Sintiendo las raíces superiores a través de sus ramas

thumbs_Laitman_717[1]El Zohar, Capítulo Vaietze (Y Iaacov salió), Ítem 250: Pero él no se marchó por su camino de inmediato, sino que lo retuvieron y trabajó otros seis años con el rebaño de Laban, pues todo el tiempo en que Raquel no concibió a Benjamín, lo retuvieron allí. Cuando llegó el momento en que ella quedó embarazada de Benjamín, él huyó y no pidió permiso a Laban para que no lo retuviera allí, y de esta forma Jacob se uniera con todas las tribus en el sitio adecuado, en la tierra sagrada.

La ciencia de la Cabalá utiliza un lenguaje especial llamado “el lenguaje de ramas.” Si en todas nuestras sensaciones, pensamientos, y propiedades nuestra intención permanece en “por nuestro propio bien,” sentimos sólo la realidad de este mundo. Incluso las palabras de la Torá significan para nosotros algo que sucede en este mundo material.

Pero si mantenemos la intención “con el propósito de otorgar, “cada palabra en la Torá se transforma naturalmente dentro de nosotros en descripciones de las raíces y fuerzas espirituales. Se vuelve claro para nosotros que la Torá no está mencionando ni una palabra acerca de objetos materiales (como rebaño, Lea, Raquel, Jacob, etc.) o sus acciones físicas. Sino que, todo se trata de las fuerzas (los deseos y la Luz) con las cuales sentimos e interactuamos.

Sentimos esto muy claramente y sin ninguna duda puesto que las sensaciones y pensamientos superiores son mucho más fuertes que las inferiores. Esta es la causa de que al leer la Torá nunca se nos ocurre que esta describe este mundo material. Nosotros percibimos todo al grado de nuestro nivel interno de corrección.

En este punto en el tiempo, sentimos solo el mundo material inferior. Esto es por lo que todo lo que leemos u oímos dispara imágenes de este mundo como oveja, un pozo, mujeres, hombres, y varias acciones que nos son familiares y que son parte de este mundo.

Nuestros esfuerzos mientras leemos el Libro del Zohar tienen que incluir los siguientes pensamientos:

El Zohar habla exclusivamente de medidas de conexión entre nosotros;

Aspiramos a diferenciar entre las fuerzas espirituales (deseos de otorgar) dentro de nosotros, las cuales son nombradas usando las palabras de este mundo.

Tenemos que imaginarlas y tratar de buscarlas como un niño pequeño que trata de comprender las reglas de un juego nuevo que le permite crecer. Al hacerlo, nos elevamos de las ramas de esta realidad a las raíces del Mundo Superior. Paso a paso, tratamos de distinguir las raíces Superiores; esos esfuerzos nos desarrollan como a niños.

Por esto nosotros no simplemente escuchamos el sonido de las palabras mientras leemos El Libro del Zohar. Sino que, como Baal HaSulam escribe en la Introducción al Estudio de los Diez Sefirot, Ítem 155, “Aún cuando ellos no entienden lo que están aprendiendo, a través del anhelo y del gran deseo por entender lo que están aprendiendo, despiertan sobre sí mismos las Luces que circundan sus almas”.El esfuerzo que hacemos nos trae

entendimiento y atrae la Luz que Reforma la cual nos corrige. Dentro de nuestros deseos corregidos comenzamos a entender y sentir lo que El Zohar nos está diciendo.

(Extracto de la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 1 de julio 2010, El Zohar)

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