No esperes que el reloj suene arriba

Ante todo hay que agradecer que nos lleguen las preguntas de nuestro ego: ¿quién?, ¿qué?, pues se despiertan durante el encuentro del Creador, Moisés y Faraón. El Faraón le dice a Moisés: “¿Quién es el Creador para que yo escuche Su voz?” Con esto ya estas descubriendo dentro de ti el punto “Moisés”, que llega desde el Creador hasta el Faraón y entonces se revelan en ti estas preguntas. Son las preguntas que ya no están en el nivel de este mundo sino en el nivel espiritual. Ahora hay que ir más allá y desarrollarlas todavía más.

¿Recuerdan qué es lo que pasó, como consecuencia de todas estas preguntas, tal como lo relata la Torá? Moisés tiene miedo pero no tiene solución. Y una y otra vez llega junto al Creador, al Faraón, y Faraón, nuestro deseo egoísta, recibe los golpes. Así progresa el hombre.

El Creador dice que a propósito endurece el corazón del Faraón, nuestro ego. Y de repente nos invaden distintos cálculos egoístas, de nuevo se despierta el interés hacia este mundo que parece  estar lleno de las posibilidades. Pensamos que se puede alcanzar el éxito y no entendemos por qué lo abandonamos; ¿dónde está el respeto, el dinero, el poder, la posibilidad de afianzarse a ello  no menos que lo demás?

Todavía tendremos una multitud de preguntas de esta índole y el avance sólo será posible con la ayuda del entorno. Vemos, que hasta que no pasen todas estas “plagas de Egipto”, no se une “el pueblo de Israel” dentro de nosotros. Esto sucede sólo antes del mismísimo final. Y por ahora hay que resistir.

Y toda la fuerza, toda la luz del Creador, la ayuda superior, la podemos recibir sólo a través del entorno; no hay otro camino. La luz llega de los libros cabalistas, pero si no estás conectado con el entorno, éste no actúa sobre ti. Para encontrar al Creador y junto con Él ir al Faraón, necesitas el entorno y las fuentes.

Y así hay que responder a estas preguntas incluso antes de que se despierten en nosotros. No esperes que el reloj suene arriba y lleguen las plagas del Egipto. Empieza ahora a invertir en el grupo y preparar un fuerte apoyo. Si el grupo te da la fuerza, podrás progresar sin sentir las caídas. Tu auto siempre va a correr veloz con este combustible.

(De la lección sobre el artículo de Rabash correspondiente al 3 de agosto 2010).

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