Del amor al odio y de regreso al amor

Pregunta: ¿Si el rompimiento del alma colectiva es un proceso necesario y natural, por qué entonces es denominado “La caída hacia el pecado”?

Respuesta: Llamamos a cualquier caída “pecado” pero, ¿realmente pecamos?  En nuestro mundo, es considerado un pecado cuando pensamos que no podemos resistirnos a un acto que sabemos es inaceptable, pero sin embargo lo hacemos.  Pero en realidad no es así porque si de hecho, supiéramos que es prohibido, no lo haríamos.

En realidad, pecado es cuando estamos tomados y dominados por las fuerzas de separación.  Pecado es el estado en sí mismo, no la causa.  La causa siempre reposa con el Creador. Es Él quien creó nuestra inclinación egoísta  al mal.

¿De qué otra manera puede la inclinación al mal ser creada si no es a través de “caer en pecado”? Primero es necesario ascender a los grados más altos, caer de allí, para recibir las impresiones de todos los grados de ascensión y nuestro estado actual y cultivar el deseo egoísta por medio del rompimiento del alma.  De hecho, si no fuera por el rompimiento, el egoísmo se hubiese mantenido en el nivel animado.  Por el contrario, a través del rompimiento, crece hasta llegar a ser una criatura, “la inclinación al mal”.

Antes del rompimiento, era solo un deseo de recibir placer, un animal.  Si un león por ejemplo, desea matar un venado, no consideramos esta acción como una inclinación al mal; un león está simplemente motivado por el instinto, un deseo de estar satisfecho.

Entonces, ¿cuándo aparece la inclinación al mal? Aparece cuando ascendemos, allí recibe las fuerzas del amor y la unidad, luego cae con ellas y las fuerzas se convierten en su opuesto: odio infundado.  Ahora nuestro deseo de sentir placer, el cual incluye todos los datos de información (Reshimot) que están empujándole hacia este odio infundado, es llamado inclinación al mal.  A partir de este momento desea utilizar a todos los demás para malograrles, porque es lo que disfruta.

En otras palabras, en el humano aparece una sensación de otro ser humano (la cual no poseen los animales) y disfruta cuando el otro sufre.  ¡Eso es egoísmo genuino! En contraste, bondad es cuando convierto este odio en amor.  Sin embargo, una relación con el otro es necesaria en ambos casos.

(Tomado de la tercera parte de las Lecciones Diarias de Cábala del 15 de julio 2010, sobre el Talmud Eser Sefirot.)

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