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La guía para el Libro del Zohar – Ascender por los peldaños del egoísmo

Fragmentos de mi próximo libro, Una guía para el Libro del Zohar

La verdad sea dicha, no siempre logramos conectar tanto lo positivo como lo negativo con el Creador, ni entendemos que todo cuanto sucede proviene sólo de Él en beneficio de la meta definitiva. Por tanto, nuestro trabajo consiste en pedirle que nos otorgue la fortaleza para poder relacionar los acontecimientos con Él como único origen.

Nuestro ego crece constantemente volviéndose peor, más fuerte y cada vez más cruel. Esto nos fuerza a dirigirnos con mayor frecuencia al Creador para recibir de Él mayor fortaleza para sobreponernos a nuestro egoísmo. Funciona así para que nuestro ego no nos confunda, provocando que pensemos que existe algo más aparte de Él y que Él no es bueno y bienhechor.

Por lo tanto, debido a este ego creciente, ascendemos cada vez más hasta revelar todo el egoísmo escondido dentro de nosotros y llegar a una total adhesión con el Creador volviéndonos semejantes a Él.

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Rabash, Shlavei HaSulamEl asunto del argumento entre Yaakov y Laban

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El Libro del Zohar, Capítulo Lej Leja (Vete por ti) Ítem 346

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Rav Yehuda Ashlag, Talmud Eser Sefirot, Vol. 6, Parte 15, Ítem 134, Lección 8

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Rav Yehuda Ashlag, Introducción al libro Panim Meirot uMasbirot, Ítem 8, Lección 8

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Cuando las preguntas del faraón nos superan

Pregunta: ¿Qué tenemos que decirnos a nosotros mismos cuando las preguntas del Faraón nos superan?

Respuesta: Una persona religiosa no padece estas preguntas, se contenta con el hecho de que recibe conocimiento mediante el estudio de la Torá. Sin embargo, una persona que estudia Cabalá, constantemente se pregunta: ¿Por qué estoy haciendo esto?, ¿dónde estoy? y ¿cuándo voy a alcanzar el objetivo de la creación? Es decir, uno se encuentra en un permanente estado de análisis interno. 

El entorno que le rodea vive también  dentro de las mismas circunstancias, la misma vigilancia y eso le influye. Además, el ambiente no lo forman sólo el conjunto de personas que directamente le rodean, sino miles de personas en todo el mundo que estudian la Cabalá y piensan en esa misma  dirección. Todos ellos se mueven de forma sincronizada, como si fueran arrastrados por un viento poderoso, o por las olas de un tsunami que se aproximan, una detrás de otra.

Por lo tanto, estas preguntas surgen en cada persona: “¿Quién es este Creador, y por qué debo escuchar Su voz? ¿Para quién estoy haciendo todo esto? ¿Qué me aporta este trabajo?”. Es decir, ¿por qué estoy haciendo todo esto? ¿Es con el fin de alcanzar el otorgamiento? Pero, ¿qué beneficio me traerá a mí?

Estas preguntas vienen del Faraón, nuestro ego, y son muy justas y acertadas. Está escrito en el Libro del Zohar que el Faraón era más inteligente que todos los demás, y la mayor sabiduría estaba acumulada en Egipto. El Faraón personifica toda la vasija espiritual, todo el deseo que fue creado por el Creador. Por lo tanto, cuando el Creador desea atraer a una persona (Moisés y la nación de Israel) más cerca de Sí, le dice: “¡Ve hacia el Faraón!” ¿Dónde más podría una persona conseguir el deseo de revelar quién es? Sólo del Faraón. El Creador dice: “Yo mismo iré contigo.”

Por lo tanto, no tienen otra opción. Necesitan acudir al Faraón para obtener la fuerza del deseo egoísta ya que sin ella es imposible el avance. ¿Dónde si no iban a conseguir esta sabiduría? Sólo del Faraón; de la Luz de la sabiduría, de la Luz de Jojmá que existe en estos deseos.

Por lo tanto, es bueno que surjan en nosotros las cuestiones del Faraón. Sólo necesitamos trabajar con ellas.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 3 de agosto 2010 sobre el artículo, Éstas son las generaciones de Noe.)

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Pregunta: ¿Cuál es esa unión entre nosotros que exigimos del Creador cuando leemos el Libro del Zohar?

Mi respuesta: La verdad es que no conocemos qué es la unión. ¿Qué significa unirse? ¿Ser amigos, como es en nuestro mundo en donde estamos unidos por los intereses comunes, por los deseos, por nuestras aficiones en las que es agradable estar juntos para jugar fútbol, ir de pesca, beber cerveza o ir al gimnasio? ¿O tal vez debemos ser como la tripulación de un submarino, que ha recibido un entrenamiento  psicológico y está dispuesta a morir por los demás?

Unirse en la espiritualidad significa algo totalmente diferente. La vida espiritual que descubres en esta unión es colectiva.  Esto es semejante a los gemelos siameses: cuando uno muere, también muere el otro. Sólo pueden vivir como uno solo. No hay división en lo “mío” y lo “tuyo”, o “una mitad para uno y otra mitad para el otro”.

Esta vida en común se denomina la unión espiritual pues todo lo que adquieres es a través del vínculo con los otros. Ustedes comparten un “cuerpo”.  Es la vasija espiritual que se denomina el cuerpo del alma y dentro de esta vasija espiritual se encuentra la Luz del alma; es una sola alma. Si esta unicidad desaparece, entonces desaparece también el cuerpo y junto con él desaparece la Luz. Y el resultado es que no existe ni alma ni vida espiritual.

(De la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 04 de agosto 2010).

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Si no logramos despertar el mundo para su progreso espiritual, para que frente a ellos empiece a brillar una Luz, serán los sufrimientos que empezarán a obligarles a avanzar. Y es muy largo el camino cuando los sufrimientos fuerzan al hombre a pensar lo que tiene que hacer para evitar su sufrimiento. ¡Imaginen cuánto tiempo se necesita para esto! Si propiciamos un poco el desarrollo, difundiendo la ciencia Cabalá, con ello rápidamente despertaremos a las personas para evitar todos estos golpes.

Sabemos que lo que sucede en el nivel inanimado es equivalente a una sola acción en el nivel vegetal. Todo lo que ocurre en el nivel vegetal es igual a una sola acción en el nivel animal. Imaginen cuanta es la diferencia entre los niveles.

Tienen que presentarse guerras y horribles catástrofes para que demos un solo paso hacia el siguiente peldaño. Y en lugar de esto podríamos atraer la Luz Superior y evitar todos estos problemas en el nivel de este mundo. Con un minúsculo movimiento hacia el desarrollo espiritual, con la ayuda de la Luz, podemos cambiar decenas de años llenos de dolor.

Así es la diferencia entre los peldaños del nivel  inanimado, vegetal, animal y humano. Por eso tenemos que actuar con mucha responsabilidad hacia las posibilidades que nos han sido otorgadas.

 (De la lección sobre el artículo, Introducción al Libro, Panim Meirot u Masbirot, el 4 de agosto 2010.)

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La Guía al Libro del Zóhar: Un padre bondadoso y amoroso

Fragmentos de mi próximo libro, Una Guía para el Libro del Zóhar

Existimos dentro de una realidad que incluye al Creador, su sistema de comunicaciones con los seres creados y los seres creados mismos. A través de este sistema, el Creador nos gobierna con la finalidad de llevarnos a la meta de la creación que es “deleitar a las criaturas”, y volvernos semejantes a Él, pues desea compartir todo lo que tiene con nosotros.

Por consiguiente, desde el principio necesitamos visualizar la realidad entera como si hubiese sido creada por un Padre amoroso. Sin embargo, tiene que inducirnos a un desarrollo autónomo con el fin de que lleguemos a ser independientes. Para hacerlo tiene que influenciarnos desde dos vertientes: la misericordia y el juicio. Y a pesar de que ambas se originan en Él, desde Su amante y bondadoso corazón, están divididas en dos fuerzas opuestas que percibimos como manifestaciones del bien y el mal, del juicio y la misericordia, de la luz y la oscuridad.

Cuando percibimos todas las circunstancias de nuestra vida, “en este mundo”, no debemos olvidar que las recibimos de un Padre bondadoso y que incluso hasta el peor y más severo de Sus métodos de influencia se derivan de Su deseo de deleitarnos. Mientras no nos olvidemos de esto y lo relacionemos todo con Él, pues “No hay nadie más aparte de Él y es bueno y bienhechor”, volveremos a combinar estas dos líneas en una que es la misma fuente. Y como las combinamos dentro de nuestro corazón y de nuestra mente, al hacerlo nos fundimos con el Creador.

De ello se deduce que todo nuestro trabajo consiste en los continuos intentos de relacionar todo lo que nos sucede con Él.

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Queridos amigos, hagan sus preguntas sobre estos fragmentos de los escritos de los grandes cabalistas. Prometo darles respuesta. Los comentarios entre paréntesis son míos.

La realidad contenida en la sabiduría de la Cabalá

Desde el Superior se enseñará al inferior; es decir, que al comienzo necesitamos alcanzar primero (incluso si uno desea únicamente entender lo que sucede en nuestro mundo abajo) las Raíces Superiores en cantidad, las cuales están arriba en la espiritualidad, encima de cualquier imaginación (mediante la corrección del egoísmo a su nivel del atributo de otorgamiento), pero con el alcance puro (esto es, a través de la equivalencia con ellas, volviéndose igual a ellas en el nivel espiritual).

Y una vez que el bien alcanza las Raíces Superiores (desde donde todo el gobierno desciende a las ramas de nuestro mundo) con su propia mente (con sus nuevas cualidades), le es posible examinar (desde las raíces de arriba) las ramas tangibles que están es éste mundo y saber cómo cada rama está relacionada con su raíz en el Mundo Superior, en todas sus órdenes, en cantidad y cualidad.

Baal HaSulam, La esencia de la sabiduría de la Cabalá

Todo lo que no alcanzamos y no tiene ni un nombre ni una apelación ¿cómo podremos definirlo con un nombre? Cualquier nombre implica un alcance.

Baal HaSulam, El estudio de las diez Sefirot, Parte 1, Reflejo interior, Capítulo 1, Punto 5

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El Código Secreto de El Zohar

Pregunta: ¿Podríamos decir que el flujo de las palabras en El Zóhar cambia la potencia y la dirección de las fuerzas que nos unen?

Respuesta: No sabemos cómo funciona. Algo al respecto está todavía profundamente oculto a nosotros. El Libro está escrito en un lenguaje que aparentemente nos permite discernir las cosas contenidas en él con bastante lógica, relacionarnos con ellas y de alguna manera imaginarnos a nosotros mismos en ellas o ellas en nosotros. Hay una cierta interacción entre el libro y yo, una conexión y una comprensión que El Libro habla de mí y estoy dentro de él. 

Pero esta es una sensación completamente falsa. Es simplemente la forma como la historia se presenta ante nosotros, una historia que es extremadamente distante, no es familiar y es ajena a nosotros. Es como si una bestia adquiriera forma humana, nos hablara, y nosotros sólo podríamos entender su forma exterior: sus brazos, piernas o cabeza. Pero ese no es el caso.

Por consiguiente, tenemos que relacionarnos con El Zohar como con un libro que contiene un determinado código secreto, una secuencia de instrucciones espirituales. No sé cómo están escritas desde adentro y no se puede entrar en contacto con ellas. Con el fin de establecer por lo menos algún tipo de conexión con estas instrucciones espirituales, leo El Zóhar. Sin embargo, la conexión surge no porque yo escuche o lea el texto; por el contrario, está construida a la medida de mi deseo de unirme con este código interno, de manera que pueda transformarme.

 El libro puede ser escrito en una variedad de formas, y puede que yo no entienda una sola palabra. Lo que cuenta es mi deseo por el contenido interno del libro para corregirme. Su contenido interno es el mundo espiritual con todo su aparato, acciones y fuerzas, no el papel y la impresión contenidas en la cubierta.

(De la segunda parte de la Lección Diaria de Cábala del 4 de agosto 2010, sobre El Zohar.)

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La única manera de Ascender.

Con el fin de ascender al grado siguiente, debemos actuar con “la fe por encima de la razón.” “La fe” significa que nuestra “cabeza” (Rosh) está en el Superior. El Superior nos dice qué hacer, y lo hacemos como se nos dice: Unidos con los amigos y el estudio. Sabemos que no podemos amar a nadie y no queremos unirnos con nadie, pero se nos dice: “Hazlo mecánicamente, y no se engañen a sí mismos. Usted no quiere unirse, su corazón está en contra. El Faraón, el deseo de recibir placer, la inclinación al mal, rige con todas sus fuerzas. El odio está dentro de ti, y el juego de “amor”, que es  mentira, está en el exterior”.

Esto está hecho a propósito. Es necesario, pues el grado superior que estamos promulgando es una mentira para nosotros, que no estamos aún conectados con él. Sin embargo, tenemos que actuar hasta que se convierte en la verdad. Esto se hace a través de la Luz que atraemos por el “sencillo” acto de “haremos” y como resultado, “escucharemos” y alcanzaremos “Lishma” (Biná), el nivel espiritual de “escuchar”.

Esta es la acción más inteligente que nos permite crecer. Sin ella, ni plantas, ni animales, ni los humanos evolucionamos. Avanzamos sólo cuando nos anulamos ante el Superior, el grado espiritual superior. Nosotros simplemente imitamos lo que podemos, tanto como sea posible, sin la participación de la mente pues todavía no comprendemos o percibimos lo que está ocurriendo en un grado espiritual superior. Los sabios dicen: “Lo que está en tu poder, hazlo” y “He trabajado y he encontrado”. Usted se esfuerza y encuentra un “tesoro” que no esperaba ni imaginaba que obtendría.

Esta es la única base del crecimiento. No hay otra manera de ascender de un grado espiritual a otro. Tengo que anularme ante el Superior, y me digo que mi “cabeza” (Rosh) sirve para un sólo propósito: reconocer las acciones del Superior y copiarlas con mi “cuerpo” (Guf). ¡Sólo eso! No uso mi “cabeza”  para mi “cuerpo.”  Uso mi “cabeza”  únicamente para conectarme con el Superior y repetir sus acciones como mías.

Nuestro mundo funciona según el mismo principio. En cada elemento de la naturaleza donde hay crecimiento y evolución, esta ley preside, incluso en los niveles vegetativos y animados de la naturaleza. Una célula viva que desea crecer coincide con la célula más avanzada, y se desarrolla. Esto se llama “actuar” porque el estado espiritual más elevado no se ha vestido en mí como “Mojin”, y yo avanzaré por la mente del Superior, como en un juego. Lo hago simplemente como un niño que está jugando a convertirse en  “adulto” y por ello se convierte en uno.

Esta es una ley de hierro en todos los grados espirituales. Sólo al seguir esta ley podemos subir los grados espirituales. Esta ley rige tanto el mundo material como el espiritual.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 3 de agosto 2010, sobre El Zohar.)

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Haremos y escucharemos al Creador

El Zohar, capítulo Lej Leja, punto 315: “Que bendigan al Señor Sus ángeles… escuchando la voz de Su palabra”.

El hombre se denomina un “ángel” cuando efectúa acciones sin pensar, como un simple autómata; no tiene cabeza (Rosh) y hace lo que le indican. Lleva a cabo todo aquello que alguien más está pensando. Este estado se denomina “un ángel”, porque el ángel  es una fuerza que actúa sin discernimientos.

Por eso en la indicación, “Haremos y escucharemos”, la parte “haremos”  la realizaremos como los ángeles. Y por eso está escrito: “… Sus ángeles que cumplen Su palabra para escuchar  la voz de Su palabra”. Lo mismo hacemos nosotros: “Haremos y escucharemos”.  Al efectuar las acciones sin una conformidad interior, sin un conocimiento claro de la razón y el propósito de lo que hacemos (porque son los atributos de un estado superior), somos merecedores del mismo escalón superior.

Realmente es la forma más natural de actuar, como un niño  que juega sin saber a qué está jugando, repite todas las palabras del adulto sin entender su significado.  Podemos decirle cualquier disparate y él va a repetirlo con seriedad. Podemos mostrarle cualquier movimiento y él lo repite con toda la fuerza de su deseo.  De este modo  aprende. Porque un niño no tiene razón (Rosh, la cabeza del Partzuf), la razón es el atributo del adulto. Y el pequeño solo tiene un cuerpo (Guf del Partzuf) para efectuar las acciones.

Pero, cuando el inferior sigue al Superior y se anula a sí mismo ante él, entonces adquiere la mente del Superior y se vuelve similar a él. Esta es la esencia de, “haremos y escucharemos”.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 3 de agosto 2010, sobre El Zohar.)

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