Tu protección desde Arriba

La naturaleza está dividida en varios niveles: inanimado, vegetativo, animado, y hablante. De la misma manera, la humanidad consiste de estos niveles así como cada uno de nosotros individualmente. Esos cuatro niveles representan las cuatro etapas de evolución de nuestra voluntad de recibir para nuestro propio beneficio.

Somos llevados a través de esos estados mediante envidia, lujuria, y ambición: de desear riqueza a desear poder, y de desear poder a desear conocimiento. Así es como evolucionamos de nivel en nivel. Mientras más grande sea el ascenso de la persona, más oportunidades provee la naturaleza para que yerre y se desvíe de la verdad. De hecho, mientras más avanzada es una persona, más diversas cualidades desarrolla que lo hacen más vulnerable y abierto a varias influencias.

Los pobres están mayormente preocupados por su fortuna y el dinero de los ricos. Los “héroes” que luchan por poder son dependientes de las opiniones de otros, mientras que los “sabios” que anhelan el conocimiento están llenos de dudas y continúan buscando algo pues nunca están satisfechos.

Mientras más evolucionada es una persona, más grande es la posibilidad de que enfrente el desafío de ser jalado por una idea extraña y fuera de la ruta directa, corta hacia la meta, la cual es adhesión con el Creador. En la Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot, Baal HaSulam escribe que el deseo saludable de las personas avanzadas se rompe y comienzan a perseguir riqueza, poder, y fama, mediante esto olvida cuál es el propósito de la “persona.” En este punto, sólo la suerte y “protección desde Arriba” pueden ayudar.

Sabemos que hubo personas que poseían un deseo verdadero (espiritual), pero incluso ellos eventualmente expiraron bajo el peso de los anhelos terrenales. Por lo tanto, deben examinar escrupulosamente su deseo: ¿Están absolutamente seguros de que la meta es importante para ustedes, tan importante que el resto del mundo no existe?

El Creador asiste a la persona en su camino, pero sólo si la persona vive en constante reverencia y tiene temor de desviarse del camino correcto. Este miedo espiritual le trae asistencia desde Arriba. En este estado, una persona entiende que su alma está en las manos del Creador.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de Julio 2010, sobre Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot )


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