Y El Señor se le apareció en la planicie de Mamré

Rabash, Y El Señor se le apareció en la planicie de Mamré: Él pregunta, ¿Por qué en la planicie de Mamré y no en algún otro lugar? Y él responde, es porque Mamré le aconsejó circuncidarse. Cuando el Creador le dijo a Abraham que se circuncidara, Abraham fue a buscar el consejo de sus amigos….

Mamré le dijo, “Recuerda el día que los caldeos te arrojaron al horno, y esa hambruna que el mundo experimentó… y esos reyes que tus hombres persiguieron, y tú los exterminaste, y de quienes el Creador te salvó de todos ellos y nadie podía dañarte. Levántate y cumple la orden de tu Señor”.

Cada persona es un pequeño mundo y justo como un elemento de un holograma, cada uno contiene todas las cualidades del mundo. La única diferencia es que para todo individuo, esas cualidades existen dentro de nosotros en diferentes combinaciones.

Maljut del Mundo de Infinito se divide en una multitud de partes (almas); cada parte contiene todas las cualidades, pero con algunos deseos del alma presentes de manera más fuerte o más débil. La primera corrección del egoísmo radica en cortar todos esos deseos de recibir placer para uno mismo. Esta acción es llamada alianza con el Creador (en la meta) o circuncisión (en acción). En otras palabras, para ascender a la cualidad de otorgamiento (el grado de Biná), el hombre lleva a cabo una circuncisión de sus deseos de recibir, separándolos de los deseos de otorgar.

El hombre está gobernado por tres almas: animada, inteligente, y guía. Una lo gobierna a través de sus sentimientos, una a través de su mente, y la tercera sopesa en qué dirección debe esforzarse. Esas almas nos mueven, y todo depende de cuál de ellas prevalezca. Al final, tenemos que hacer uso de todas las fuerzas a nuestra disposición, sin importar cuál toma la decisión y cuál gobierna el resto de nuestras propiedades.

Toda persona al pasar a través de los estados de la corrección del ego, revisa si su “cuerpo” (deseos) está preparado para tomar la decisión de unirse al grado de Biná (otorgamiento). Ahí es donde adquiere un Kli, una vasija espiritual, los deseos de otorgamiento, y lleva a cabo la corrección de la “circuncisión” cortando, por así decirlo, los deseos egoístas de sí mismo.

El ve que sus otros deseos no están de acuerdo con el Creador. El no tiene fuerza para corregirlos, pero es lo suficientemente fuerte para cortarlos (como está escrito, “desde el borde del propio corazón”). Más adelante, en grados subsecuentes, él incluso será capaz de corregirlos de manera que por cuenta propia se unan a las acciones de otorgamiento y lo ayuden a ascender incluso más alto.

Esta fuerza o propiedad llamada Mamré, la cual encuentra el hombre dentro de sí mismo, es su preparación (amigo) que lo ayuda a lograr la propiedad de otorgamiento.

(Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de julio 2010, Y El Señor se le apareció en la planicie de Mamré).

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