La plegaria del corazón de piedra

Todos sabemos lo que es la plegaria. Existe en todas las religiones y culturas. La gente se dirige a otra con la plegaria rogando o pidiendo por algo. La plegaria puede ser dirigida a la gente o a la Fuerza Superior (como sea que ella la imagine). 

La plegaria contiene gran poder porque cuando una persona siente que está en una situación límite, una plegaria de ayuda verdadera surge con toda la fuerza. Esta es una reacción natural a la que llamamos plegaria, una súplica, un clamor. También está la plegaria de gratitud que brota del corazón. Esta acción despierta enormes reservas internas de la persona y le brinda sanación, la habilidad de sobreponerse a los obstáculos que aparentan ser insuperables.

Sin embargo, en la Cabalá, “la plegaria” no es solo una súplica, sino una petición de corrección, para alcanzar el objetivo de la creación. Previo a la caída, de la sensación del Creador, nosotros no teníamos libros de oraciones porque la gente sentía al Creador y cada persona se dirigía a Él desde el corazón, en acuerdo con el versículo ” El Alma de una persona le enseña”. Cada persona sabía lo que necesitaba discernir y lo que necesitaba hacer para estar más cerca de la meta, unirse con el Creador y lograr la equivalencia de forma con Él.

 Este fue el caso antes de la caída del Templo, porque toda la nación vivió en las  sensaciones más elevadas y sintió lo que necesitaba pedir. La sensación en el corazón de la gente fue la plegaria esencialmente. La gente vivió con el principio “Lo que uno siente en su corazón es lo que uno habla”.

 La gente sintió en sus corazones la aspiración, del otorgamiento, amor por el prójimo, amor por el Creador, y la equivalencia con Él. Esto fue sentido desde el corazón y por lo tanto las palabras no fueron necesarias. Expresar esto verbalmente es algo frecuente hecho por nosotros, en lugar de escucharnos internamente y comprender lo que nuestro corazón siente.

 Ese fue el tiempo en que nosotros estábamos en un estado corregido. Sin embargo, luego el Templo fue destruido en nuestros corazones debido a la caída general de la gente del “amor al prójimo” al “odio infundado de unos a otros”. Por ello, dejamos de ser similares al Creador y perdimos la equivalencia de forma con Él. Por lo tanto, Él desapareció de nuestra sensación y comenzamos a pedir, a necesitar cosas para nuestros egos en lugar de nuestra propia corrección.

 Pedimos por cosas que son solicitadas por el nuevo deseo que se ha apoderado de nosotros, nuestro egoísmo. ¿Y qué puede querer ese egoísmo? Quiere sentirse bien y que otros se sientan mal, para así luego,  sentirse mejor comparado con ellos.

 Así es como nuestro nuevo corazón “el corazón de piedra” opera. Obviamente, no alcanzamos la plegaria verdadera hasta que no corrijamos nuestros deseos. Por otra parte, debemos saber, conocer, lo que es una plegaria verdadera para poder comprenderla al menos con nuestra mente (si no fuera con el corazón) y así avanzar en esta dirección corrigiendo nuestras cualidades. 

 Este es el porqué los cabalistas hicieron un libro de rezos para nosotros, para que así supiéramos qué pedir.

 (Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 12 de julio 2010, La importancia de la plegaria de muchos.)

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