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¡Demuestra que eres un héroe!

Tras el Mega Congreso de Cabalá, muchos se quejan de experimentar pesadez y  “endurecimiento del corazón”. Esto es el Faraón, nuestro ego, despertando en nosotros. Si ahora usamos el poder que hemos recibido durante el Congreso con el fin de corregir la pesadez que descendió sobre nosotros, ¡nos beneficiaremos!

Es necesario referirnos a la realidad como un todo único. Ambos, ascensos y bajadas, son etapas del mismo camino. El avance es imposible sin estas dos fuerzas que actúan, una sobre la otra. El estado de excitación no se puede catalogar aún como avance. No es todavía un paso adelante sino sólo la fuerza recibida desde lo Alto.  Nos daremos cuenta de ello más adelante, desde “abajo”.

Si recibes esta fuerza y no quieres darte cuenta de ello, te parecerás a una tubería atascada que está siendo presionada desde el interior pero que no está dispuesta a pasar esta presión hacia delante. La próxima vez, ¡no recibirás nada! Se te obligó a abandonar este camino y no hiciste caso, por tanto, otra persona será elegida para esta misión desde lo alto.

Debemos entender que hemos recibido una fuerza y que ésta por sí misma no nos concientiza. Es nuestro deber seguir trabajando con ella por nosotros mismos. Si no utilizas todo lo que te fue dado, no recibirás ningún tipo de fuerza suplementaria, y este proceso se volverá cada vez más pasivo.

Por el contrario, cualquier persona que ahora invierta, con rapidez, todas las fuerzas recibidas en hacer circular la Cabalá, sentirá que recibe más y más desde lo Alto. ¡Tenemos que abrir la tubería y dejar que la energía fluya libremente a través de ella!

 (De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 4 de agosto 2010, sobre Introducción al libro Panim Meirot uMasbirot.)

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La Verdad se encuentra en el medio

Las acciones de una persona se basan en sus hábitos; él percibe y acepta sólo aquello a lo que está acostumbrado. Cualquier otra cosa más allá de lo ordinario, común, pasa desapercibido. En nuestro estado de inconsciencia, ignoramos todo lo nuevo antes incluso de poder de sentirlo o percibirlo. Este es el porqué es tan difícil enfrentarnos cara a cara con la espiritualidad.

Vivimos en el mundo que elegimos tomando sólo aquello que nos es familiar y acostumbramos del Mundo del Infinito que nos rodea. Para expandir nuestro mundo dentro y a través del mundo de otorgamiento, necesitamos usar la “fe por encima de la razón” y aceptar los estados de otorgamiento, los atributos, deseos, pensamientos y acciones del “mundo opuesto”.

Para lograr esto, debemos reconciliar los dos estados espirituales opuestos internamente, debemos reconocer nuestra existencia egoísta actual (el grado más bajo) que es opuesto a la propiedad o cualidad del otorgamiento (el grado más elevado). Más aún, necesitamos vivir entre estos estados y regocijarnos en la sensación de vació del grado inferior porque nos da la oportunidad de elevarnos por encima de él, al grado superior.

Tales fuerzas descienden sobre mí a través del grupo desde la Luz Superior y me sostiene  “encima del suelo” como un imán. El magnetismo de la verdad y la fe (otorgamiento) que me eleva hacia arriba debe ser más fuerte que la sensación de egoísmo bestial que me tira hacia abajo, hacia el “suelo”.

La verdad, sin embargo, radica en la existencia de ambos estados simultáneamente. Vivir en cada uno de ellos separadamente es una mentira. Aún si estoy en la espiritualidad enteramente, es una mentira. La verdadera existencia está siempre entre dos estados al mismo tiempo: la sensación de la perfección y la carencia, gratitud y oración.

Debería regocijarme de hecho, que puedo experimentar ambos estados al mismo tiempo y que estoy en constante transición. A pesar de estar consciente de los obstáculos y me mantenga por encima de ellos por voluntad,  como un alpinista que sabe que tan pronto como se debilite, inmediatamente llegará su fin. Este es el único estado verdadero de la existencia y debemos entrenarnos para hacer de ello nuestro “estilo de vida” y regocijarnos en él.

 En consecuencia, hay una prueba: ¿Somos capaces de vivir en un estado de alegría a pesar de toda la lucha e insatisfacción, perseverando siempre entre la inspiración y la desesperación?

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de agosto 2010 sobre el artículo, El asunto de la verdad y la fe.)

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Somos existencia a partir de ausencia

El Creador es una cualidad singular de otorgamiento y bien absoluto. La criatura, sin embargo, es creada por el Creador como un deseo de recibir placer, que lo hace opuesto a Él. Por lo tanto, para llegar a ser similar el Creador, la criatura tiene que soportar numerosos estados contradictorios. La criatura podría simplemente reemplazar el deseo de recibir con el deseo de otorgar y hacerse uno con el Creador. Pero para evitar esto y permanecer independiente aunque similar al Creador, la criatura incorpora dos elementos dentro de sí misma: la voluntad de disfrutar y la sensación del Dador.

Nuestra sensación del mundo y existencia está compuesta de dos opuestos: Yesh (existencia) y Mi Ain (de Ausencia). Sólo entonces la criatura es capaz de sentir que existe. No podemos existir ni en Yesh (la realidad del Creador) ni en Ain (la realidad de la criatura), y por lo tanto, nos sometemos a transformaciones graduales para que la Luz (Yesh) que nos creó de la ausencia (Mi Ain)  moldee el deseo (Ain) en la forma de Yesh (la forma del Creador).

Esta Luz me guía a lo largo de la cadena de causa y efecto, donde cada efecto previo se convierte en la causa del siguiente estado. Esto continúa hasta que comienzo a sentir Su relación conmigo, una fuerza externa que me creó y que está guiándome. A parte de la sensación de ser llenado “dentro de la razón,” hay otra fuerza del Creador que me educa al establecer un modelo y un objetivo a seguir. Aquí es donde debo actuar usando la “fe”.

En mi estado presente, existo en mi forma animal y actúo de acuerdo a lo que tengo. Al mismo tiempo, sin embargo, estoy consciente de mi estado más alto, un grado que aún no he logrado. Tomo la existencia de un grado más alto por “fe” porque es opuesto a mi estado de ser presente. La naturaleza de los grados espirituales es tal que cada grado más alto es opuesto al inferior dado que este contiene un grado más alto de otorgamiento que el que está por debajo.

Para alcanzar un nivel espiritual más alto, debo aceptar su condición de “otorgamiento a pesar de mi egoísmo” o “fe por encima de la razón“. Si no lo hago, permaneceré por siempre en mi estado presente, animal. Esto significa que continuaré recibiendo en la “antigua” voluntad de recibir placer y no escalaré la escalera espiritual de otorgamiento. Por lo tanto, es necesario prepararnos para aceptar voluntariamente un nivel espiritual más alto y no rechazarlo.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de agosto 2010, sobre el artículo, El asunto de la verdad y la fe.)

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Lección diaria de Cabalá del 4 de agosto 2010

Rabash, Shlavei HaSulam,  Y será cuando el Señor venga a la tierra que el Señor te otorgó

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El Libro del Zohar, Capítulo Lej Leja (Vete por ti) Ítem 330

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Rav Yehuda Ashlag, Talmud Eser Sefirot, Vol. 6, Parte 15, Ítem 13, Lección 7

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Rav Yehuda Ashlag, Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot,” Ítem 7, Lección 7

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Prepara un lugar para que la Luz haga su trabajo

Pregunta: Está escrito que una persona que estudia la Cabalá debe abrir un lugar en su corazón. ¿A qué se refiere esta afirmación, a un método de trabajo interior?

Respuesta: Mientras estudiamos el Zóhar debemos concentrarnos en abrir un lugar en nuestro corazón, donde la Luz que Reforma empezará a trabajar. Tengo que preparar el material en el cual la Luz hará su trabajo. ¿Qué es lo que está mal dentro de mí en este momento y necesita regresar a la fuente, a la bondad?

Tengo que preparar un lugar vacío para la Luz, el área de la ruptura, del mal, de manera que la Luz transforme todo eso en bondad. Por lo tanto, en primer lugar debo discernir: ¿dónde se encuentra el área del mal dentro de mí y que significa? ¿Y qué significa su transformación en bondad? Ese cambio tiene que corresponder a la acción de la Luz, ya que de lo contrario la Luz no lo hará.

Si mis deseos, intenciones y expectativas no se corresponden con lo que hace la Luz, entonces no me influirá. Sólo me influirá en respuesta a mi deseo autentico, la petición correcta. Por lo tanto, tengo que sentir de qué manera soy malo (en mi opinión) y cambiar mi noción del mal a fin de igualarla a la noción del Creador (la Luz). Para el Creador, el mal es una acción egoísta donde piensas a expensas de tu vecino y odias a los demás. Tienes que desear la Luz para corregirte y obtener el deseo de dar, sentir amor por tu vecino y una conexión con los demás.

Si defino mi estado actual como malo y discierno qué estado considero bueno y la transición de uno a otro corresponde precisamente a cualquiera que sea que la Luz tiene que actuar, entonces  la Luz lo hará. Sin embargo, si aún no tengo un buen entendimiento de lo que está mal y lo que está bien, y qué tipo de cambio la Luz tiene que realizar en mí, entonces ¡la Luz no hará nada!

¡Tengo que obligar a la Luz a hacerlo! Tengo que desear esta transición con tanta fuerza que voy a pronunciar las siguientes palabras: “¡Mis hijos me han derrotado!” Tengo que forzarlo a Él para que me corrija. Le tengo que decir : “¡Tienes que hacerlo! ¡Tu me lo prometiste!” Mi deseo debe golpear exactamente su destino.

Esta es la aclaratoria que debemos hacer antes y durante el estudio, y a través de la preparación.  Entonces, la corrección sucederá muy rápidamente.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cábala del 3 de agosto 2010 sobre El Zohar.)

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El olvido es redentor

Pregunta: A menudo me ocurre que entiendo mucho durante la lección pero, más tarde, me olvido de todo lo que pensaba y había comprendido. ¿Es éste el camino correcto para avanzar?

Respuesta: El olvido es, de hecho, la mejor cualidad que tiene una persona. De lo contrario, no sería capaz de cambiar sus estados. Si el deseo de uno cambia, entonces la mente, que está al servicio del deseo, cambia también.

La memoria actúa mecánicamente y pertenece sólo a cada deseo correspondiente. Dado que nuestra tarea consiste en cambiar nuestro deseo de recepción por el de otorgamiento, la memoria debe ser limpiada con el fin de poder empezar a servir a las nuevas cualidades y deseos.

Por lo tanto, ¡no se afane por recordar el material que está estudiando! Usted sólo debe preocuparse de sentirlo y de aumentar su deseo de otorgar. ¿Es su deseo cada vez más sensible y de unión con los demás? ¿Entiende que no quiere unirse con los demás?  ¡Sólo debe preocuparse de las sensaciones!

No se preocupe, la mente siempre se desarrolla a la par de la sensación. La mente  se forma con el fin de servir a los sentimientos. Así estamos hechos por naturaleza. Por eso, está escrito que: “las personas no estudian con la mente”. La Cabalá no se alcanza por medio de la mente o por tener más conocimiento. No existen exámenes que comprueben quién recordó o entendió más. Es el corazón el que entiende.

Si una persona se olvida de lo que oyó en la lección, o no la entiende, y siente que el material desaparece según va avanzando (“estudié mucho y oí hablar de ello mil veces pero, ¡todavía no lo entiendo! “), es una señal de que está avanzando correctamente. Significa que está exigiendo un cambio y una corrección de su deseo, en lugar de tratar de “llenarse” con el conocimiento de una manera puramente mecánica.

Es por esto que la persona debe tener mucho cuidado con lo que demanda del estudio y qué cambios quiere que sucedan en su interior. Tal vez desee ser más inteligente y entender más, lo cual se llama “más razonamiento que acción”. En tal caso, adquiere más conocimiento que corrección (ya que la acción es corrección), y eso sería un grave error.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 3 de agosto 2010 sobre El Zohar.)

Conferencia de introducción: El enfoque en el estudio de la Cabalá – el 8 de agosto 2010

Serie de Conferencias en Cabalá para la nación: Series, El enfoque en el estudio de la Cabalá

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El Zohar: La iluminación de los mundos superiores

El Zohar es el libro principal en la sabiduría de la Cabalá. Está escrito que no hay libro más mágico, secreto, oculto, magnético, o incomprensible que El Zohar. En verdad es así.

El Libro del Zohar es revelado en dos etapas. Primero que nada, necesito formarme una perspectiva correcta del libro, es decir corregirme a mí mismo, el lector. Para leer El Zohar, en lugar de “anteojos” comunes, necesito unos completamente diferentes que me permitan reconocer los fenómenos espirituales dentro de este libro. Por lo tanto primero debo adquirir órganos espirituales de percepción (Kelim). Entonces el libro me será revelado y será realmente el “Zohar” (iluminación) que los autores de este libro revelaron y describieron hace 18 siglos.
Los cabalistas alcanzan la Luz Superior que creó un deseo de disfrutar y le dio la fuerza “para recibir” (placer). Entonces la Luz le dio la intención de actuar “con el propósito de otorgar,” y después “quebró” este deseo, volviéndolo una intención egoísta. De esta manera el deseo de disfrutar se convirtió en un deseo de recibir para sí mismo. Y ahora desde nuestro mundo, gradualmente corregimos este deseo de disfrutar para que llegue a ser un deseo de otorgar, y de esa manera llegar a la corrección.
Todos esos fenómenos (el descenso de arriba hacia abajo, es decir la corrupción del deseo y la intención, y su subsecuente corrección) son llevados a cabo por la Luz ya que no hay nadie más aparte de Él. Todos los cambios, todo lo que sucede dentro del deseo de disfrutar, son hechos por la Luz. No hay nada más que haga cualquier acción. Y todas las acciones de la Luz están por encima de la materia, que es el deseo de disfrutar. Antes de la influencia de la Luz sobre el deseo de disfrutar éste es simplemente materia amorfa. La Luz decide en qué convertirla y qué forma darle, como está escrito, “La Luz mueve los deseos”.
Por lo tanto, si deseamos cambiar, necesitamos atraer la Luz Superior sobre nosotros. Por esto leemos el Libro Del Zohar con una intención: que la Luz venga porque es la fuerza que me cambiará. Al leer el Libro Del Zohar exijo mi corrección. Esta es la actitud correcta hacia el Libro.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de julio 2010 sobre El Zohar.)

El desarrollo es imposible sin errores

Pregunta: Es difícil apartarnos de nuestro estado presente y ponernos en las manos del entorno para subir al siguiente grado. ¿Hay algún otro modo para lograrlo?

 Respuesta: ¡Este es el único modo de ascender por la escalera espiritual! Te parece que el mundo espiritual es algo opuesto a la naturaleza. Sin embargo, no es el caso. Somos parte de la naturaleza, y siguiendo los consejos de los cabalistas, actuamos de acuerdo a las leyes que existen en ella. 

Desde un grado superior, que emana Luz y trae la oscuridad, se revelan los dos opuestos, la Luz y deseo. Llegan y se desarrollan desde allí de acuerdo a su naturaleza: Una es otorgante, mientras que la otra es receptora. De este modo, estos dos atributos de otorgamiento y recepción se propagan desde Arriba hacia abajo, entrelazados, hasta que llegan hasta nosotros. A su vez, nosotros estudiamos  la forma en que está estructurada esta doble naturaleza (la doble espiral del ADN espiritual) y cómo podemos ascender por estos grados naturales.

 Entonces, no busquemos otros caminos. Los cabalistas describen  hechos irrefutables que existen en la naturaleza. Nos guste o no, seremos forzados a aceptarlos. Después de todo, alguien que no siga las leyes de la naturaleza será castigado con el sufrimiento.

 Un animal, al contrario del ser humano, nunca se equivoca ya que es parte de la naturaleza y no puede actuar en su contra. Mientras que un ser humano es la única criatura que tiene egoísmo. Sin embargo, el egoísmo nos eleva por encima de la naturaleza. Las partes inanimada, vegetativa y animada se funden con la naturaleza. No pueden pensar, desear, o actuar de ninguna otra forma. Existe un nivel adicional por encima de ellas que se llama “humano”. Este nivel es opuesto a la Naturaleza Superior, es decir, el Creador.

El egoísmo es la fuente de todos nuestros errores y transgresiones. Fue creado precisamente con el propósito de mostrarnos nuestra oposición al Creador. Nuestro problema es: ¿Qué hacemos con el grado de “humano”  que hay en nosotros? El enorme potencial de nuestro desarrollo por encima del nivel natural está inculcado en él.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de agosto 2010, el artículo, El asunto de la verdad y la fe.)