Llegó, pero no estaba la gente

laitman_2010-05_ny_0014196cc3_o[1]Si la gente no está unida, el Creador no la ve, como si no existiera, aunque esté toda la humanidad. El Creador no ve a cada uno por separado, aislado de los demás. Sólo ve las conexiones entre la gente. El Creador sólo observa la cantidad y la fuerza de estas conexiones. Por eso ha dicho el Creador: “¡Vine, pero no halle a nadie!”.

Vemos lo mismo en el hombre, nuestras decisiones aparecen no en las propias neuronas, sino en sus conexiones: en la sinapsis.  Precisamente estos contactos, estas conexiones y las cadenas de conexiones en  nuestro cerebro son la base de nuestro pensamiento;  “del hombre que hay en nosotros”.

En otras palabras, la esencia del hombre está no en los propios elementos del sistema, sino en las conexiones entre estos elementos. El resultado de estas conexiones ya no se encuentra en el mismo material, sino se eleva por encima de él. Es un nivel diferente, un nivel más alto de la realidad.

 (Extracto de la lección sobre el artículo de Rabash correspondiente al 1 de julio 2010).

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