Los niños que han envejecido

La persona crece de tal manera que, al principio recibe nuevos deseos y satisfacciones, los cuales son necesarios para su desarrollo y trabajan para su beneficio. Ésta es la dirección que le dio la naturaleza, la cual desea criarlo y hacerlo autosuficiente. Así es como crecen los niños en nuestro mundo.

Esto no se considera un placer prohibido, ya que tengo que pasar por este camino natural del desarrollo, hasta que me convierta en un “adulto”. De hecho, vemos cómo los niños suelen estar llenos de diferentes deseos y sienten placer en esta vida.

Sin embargo, en el momento en que me convierto en un adulto, tengo que empezar a crecer y desarrollarme conscientemente, y no por el poder de la naturaleza. De repente, todos los placeres que recibo empiezan a ser perjudiciales para mí porque no los dirijo hacia el otorgamiento.

Antes, toda la responsabilidad descansaba en la naturaleza. El Creador determinó mi camino y me condujo, hasta que tuve la edad de 15-20 años. Todo lo que obtuve de esta vida fue beneficioso para mi desarrollo. Pero, una vez completado este período de la “infancia”,” tengo que empezar a determinar mi propia dirección. Ahora tengo que añadir, por mi propia voluntad, la intención de otorgar. De lo contrario, cualquier placer que reciba ya no me elevará ni me hará avanzar sino que ¡me matará! Me hará retroceder para que sienta que es imposible seguir adelante de esta manera y que, en vez de desarrollarme a través de mi egoísmo y placeres, tengo que hacerlo a través de la intención de otorgar.

Por lo tanto, todos los placeres que la persona recibe, a partir de la edad adulta, son perjudiciales para ella, como lo es también que una persona hurgue en su herida. ¿Cuán profundamente hemos de sumergirnos en este mal para comprender que no podemos seguir así, como niños que han crecido y a los que la naturaleza ya no les permite disfrutar de la vida sin cuidado, sino que exige de ellos otorgamiento?

Cómo de profundo tendremos que “hurgar en nuestra herida” es algo que depende de nosotros. Se nos han dado todos los medios y las explicaciones, y nos han llevado al estudio, los libros, y el grupo, que es el lugar que tenemos que tomarnos en serio y en el que pensar en lo que tenemos que añadir a nuestras vidas, a fin de desarrollarnos correctamente.

Lo que estamos haciendo es agregar, al “dulce vs. amargo”, el discernimiento de “verdadero vs. falso” a diferencia de los niños que sólo entienden “amargo y dulce.” Esto lo hacemos con el fin de no seguir siendo niños para el resto de nuestras vidas; como está dicho: “¿Qué hacer con los niños que han envejecido?”, tenemos que empezar a actuar según el principio de “verdadero vs falso”. Sin embargo, no debemos borrar “dulce vs amargo”, sino más bien construir una nueva actitud ante la vida por encima de esto. Sólo será posible si atraemos hacia nosotros la Luz Superior, a través del estudio de la Cabalá.

(Extracto de la 4 ª parte de la lección diaria de Cábala 7/18/10, Introducción al Libro, panim Meirot uMasbirot.)

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