El amplificador de las señales espirituales

Pregunta: En el trabajo con las tres líneas, la línea izquierda parece ser grande, pesada y gruesa, porque incluye en sí toda nuestra inclinación al mal. En contraste, la derecha parece ligera, y funciona sólo como un “condimento”. ¿Esto es sólo mi sensación personal?

Mi respuesta: Por supuesto la persona se ve a sí misma como una “sustancia” muy importante, que es dueña de todo el mundo material con todo su egoísmo. Es un peso tremendo.  Y del otro lado está lo espiritual, un “espíritu” (Ruaj) ligero e incorpóreo. Y pensamos: ¿Cuál puede ser su fuerza si no la sentimos?

En la física quántica investigamos las partículas elementales que no se pueden “captar” sino que las detectamos por la desviación de una aguja. Sabemos por nuestro mundo que las fuerzas más invisibles, son también las más poderosas. De igual forma, la realidad espiritual define y retiene todo en su “red” al aplicar su poder. Todo lo que ocurre procede de las fuerzas interiores cuya acción se materializa y como resultado vemos las partículas elementales y todo nuestro universo. La energía espiritual crea todo el mundo espiritual.

Por eso es imposible medir y comparar la fuerza de la Luz con la fuerza de la materia. La Luz creó sólo un punto negro “Yesh mi Ain” (existencia de la ausencia). Y este punto no cambia, se queda como un punto.  Dentro de este punto empieza un proceso de aprehensión: ¡Soy oscuro! ¡Soy distinto a la Luz! ¿Qué tan distinto soy?  ¿Es posible que sea tan distinto?

Entonces, esta divergencia enorme, que de hecho está representada por tan sólo este punto negro, se amplía en la medida en que percibe  su naturaleza mala, creando así todos los mundos.  Pero realmente este  punto es la esencia de todo lo que hay; toda su fuerza procede de la Luz.

Debido a la presencia de la Luz y su pequeño deseo, el punto puede producir la Luz Reflejante. Es como en un amplificador que produce una señal muy débil en su entrada, pero al aplicar una fuerza exterior para aumentar esta débil señal inicial, la intensifica y, por lo tanto la convierte en una poderosa señal en su salida. De esta manera usas la energía “exterior” de la Luz, la aplicas a tu minúsculo deseo por lo espiritual, y logras hacer cambios enormes.

Por eso, con tu deseo de producir la Luz Reflejada y devolver otorgamiento al Creador, pones en funcionamiento toda la potencia de la Luz, la fuerza del Creador, aplicándola a tu deseo pequeño, y entonces surge una intensa  Luz Reflejada que es igual a la fuerza que tiene la Luz Directa, la influencia del Creador.

(De la lección sobre el libro del Zohar, correspondiente al 30 de julio 2010).

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