Alcanzando Los Nombres Del Creador

Artículo de Baal HaSulam, La Enseñanza de la Cabalá y Su Esencia, sección, Expresiones Espirituales: Lo Espiritual no tiene imagen, así que no tiene letras con que contemplarlo. Incluso si declaramos en general que es Luz Simple, que desciende y se extiende hacia el que la busca hasta que uno se viste y la alcanza en la cantidad suficiente para Su revelación, también, es una expresión prestada. Esto es así porque todo lo que es llamado “Luz” en el mundo espiritual no es como la luz del sol o de una vela.

Para una persona que aun no percibe la espiritualidad, los objetos espirituales son un total enredo de palabras abstractas. Es como un niño que no entiende el significado de las palabras y simplemente repite con los adultos. Y cuando lo reprendes con un “¿Qué has hecho?” repite jovialmente, “¡Qué has hecho!”

En otras palabras, no entendemos los fenómenos espirituales que las palabras reflejan y, como niños, repetimos las palabras con los Cabalistas. Pero, gradualmente tenemos que aproximarnos a su verdadero significado y a sentir lo que está oculto detrás de esas palabras.

Todos los conceptos espirituales expresan un deseo y las sensaciones dentro de un deseo ya que nada más existe en toda la realidad. Hay un deseo (vasija espiritual) y algo que entra en este. La impresión dentro de un deseo es llamada “la Luz.”

El deseo está dividido en cinco niveles: Kéter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin, y Maljut. En correspondencia, revelamos dentro del deseo cinco tipos de luz: Nefesh, Ruaj, Neshamá, Jaya, y Yejidá. La suma de las cinco luces y cinco deseos define el “nombre del Creador,” es decIr alguien que me influye. El Creador es el que creó deseos en mí y me dio pantallas para ellos. Él es el que arregló todo de manera que sienta su impacto en mi manera de actuar; Él lo hizo todo. Todo lo que hago es sentir las consecuencias de Sus acciones.

Por lo tanto, todo lo que percibo es llamado “el trabajo del Creador.” Lo llamo por el nombre que me es instigado por la suma de mis deseos y luces que siento en ellos, es decir, por la impresión que recibo. Así es como se forman las palabras en la espiritualidad.

Sólo necesitamos entendernos a nosotros mismos, y entonces revelaremos al Creador dentro de nosotros. Por esto lo llamamos “Boré” (ven y ve). El nombre del Creador soy yo sintiendo Su propiedad de otorgamiento apareciendo en mí. Al principio nosotros, como niños, repetimos palabras vagas con los Cabalistas: Kéter, Jojmá, Biná, AB, SAG, y en adelante. Eventualmente, sin embargo, tendremos que alcanzar su significado y empezar a sentirlas.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de agosto de 2010 sobre, La enseñanza de la sabiduría de la Cabalá y su esencia.)

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