Aviso Espiritual

Hemos sido creados a partir del material de “el deseo de disfrutar”. Por lo tanto, necesitamos energía en forma de «placer» con el fin de realizar cualquier acción física o mental. En otras palabras, nada se mueve en nuestro mundo sin un estímulo egoísta. Consciente o inconscientemente, sopesamos todo en nuestro “deseo de disfrutar”, y en las evaluaciones de este deseo cada cosa adquiere “sus propias” cualidades: color, peso, altura y distancia.

 Con el fin de tener éxito en este mundo, necesitamos tener la escala adecuada de valores, o en otras palabras, la correcta puesta a punto de “el deseo de disfrutar”. Esto es lo que enseñamos a nuestros hijos: a esforzarse por las cosas buenas y evitar las cosas perjudiciales. Distanciarse del mal significa no dedicar tu energía a trabajar para él.

Sin embargo, no hay ninguna motivación, en nuestro “deseo de disfrutar”, por llegar a lo espiritual, es decir, “el deseo de otorgar“. Después de todo, el mundo espiritual es opuesto a mí; es el deseo de otorgar en lugar del de recibir placer. Este atributo no existe, en absoluto, en mí. Por lo tanto, no soy capaz de sentir el mundo espiritual. Sólo puedo “ver”  lo que evalúo, como más o menos valioso, en “el deseo de disfrutar” y lo catalogo como algo cercano e importante para mí o distante e insignificante.

En la espiritualidad, “en la cualidad es el otorgamiento” todos los criterios, pensamientos y acciones se basan únicamente en el otorgamiento. Sin embargo, “mi deseo de disfrutar” no entiende qué es eso. El otorgamiento pasa a través de mí como una iluminación invisible, que no puedo sentir. Mundos y acciones enteras se llevan a cabo cerca de mí, y yo no las detecto en mi “deseo de disfrutar”, al igual que un animal no entiende las sensaciones de un ser humano.

¿Qué puedo hacer si fui creado de esta manera? ¡Todos los mundos y lo más importante El que me controla, El Creador mismo, pasan inadvertidos para mí! Para poder sentirlos, tengo que empezar a valorar “la cualidad de otorgamiento”.

Por eso se nos ha dado el medio ambiente: los libros de Cabalá, el maestro, y los amigos. Dicho medio ambiente va instalando en mí la importancia del otorgamiento. Aunque yo, personalmente, no opino de esta manera, ellos me cuentan que es así, y  su opinión es importante para mí. He sido creado para absorber la influencia del medio ambiente, y lo que es importante para las personas que me rodean se convierte en importante para mí.

Así pues, aun el otorgamiento, que no tiene ningún valor para mí, empieza a ser importante si todos hablan de él. Se convierte en importante en mi “deseo de disfrutar”, como una buena adquisición. Estoy dispuesto a esforzarme por atraer la Luz Superior que me lleva hacia “el deseo de otorgar” porque esto es importante para mi “deseo de disfrutar”. En la Cabalá esto se llama el trabajo espiritual de uno mismo, Lo Lishma.

Sin embargo, la Luz Superior que atraigo me cambia y sustituye “el deseo de disfrutar” por “el deseo de dar placer” (de Lo Lishma a Lishma). Es entonces cuando entro en la percepción del Mundo Superior. 

 (De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de julio 2010.)

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