Un paso hacia el Infinito

Pregunta: ¿Cuáles son las señales para saber que hemos dado el primer paso en la escalera espiritual?

Respuesta: Cuando se llega al primer grado espiritual, sentimos la necesidad apremiante de unirnos, ya que se revela en nosotros un sistema común integrado de las almas. Este sistema es una tupida red formada por las fuerzas del amor mutuo y el otorgamiento, lleno de la fuerza Superior, la fuerza unificadora, el Creador.

Cuanto más dispuestos estamos a ser equivalentes a la Luz, más  juntas se ponen nuestras almas bajo su efecto, y podemos sentir su paso a través de nosotros. Las almas se alinean con la Luz cada vez más, eliminando obstáculos (resistencias) de su camino y, la Luz viaja a través de ellas sin restricciones, pasando de un alma a otra. La Luz se convierte en algo integral y completo, como en el mundo del Infinito. No es necesario llevar a cabo  acciones o movimientos, a fin de pasar de un lugar a otro, sino que, de una forma simple y absoluta,  llena la totalidad de la red de manera uniforme.

Esta red existe en todos los niveles de la escalera espiritual, desde el primero hasta el último. Sin embargo, a medida que avanzamos hacia un grado espiritual superior, percibimos una red más integrada,  llenada con más Luz. Lo percibimos así porque hay cada vez menos diferencia entre las almas  y la Luz en la que residen. Esto significa que el Creador, que llena el espacio entre las almas, se les revela cada vez más.

Vemos la Luz en el primer grado de la escalera espiritual de forma similar a como un recién nacido empieza a percibir nuestro mundo, con sus cinco sentidos corporales: vista, oído, gusto, tacto y olfato. Un recién nacido no sabe aún cómo utilizar sus órganos sensoriales, pero, de algún modo, es capaz de adaptarse a ello.

Lo mismo ocurre cuando alcanzamos el primer grado espiritual. Una vez que accedemos a él,  existimos en este mundo, en nuestro cuerpo físico, y también dentro de nuestra alma, en el mundo espiritual. El mundo espiritual es eterno, y mientras estamos en él, no sentimos la necesidad de un cuerpo físico.  Podemos existir sin él, únicamente en la sensación del Mundo Superior.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá 16/7/10  artículo, La Sabiduría de la Cábala y su esencia.)

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