, entonces soy opuesto a Él. Si me dirijo a Él con mi intención, entonces soy lo mismo que Él. Este es el porqué de que siempre caigo en mi relación con Él debido a la diferencia de nuestros deseos, y luego asciendo debido a la similitud de nuestras intenciones. Cuando mi deseo se incrementa, me vuelvo opuesto al Creador, pero cuando corrijo mi deseo hacia recibir a través de la intención de otorgar, yo me vuelvo igual a Él.

Así, yo oscilo siempre entre esos dos ejes, y lo más importante es que mi “yo” permanezca en el medio, en la línea media. Tengo que adquirir el deseo de recibir más grande, el cual es opuesto al Creador, y entonces correspondientemente anexar la intención de otorgar a Él. Así es como creo la línea media: recibir con el propósito de otorgar a Él, o para Él. A través de la equivalencia con Él, me adheriré a Él.

Si no me importa como experimento mi estado, bueno o malo, y lo más importante para mí es permanecer en la intención de alcanzar la similitud más grande posible con el Creador, entonces estoy en la línea media.

(Extracto de la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 7 de Julio 2010, Introducción al Libro Panim Meirot uMasbirot.)

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