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La libertad es el regalo de la serpiente primordial

En algún momento nos damos cuenta de que toda nuestra vida se puede dividir en dos períodos, dependiendo de cómo nos ha tratado el Gobierno Superior, es decir, el Creador. El primer “período” lo constituye nuestra infancia, cuando la naturaleza (todo el mundo que nos rodea) nos protege, en todos los sentidos. El segundo “período” tiene lugar cuando termina esta protección. Me convierto en un adulto y la naturaleza empieza a presionar, a exigir y cargarme de responsabilidades.

Cuesta entender por qué son así las cosas; por qué un ser humano nace absolutamente indefenso, cayendo en los brazos de su madre y su padre y convirtiéndose en una carga para la sociedad. Por qué, en la segunda parte de su vida, tan pronto como es autosuficiente, tiene que trabajar duro y  preocuparse de  proteger a los demás y proporcionales una infancia feliz, tal como hicieron con él.

Esto es reflejo de una ley espiritual en la que, la parte inferior (AJaP) del Partzuf superior desciende a la parte superior (Galgalta Eynaim) de la inferior con el fin de empujarla hacia adelante. Esto sucede porque nuestras cualidades, y las cualidades del Creador, deben llegar a penetrar entre sí pero, ocurre desde la forma inversa, a través de la ruptura, conocida como “el pecado original de Adam  ha Rishon“. Con la ayuda del Mal original (la serpiente), adquirimos una zona hueca especial dentro de nosotros mismos; éste es el lugar para el alma futura. Es el lugar donde nos encontraremos fusionados con el Creador y alcanzaremos Su altura, gracias a haber conocido el bien y el mal.

Éste es el camino que tendremos que caminar. Por ahora, carecemos de este punto de  independencia y somos gobernados desde Arriba, gracias a la ayuda de “ángeles” (Fuerzas Superiores). En otras palabras, todo lo que tenemos viene de Él. Es la Luz la que actúa en primer lugar sobre todas las cosas, nosotros sólo somos una derivación de dicho acto.

Entonces, ¿cómo hacemos de la criatura y la revelación del Creador algo primario y, de la construcción del Creador en la criatura, algo secundario? Si he existido en este mundo sin ningún tipo de apoyo y sin ningún cabalista, ¿Cómo podría haber obtenido  una oportunidad para el libre albedrío, ese punto tan profundo?

El Creador me puede dar todo lo demás pero, esta libertad no debe proceder de mi deseo de recibir placer porque, a pesar de que este deseo es completamente opuesto a la Luz, está totalmente regulado por Ella, sólo que en la forma inversa. Los actos de la Luz, y mi deseo de recibir se mueven en lados opuestos, como en un columpio. Así que ¿de dónde procede mi independencia, sin la cual  la creación no tendría ningún propósito?

La recibimos, precisamente, del Mal primordial. No la podemos obtener de ningún otro lugar.

De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá el 15 de agosto, Introducción al libro de Panim Meirot uMasbirot.)

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El vacío dentro de nosotros es el precio de la libertad.

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Es difícil ser humano

Una persona tiene que elegir entre verdad y falsedad, pero cuando se trata de “dulce contra amargo” no tiene elección porque es obvio que siempre elegirá lo que es bueno y dulce sobre lo malvado y amargo. Soy incapaz de preferir un mal sabor a uno bueno. Pero, si veo “verdadero vs falso” contra “dulce vs amargo,” entonces podría probablemente elegir la amarga verdad, una mala sensación, porque la verdad es más importante para mí.

Esas son dos dimensiones diferentes: El nivel animado hace un análisis de “dulce vs amargo,” mientras que el nivel humano hace el análisis de “verdad vs falsedad” porque una persona trabaja mediante “fe por encima de la razón.” Si asciendes a la consideración única de “verdad,” que incluye todas las otras fuerzas y posibilidades, significa que alcanzas la unidad con el Creador.

Sin embargo, si solo consideras “dulce o amargo,” entonces estás haciendo un análisis y elección animada. Un animal nunca cometerá un error en este nivel. Siempre elige lo que es bueno para él. Sin embargo, no hace ningún progreso en el “nivel humano.” La naturaleza no nos permitirá permanecer en el nivel animado y nos forzará a desarrollarnos.

En los niveles inanimado, vegetativo, y animado de la naturaleza, el análisis de comportamiento animado desciende solo como análisis de “dulce o amargo,” donde uno prefiere lo que es dulce. Por otra parte, un ser humano hace una distinción entre dos niveles: el animal en él que hace el análisis de “dulce o amargo” y el ser humano en él que hace el análisis de “verdadero versus falso.” Por lo tanto, una persona está siempre en conflicto, yendo del animal al humano en él, buscando “qué elegir.” Él busca un compromiso porque él quiere lo que es dulce, pero ve que lo más útil es la verdad.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 17 de agosto 2010, sobre la Introducción al Libro. Panim Meirot uMasbirot.)

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El ser humano es quien puede sentir al creador

La gota de Unidad no tiene precio

Todo lo que nos ha sucedido, todo el sufrimiento que hemos pasado en el transcurso de toda nuestra historia fue por nuestro propio bien. Baal HaSulam escribe en la carta n º 23 que una persona que ha experimentado una gota de unidad con el Creador podría felizmente cortarse los brazos y las piernas varias veces al día, ¡sólo para sentir el sabor de la unidad con el Creador al menos una vez en su vida!

¡Y eso no es una exageración! Si una persona pudiera considerar cuanta Luz le traería una sola gota de unidad en comparación con todo el sufrimiento más horrible de este mundo, entonces sentiría ¡que ésta pesa más que todo!

No entendemos lo que es la Luz Superior, la que viste el alma. Creemos que es simplemente algo agradable que nos hace sentir bien. No sentimos el verdadero significado de las palabras, “Eternidad, Perfección y Armonía”.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cábala del 17 de agosto 2010, sobre la Introducción al Libro, Panim, Mairot uMasbirot.)

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Expandan su capacidad de sentir placer infinitamente

Dónde comienza La Libertad

Hay dos etapas a lo largo de nuestro ascenso al mundo espiritual, y la primera es obtener un deseo (Jissaron). En nuestro mundo corporal, hemos nacido con un deseo de revelar este mundo y de controlarlo, tomar ventaja, y conectarnos con éste. Pero en el mundo espiritual, es diferente ya que necesitamos ganarnos este deseo.

Es la Luz lo que nos ayuda con esto. La usamos para ajustar nuestro deseo egoísta en una manera opuesta, altruista que nos permite obtener el deseo por el otorgamiento, es decir, un Kli espiritual (una vasija espiritual es un deseo por otorgar).

En nuestro mundo, se nos ha dado el deseo de recibir, entender, y sentir. Similarmente, en el mundo espiritual, hay un deseo de otorgar, amar, conectar, y unir. ¿Cómo podemos obtenerlo? Claramente, solo podemos recibirlo de la Luz que Reforma y de nada más. Y para esto necesitamos al menos algún deseo inicial de recibir el impacto de la Luz. Este diminuto deseo inicial es llamado libre albedrío que nos es dado de una forma muy simple y particular: como un punto excepcional que podemos encontrar y discernir dentro de nuestro estado actual.

Esto puede ser logrado solo a través de la conexión entre nosotros y nuestro esfuerzo colectivo, con la condición de que tengamos el deseo de unirnos y depender unos de otros. Si tales relaciones se encuentran entre las almas (o las personas que las portan), entonces de acuerdo a nuestros esfuerzos, la Luz se revela, comienza a darnos un nuevo deseo, y nos pasa su propio deseo.

Este es el único trabajo real que una persona tiene como Baal HaSulam explica en su artículo “La Libertad“: Necesitamos aplicarnos en el esfuerzo mínimo, en una dirección selectiva, precisa, y clara en relación al ambiente, y como resultado de la medida de este esfuerzo, la Luz desciende sobre nosotros.  Clarifica nuestros deseos (su lado opuesto), nos da una sensación de carencia, de acuerdo a la cual revelamos todos los nombres santos del Creador hasta la completa revelación de la Luz (todos los nombres del Creador).

Así, una persona alcanza un estado espiritual donde “Israel (el alma que anhela al Creador), la Torá, y el Creador se vuelven uno,” es decir que todos los deseos del hombre llegan a ser equivalentes a la Luz que los reformó. A través de esos nombres sagrados una persona alcanza toda la Luz general llamada la Torá y el Creador (el propósito de la creación “deleitar a las criaturas”) que es revelado en esta Luz.

Todo esto es revelado dentro del deseo de una persona. La Torá es la revelación del mundo espiritual alcanzado a través de la revelación individual, parcial de los nombres del Creador a una persona.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 11 de agosto 2010, sobre el artículo, Debes siempre discernir entre la Torá y el trabajo.)

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Autopista hacia el mundo espiritual

Existimos en el Mundo del Infinito

Existimos en un océano de la Luz del Infinito que contiene todos los nombres sagrados del Creador. Estos nombres han de ser revelados en nuestros deseos al punto de similitud con una cualidad particular del Creador incluida en la Luz del Infinito. Esta fuerza general, la Luz, es llamada la “Torá“. Por supuesto, al día de hoy no estamos capacitados para valorar y conocerla. Esto está más allá de nuestras capacidades y deseos actuales.

 Sin embargo, esto es lo que podemos hacer: Si deseamos ser similar a la iluminación que nos llega de esta Luz del Infinito, podemos alcanzar una similitud parcial y sentirla dentro de nosotros como la revelación del ” nombre sagrado del Creador”. La Santidad está por encima del “cuerpo”, es el atributo de otorgamiento o la cualidad de Biná. Después de todo, “el nombre del Creador” es una vasija espiritual, un “Kli, o un deseo de corregir (es decir,  el deseo con la intención de otorgar).

Debido al poder de la Luz, nuestro deseo adquiere tal forma (intención) que puede establecer una conexión con el Creador, es decir, con la Luz o la Torá (los nombres del Creador). De esta forma, al ser influenciados por Or Makif (la Luz Circundante), poco a poco  revelamos cualidades por separado y acciones dentro de nosotros que son similares a la Luz o la Torá.

 Todo esto es percibido y medido dentro de nosotros y en relación a nosotros (los receptores) hasta el punto que somos similares a los atributos de la Luz, esto es, de acuerdo a la ley de equivalencia de forma. Sólo volviéndonos similares a la Luz seremos capaces de sentirla.

(De la primera parte de la lección diaria de Cab alá del 11 de agosto 2010, sobre el artículo, Debes siempre discernir entre la Torá y el trabajo.)

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¿Cómo nacen las palabras?

Guía para leer El Zohar: La Línea Media

Extractos de mi próximo libro: Guía para leer El Zohar

Algunas de las almas dentro del sistema general ya están corregidas. Si nosotros deseamos obtener también la revelación del Creador, pero sentimos que Él está oculto, entonces desde el punto de vista espiritual, estamos en la “oscuridad” o la “noche”.  Es precisamente en este período de “noche” cuando tenemos que esforzarnos y levantar nuestras plegarias hacia donde se encuentran aquellas almas exaltadas en las cuales el reino del Creador nos influenciará a través del libro del Zohar.

El Libro del Zohar fue escrito específicamente de manera que pudiéramos crear el nexo entre estas almas y nosotros.  Cuando leemos El Zohar, establecemos contacto con ellos y ellos nos envían la fuerza llamada la Luz que Reforma a través del Libro.

Por ahora no existe ninguna compatibilidad (equivalencia de forma) entre nuestras almas y la Luz, de manera que esta Luz todavía no está penetrando nuestras almas como para llenarlas. Sin embargo, actúa sobre nosotros como el vientre de una madre, envolviéndonos, abrazándonos y cuidándonos.  Gradualmente la Luz nos corrige hasta que comenzamos a percibir tanto a las almas corregidas con quienes establecimos el contacto al leer El Zohar, como con el Creador que reina en todo el sistema de almas.

Esta Luz es llamada la Luz Circundante.  A medida que continuamos en nuestra corrección, nos penetra y nos llena y se convierte en la “Luz Interior” que es nuestra vida espiritual.

Dentro del vientre materno, que la Luz Circundante forma para nosotros, surge la línea media.  La línea media es un cálculo preciso dentro de mí que combina las dos fuerzas de la naturaleza, la fuerza del deseo y la de la Luz, de la mejor manera para que la Luz corrija el deseo.

La parte del deseo que se corrige en este proceso y por lo tanto similar al Creador es denominada la línea media.  En otras palabras, la línea media es la medida de mi habilidad para convertirme similar al Creador. Es la imagen del Creador que he construido dentro y fuera de mí a través de este proceso.  Comenzó con esa misma petición: la plegaria que hice en tiempos de la “noche”.

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La salvación se encuentra en la línea media

Los cabalistas acerca de la esencia de la sabiduría de la Cabalá, Parte 24

Queridos amigos, hagan sus preguntas acerca de los fragmentos de los escritos de los grandes cabalistas. Prometo darles respuesta. (Los comentarios entre paréntesis son míos).

La sabiduría de la Cabalá y la filosofía

Allí en donde la filosofía termina (los pensamientos egoístas, estrechos, limitados por el intelecto humano), la sabiduría de la Cabalá comienza. Eso quiere decir que la investigación de los filósofos  extiende sólo desde el nivel de los círculos (que es a lo que les permite llegar su egoísmo, debido a la limitación de la intención “para beneficio propio”), y no saben nada más elevado que esto. Su conocimiento es (aún) más bajo que estos círculos (que ellos experimentan a través de sus sensaciones egoístas e investigan con su cerebro), pero, la mayoría de ellos se encuentran muy confundidos (pues son incapaces de observar la imagen completa del universo, sus causas y consecuencias) para admitir este hecho.

La sabiduría de la Cabalá comienza en donde su “sabiduría” (limitada por su egoísmo) termina, es decir desde el nivel de los círculos (del alcance humano) y más allá.

Rabí Nahman de Breslav, Sijot Moaran, 225

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Utilice sus estudios de filosofía para explicar la cabalá

Lección diaria de Cabalá del 17 de agosto 2010

Rabash, Shlavei HaSulam, El asunto del temor y la felicidad

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El Libro del Zohar, Fragmentos escogidos, Capítulo VaYeji (Y Jacob vivió) ÍItem 42

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Rav Yehuda Ashlag, Talmud Eser Sefirot, Vol. 6, Parte 15, Ítem 38, Lección 16

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Rav Yehuda Ashlag, Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot, Ítem 14, Lección 14

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El ambiente