Y se hizo la noche y se hizo el día – Un día en el mega congreso

Pregunta: Durante el congreso, ¿cómo podemos siempre tener en cuenta que la Luz nos influye si trabajamos correctamente, que la oscuridad es una parte integral del trabajo y que el grupo es lo que nos sostiene durante el período de oscuridad?

Respuesta: Antes de un congreso tan grande como el que tendremos en unos cuantos días, y los días posteriores, la persona atraviesa por diversos estados: ascensos y descensos. Uno debe estar feliz por los cambios que le ocurren. Y entre más rápidos e intensos sean estos cambios, mejor.

Nuestra única preocupación es unirnos con los otros en lugar de buscar dentro de nosotros y analizar nuestras sensaciones. Constantemente debemos intentar adherirnos al campo común, y posicionarnos bajo la influencia del grupo sin mayores razonamientos

Hagan a un lado todos los discernimientos inteligentes por ahora. El congreso no es el momento de sentarse en un rincón para meditar en lo que significa este estado o aquel otro. De lo contrario, habrá “más plática que acción”. En un momento como este, las acciones son de suma importancia, tal como está escrito, “Haremos y escucharemos”.

Todo el congreso depende de qué tanto ustedes se integren en el grupo, como el niño entre los adultos. Él no piensa con la cabeza: tan sólo quiere imitarlos. Si ellos se ríen, yo me río. Si ellos lloran, yo lloro. Si ellos escuchan, yo escucho. Y lo hago porque quiero recibir la inspiración de ellos. Entonces no será importante quién es el principiante y quien es el avanzado y experimentado; quién es pequeño y quién es grande. Sólo traten de sintonizarse con el ambiente y sentirán cómo reciben la fuerza del otorgamiento por encima de la razón.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá, Y se hizo la noche y se hizo el día.)

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