Anteojos que nos muestran la realidad espiritual

Pregunta: ¿Si unas cuantas personas crean un grupo y se conectan unos con otros, como pueden difundir esta sensación de conexión al mundo entero?

Respuesta: Es suficiente para mí llegar a la propiedad de conexión, otorgamiento, y amor a través de mi pequeño grupo. Cuando volteo hacia el gran mundo tras haber obtenido esta propiedad, lo veo como unificado. Después de todo, si puedo salir de mí mismo hacia una persona, de la misma manera puedo salir de todo y hacia el Creador. Un órgano sensorial del mundo externo (la pantalla y Or Hozer) aparece en mí. Como un resultado, el mundo cae dentro del rango de mi visión.

Sin éste, yo sólo detecto cosas que corresponden a mi ego. Simplemente no veo lo que a mi egoísmo no le gusta o en lo que no tiene interés. Hay muchas cosas en el mundo que no soy capaz de percibir. Existe un formidable y extraordinario universo, el mundo espiritual, pero estoy ciego hacia éste. Simplemente no tengo el órgano de percepción necesario. No siento el mundo espiritual. Este sólo fluye a través de mí. Existe aquí y ahora, ¡pero me lo estoy perdiendo todo!

Tengo que adquirir un nuevo órgano sensorial: una sensación de amor y otorgamiento. Entonces, sentiré el otorgamiento y el amor que permean al mundo. Esto es lo que es llamado Creador. Cuando recibo tales sensaciones, incluso la más pequeña, a este grado, sentiré parte de la realidad espiritual. Esto significará que me he elevado al primer nivel espiritual. Entonces, expandiré mi percepción, obtendré la habilidad de amar y otorgar más y sentiré más.

Mientras más grande es mi vasija espiritual, mi instrumento de percepción, más siento el mundo espiritual. De esta manera, escalo 125 grados espirituales y gradualmente logro la sensación completa del atributo de otorgamiento. Mediante esto llego a la corrección completa de mi vasija espiritual y ahora percibo la realidad entera, todo el Creador, y toda la fuerza de amor y otorgamiento que hay. Siento esta fuerza, y me llena. El Creador y yo ahora estamos juntos. Yo actúo ahora con la propiedad recién obtenida, el nuevo órgano sensorial.

Por lo tanto, al no tener esta propiedad de amor y otorgamiento, no puedo quejarme de que no siento la realidad espiritual que existe aquí y ahora. No está oculta lejos en algún lugar diferente. Simplemente no la siento, descubro, o veo. Es como si me hubiera quitado los anteojos y perdiera la habilidad de discernir objetos: el mundo entero desapareció y no existe para mí.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 26 de junio 2010, Shamati 99.)

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