Autopista hacia el mundo espiritual

Desde arriba nos llega la Luz y despierta determinadas partes del alma común para hacerlas avanzar, según su programa que es muy complicado y supone el despertar de las almas en un orden particular y en una combinación específica entre ellas, como las partes de un organismo. Es invisible a nuestro ojo, pero según la construcción interna del alma, estas partes están conectadas entre sí; por eso la Luz las conecta para el trabajo común en la búsqueda de la cualidad del otorgamiento.

Son personas totalmente extrañas, distintas y muy alejadas entre sí por sus cualidades materiales contrastantes. Pero debemos creer que así está establecido desde Arriba; dejar todo lo que nos impide unirnos y buscar lo que nos puede ayudar a lograr esta unión. En esta búsqueda entenderemos que la única base para la conexión es el otorgamiento, que es superior a la recepción. Únicamente esto puede unir a las personas.

Este camino es muy accidentado, como si viajáramos por un camino pedregoso y nuestro automóvil  avanzara dando tumbos en todas direcciones a causa de los baches y los topes.  Sin embargo, el auto debe continuar su camino a pesar de todo.  Y cuanto más adelantamos, más frecuentes son los tumbos y más los resentimos. O sea los cambios que sufrimos son más drásticos y significativos. La verdad es que antes eran igual pero no los notábamos, no los sentíamos en esta forma.

Por eso no es posible avanzar por este camino si no lo allanamos. ¡Entonces nuestro auto  avanzará veloz y ligero! La única forma de nivelar cada bache del camino es tener una  opinión común en el grupo así como una conexión entre nosotros. Esto es lo único que rellenará los hundimientos del terreno y nos unirá: hará que nuestro camino sea llano y esté nivelado. 

No hay ninguna posibilidad de avanzar espiritualmente sin allanar el camino. Las interferencias y los obstáculos, que se presentan ante una persona que quiere avanzar sola, o peor aún, un grupo de  individualistas, son tan grandes que es simplemente imposible superarlos. Inevitablemente el auto se atascará de tal manera que no será posible sacarlo y el hombre permanecerá en el mismo sitio; la vida  llegará a su fin y él no habrá terminado el camino ni habrá llegado a la meta.

Por eso el trabajo debe ser dirigido ante todo hacia la unión. Y entonces descubriremos que precisamente a través de ella conseguiremos todos los resultados. Sólo de esto depende todo nuestro avance espiritual por este camino; todos los esfuerzos y revelaciones suceden sólo en una dirección dentro de esta conexión, que nos une a todos.

Y aquí todo depende de hasta qué punto valora el hombre la conexión entre amigos, por encima de todos los problemas, y entiende sola una cosa: “No hay nadie más aparte de Él”. Todos los obstáculos provienen del Creador que provoca los baches interiores, confundiéndonos de diversas maneras. Pero debemos imaginar que todos estos obstáculos llegan desde Él y su único propósito es que nos unamos.

En esto reside todo el secreto del éxito. Es la base sobre la cual todo empieza y sobre la cual se construye todo lo demás.

 (De la lección sobre el artículo de Rabash, El asunto de la importancia de los amigos, correspondiente al  15 de agosto 2010.)

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