Existimos en el Mundo del Infinito

Existimos en un océano de la Luz del Infinito que contiene todos los nombres sagrados del Creador. Estos nombres han de ser revelados en nuestros deseos al punto de similitud con una cualidad particular del Creador incluida en la Luz del Infinito. Esta fuerza general, la Luz, es llamada la “Torá“. Por supuesto, al día de hoy no estamos capacitados para valorar y conocerla. Esto está más allá de nuestras capacidades y deseos actuales.

 Sin embargo, esto es lo que podemos hacer: Si deseamos ser similar a la iluminación que nos llega de esta Luz del Infinito, podemos alcanzar una similitud parcial y sentirla dentro de nosotros como la revelación del ” nombre sagrado del Creador”. La Santidad está por encima del “cuerpo”, es el atributo de otorgamiento o la cualidad de Biná. Después de todo, “el nombre del Creador” es una vasija espiritual, un “Kli, o un deseo de corregir (es decir,  el deseo con la intención de otorgar).

Debido al poder de la Luz, nuestro deseo adquiere tal forma (intención) que puede establecer una conexión con el Creador, es decir, con la Luz o la Torá (los nombres del Creador). De esta forma, al ser influenciados por Or Makif (la Luz Circundante), poco a poco  revelamos cualidades por separado y acciones dentro de nosotros que son similares a la Luz o la Torá.

 Todo esto es percibido y medido dentro de nosotros y en relación a nosotros (los receptores) hasta el punto que somos similares a los atributos de la Luz, esto es, de acuerdo a la ley de equivalencia de forma. Sólo volviéndonos similares a la Luz seremos capaces de sentirla.

(De la primera parte de la lección diaria de Cab alá del 11 de agosto 2010, sobre el artículo, Debes siempre discernir entre la Torá y el trabajo.)

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