La Luz es revelada desde un punto negro

El Zohar, Capítulo Lej Leja (Ve por ti), Ítems 158-159: 158) Nefesh es un despertar de abajo que se aferra al Guf, como la luz de una vela cuya luz de fondo es negra, se aferra a la mecha, no se aparta de éste y sólo se corrige dentro de él. Y cuando la luz negra se corrige y se aferra a la mecha, se convierte en un trono para la luz blanca que está encima de ella, pues revolotea sobre la luz negra. Y esa luz blanca corresponde a la luz de Ruaj.


159) Una vez que ambas están corregidas, la luz negra y la luz blanca encima de ella, la luz blanca se convierte en un trono para la luz encubierta, y no se ve o se sabe que revolotee sobre la luz blanca. Corresponde a la luz de Neshamá y entonces es una luz completa. Por lo tanto, hay tres luces, una encima de la otra en la luz de una vela. 1) la luz negra que se aferra a la mecha debajo de las otras; 2) la luz blanca sobre la luz negra; y 3) la luz encubierta, desconocida sobre la luz blanca.
De igual forma un hombre que es completo en todo tiene tres luces una encima de la otra, NRN, igual que la vela.

El Zohar nos enseña cómo podemos desarrollar y mejorar las conexiones entre nosotros después de alcanzar el primer contacto espiritual. Si nos aferramos al punto de unión, este despierta nuevas propiedades y sensaciones en nosotros al expandirse y revelarse aun más. Cuando esto sucede, significa que estamos ascendiendo peldaños espirituales. Nada más cambia. Simplemente profundizamos en la conexión entre nosotros y comenzamos a sentir que todos los órganos y elementos del sistema están unidos, que todas las almas están ligadas en una.

Todo apunta hacia una meta que es otorgamiento a la Fuerza Superior. Dentro de esta aspiración sentimos que recibimos de Él. Esto comienza con la sensación de conexión entre las almas y es llamado Maljut del Mundo de Atzilut, que es un punto. Más tarde este punto es develado a través de otorgamiento a la Fuerza Superior (hacia el Creador, Zeir Anpin). Sin embargo, sin otorgamiento permanece sólo como un punto.

Tenemos que llegar a este preciso primer contacto al conectarnos juntos en un punto negro (Maljut) y comenzar a otorgar al Creador desde ahí. Entonces Maljut recibe la propiedad de otorgamiento del Creador y nueve Sefirot son develados dentro de ella. El Creador (la realidad espiritual) puede ser sentido sólo al grado en que otorguemos a Él.

La revelación de Maljut (el sistema de nuestras almas) a Zeir Anpin (el Creador) es todo de lo que El Zohar nos habla. El Zohar nos enseña cómo desarrollar conexiones al añadir fuerzas nuevas, emergentes al mismo primer punto espiritual llamado Abraham. Así es como una persona descubre órganos espirituales y revela las fuerzas del Mundo Superior en sí mismo. En lugar de una parca narración, El Zohar se convierte en un mundo entero y su poder no se compara a nuestra limitada realidad.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 27 de julio 2010, sobre El Zohar.)

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